En el PSOE no hay miedo. La comparecencia de ayer lunes de Carles Puigdemont con el 'no' de Junts a continuar con el pacto de investidura no ha hecho demasiado daño.
La razón es clara: el líder de Junts no habló de apoyar una moción de censura de PP y Vox o de negarse en redondo a negociar alguna ley o iniciativa parlamentaria particular, y que sea de beneficio común.
De hecho, en Ferraz consideran que es un movimiento estratégico, sin más, del partido independentista, que intenta sobrevivir y marcar su propia impronta ante la competencia de Esquerra y Aliança Catalana en el plano soberanista.
Además, los socialistas son conscientes de que lo que en realidad irritó a Junts desde hace años fue que le arrebataran la alcaldía de Barcelona con un pacto con republicanos y hasta 'populares', con tal de que no se sentara en el despacho del ayuntamiento el conservador soberanista Xavier Trias, que ganó las elecciones municipales de 2023.
Tampoco se olvida desde Junts que la Generalitat está en manos socialistas, también con acuerdos con izquierda y los republicanos, aunque en ese caso, los comicios sí los perdieron en buena lid.
Y ahora, ¿qué?
La pregunta era clara desde ayer: y ahora, ¿qué pasará? En el PSOE tienen claro que ya no tenían -desde casi el principio de la legislatura- el apoyo parlamentario de Junts. No cambiarán mucho las cosas y en varias ocasiones se ha manifestado públicamente que la intención del presidente Pedro Sánchez es sobrevivir entre uno y 2 años con los Presupuestos prorrogados.
Puigdemont, eso sí, aclaró que se rompían negociaciones y que se finalizaban las mesas de diálogo con los socialistas en Bruselas o donde sea, porque ya no habrá relación alguna. Se les reprocha a los socialistas "incumplimientos" sistemáticos de su acuerdo de investidura, aunque a nadie se le escapa que la verdadera razón está que Puigdemont, en concreto, no pudo beneficiarse de la ley de amnistía, que era la gran condición para investir a Sánchez en 2023.
Al Gobierno le salió mal la jugada y los jueces no quieren aplicar dicha amnistía a los delitos de tipo económico, por lo que el ex president sigue en busca y captura por sus presuntos delitos de malversación al convocar el referéndum ilegal de independcia de 2017.
Desde el Ejecutivo, según varios medios han conocido, se insistirá en negociar leyes particulares, y se espera que este mismo martes Junts vote, por sentido común, a favor de iniciativas que sean incontestables, como poder multar a quienes ocupen plazas de discapacitados. Eso sí, casi se da por imposible que salgan los Presupuestos de 2026. También están muy tranquilos respecto a una posible moción de censura, porque en caso de que el PP dé el paso, esperan que Junts se limite a abstenerse.
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