Auténtico teatro de repertorio, el madrileño Teatro Tribueñe incorpora ahora a su ya larga lista de piezas a representar cíclicamente en su espacio de la calle Sancho Dávila, un clásico del dramaturgo ruso Anton Chéjov(1860-1904), ‘La gaviota’ (1896), en extraordinaria versión de Irina Kouberskaya, en un trabajo magnífico y repleto de mil y un detalles que encierran todas las emociones que pueden atravesar al ser humano.
Esta de ‘La gaviota’ es una de esas piezas universales que uno no acaba nunca de desentrañar por la riqueza y la complejidad, no sólo de sus personajes sino también de las emociones que les atraviesan, y que van desde el aburrimiento o la insatisfacción, hasta la ociosidad, la miseria moral o la hipocresía.
La versión de Kouberskaya, en concreto, mantiene durante algo más de dos horas y media de representación ininterrumpida a catorce extraordinarios intérpretes que Irina Kouberskaya, la directora de origen ruso, pero entre nosotros desde los años 70, ha sabido inocular en cuerpo y alma en sus personajes respectivos. Ellos son Catarina de Azcárate (fabulosa Irina Nikolaevna Arkádina), Kike Lafuente (apasionado, vehemente y depresivoKonstantín Gavrilovich Treplev), Miguel Ribagorda (Piotr Nikolaevich Sorin), Candelaria de la Serena/Virginia Hernández (Nina Mijailovna Zarechnaya), Rafael Usasola (Ilya Afanasivich Shamráiev), Alejandra Navarro/Inma Barrionuevo (Polina), Matilde Juárez/Virginia Hernández (Masha), Zalo Calero/Marco Vittorio (Boris Alexeievich Trigorin), David García (Evgueni Sergueievich Dorn), Juan Matute (SemiónSemionovich Medvedenko), José Manuel Ramos (Yákov), Sylvia Richter (Criada), María Paula Montoya (Criada 2) y Santiago López (Criado).
La otrora primera actriz Irina, madre de Kostia -apelativo cariñoso con el que se dirige su madre a Konstantin-, está perdidamente enamorada de Trigorin (excelenteMarco Vittorio), afamado escritor a quien, a su vez, desprecia Konstantin, joven dramaturgo que quiere romper con las estructuras del viejo y anquilosado teatro. El joven está locamente enamorado de Nina (interpretada aquí con la brillantez, el genio y la pasión de Candelaria de la Serena), una chica oprimida por su madre y su padrastro que sueña con ser actriz un día. Lo consigue yéndose a Moscú tras las huellas de Trigorin, con quien acaba teniendo un hijo que muere muy niño. Descubrir esa circunstancia provoca en Konstantín una frustración de tal calibre que quiere acabar cuanto antes con su vida…
Quizás el único personaje que no está atrapado en la abulia, el fracaso y la mezquindad sea el médico Evgueni Sergueievich, envidiado por el resto de personajes que se dan cita en esa mansión situada al borde de un gran lago en plena estepa rusa, aunque tampoco es oro todo lo que reluce porque el personaje confiesa que «las mujeres no me adoran como creéis, me inventan»... Una de ellas es Polina -habitada brillantemente por Inma Barrionuevo en la representación a la que asistimos-, que idealiza al galeno para tratar de escapar de la brutalidad de su marido.
Inútil es aquí intentar dar unas breves pinceladas de esa delicada y compleja reunión de personajes insatisfechos y fracasados, que aún lo son más por el finísimo trabajo de iluminación de Nicolás Orduna y Miguel Pérez-Muñoz, el espacio sonoro bañado en acordesde balalaika y de viejas canciones rusas atravesadas por la añoranza, y entre un elegante vestuario de ensueño quetraslada al espectador a la época en que se estrenó ‘La gaviota’. Lo mejor es que sea el propio espectador quién se acerque a Tribueñe y se dejellevar por esa epidemia de sinsabores que acumulan todos los personajes y compruebe así que todos nos bañamos en el mismo lago de recuerdos reales o inventados, de deseos insatisfechos, de sueños rotos y de amores no siempre acertados o correspondidos.
Este montaje es hoy, sin duda, uno de los principales alicientes de la cartelera teatral madrileña. Nada nuevo, por otra parte, porque acudir a cualquier montaje de Tribueñe es tener la absoluta garantía de un teatro bien hecho, como ya hemos dicho más de una vez. ¡Imprescindible a partir de los 15 o 16 años!
Ficha técnica de la obra ‘La gaviota’:
Autor: Anton Chéjov
Versión: Irina Kouberskaya y Candelaria de la Serena
Dirección: Irina Kouberskaya
Elenco: Catarina de Azcárate, Kike Lafuente, Miguel Ribagorda, Candelaria de la Serena/Virginia Hernández, Rafael Usaola, Alejandra Navarro/Inma Barrionuevo, Matilde Juárez, Zalo Calero/Marco Vittorio, David García, Juan Matute, José Manuel Ramos, Sylvia Richter, María Paula Montoya y Santiago López
Vestuario: Talleres Tribueñe
Iluminación: Nicolás Orduna y Miguel Pérez-Muñoz
Asistente de dirección: Enrique Sánchez
Espacio sonoro: Tribueñe
Elaboración de las gaviotas: Matilde Juárez
Una producción de Tribueñe
Teatro Tribueñe, Madrid
Próximas representaciones: todos los viernes y sábados de enero de 2026
Periodista desde hace más de 4 décadas, ensayista y crítico de Artes Escénicas, José-Miguel Vila ha trabajado en todas las áreas de la comunicación (prensa, agencias, radio, TV y direcciones de comunicación). Es autor de Con otra mirada (2003), Mujeres del mundo (2005), Prostitución: Vidas quebradas (2008), Dios, ahora (2010), Modas infames (2013), Ucrania frente a Putin (2015), Teatro a ciegas (2017), Cuarenta años de cultura en la España democrática 1977/2017 (2017), Del Rey abajo, cualquiera (2018), En primera fila (2020), Antología de soledades (2022), Putin contra Ucrania y Occidente (2022), Sanchismo, mentiras e ingeniería social (2022), y Territorios escénicos (2023)
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