El Banco Central Europeo centró ayer la atención de la jornada al mantener los tipos sin cambios en el 2,0%, pero con un giro relevante en su diagnóstico. La institución revisó al alza la inflación prevista para 2026 desde el 1,9% hasta el 2,6% y advirtió de riesgos al alza para los precios y a la baja para el crecimiento, en un contexto marcado por el encarecimiento energético derivado del conflicto en Oriente Medio. Este cambio de tono ha llevado al mercado a reconsiderar el escenario de política monetaria, pasando de anticipar recortes a contemplar posibles subidas de tipos en los próximos meses si el shock energético se consolida. La experiencia de 2022 sigue condicionando la reacción del banco central, que muestra mayor sensibilidad ante efectos de segunda ronda.
En Reino Unido, el Banco de Inglaterra mantuvo el tipo en el 3,75% con una votación unánime, reforzando un mensaje restrictivo y anticipando un repunte de la inflación hasta el 3,5%. Aunque evita comprometerse, deja abierta la puerta a actuar si persisten las presiones. El Banco Nacional Suizo y el Banco Central de Suecia también mantuvieron tipos en el 0% y el 1,75%, respectivamente, en un entorno de elevada incertidumbre, mientras la evolución de la energía se consolida como principal factor de riesgo para inflación y crecimiento en los próximos meses, condicionando tanto el sesgo de política monetaria como las expectativas de mercado a corto plazo.