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Crítica de 'Medicine At Midnight' de Foo Fighters
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Crítica de 'Medicine At Midnight' de Foo Fighters

viernes 05 de febrero de 2021, 16:15h

Pongamos las cartas arriba desde el principio: ¿son Foo Fighters una gran banda? No. ¿Se merecen el desprecio de la 'intelligentsia' del rock (si es que existe algo así)? Tampoco. Los de Dave Grohl son una buena banda sin muchas pretensiones más allá de hacer unas cuantas buenas canciones, cosa que vuelven a lograr con 'Medicine At Midnight', un disco potente y directo en el que Grohl vuelve a demostrar que puede que no sea Kurt Cobain pero sabe una cosa o dos sobre escribir buenos estribillos.

De primeras a Grohl se la suda enormemente ser visto como el nuevo Bono del rock, el objeto de chanzas y desprecios por aquellos demasiado snobs como para dejarse ganar por un tipo simpático alejado de cualquier malditismo. Solo así se puede entender el hecho de que este hijo del hardcore alternativo abra su nuevo disco con un coro femenino cantando esos "na, na, na, na, na" que suenan a rock sureño. La primera en la frente de este papá del rock al que lo único que parece importarle es lo que le gusta a él, algo totalmente loable.

'Shame Shame' es el primer resbalón del disco, un tema en el que se nota la influencia de su amigo Josh Homme, esos falsetes, pero que no le queda especialmente conseguida. 'En 'Cloudspotter' vuelven los aromas de rock clásico con un estribillo marca de la casa que pondría una sonrisa en la cara del mismísimo Lemmy. 'Waiting On A War' comienza como la típica balada de la banda, bonita melodía, recordando a temas pasados, hasta que al final suben las pulsaciones hasta convertirla en un tema con aromas al mejor indie rock de los 90.

Una buena adquisición

La canción que le da título al disco es lo más innovador del disco, con un punto a la Roxy Music, siendo el equivalente al 'Dance of the Clairvoyants' del último disco de Pearl Jam, aunque el estribillo es puro Grohl. 'No Son Of Mine' es el homenaje más sentido que le ha hecho Grohl a Motörhead, mientras que 'Holding Poison' suena a Queens Of The Stone Age por los cuatro costados, aunque esta vez con muchos mejores resultados. Eso sí, Grohl y su banda evitan que se conviertan en meros pastiches redondeándolos con algo personal. Es la mejor parte del disco.

'Chasing Birds' baja el pistón de un disco, en general, muy animado, es una melodía en la que se nota su afinidad con Paul McCartney, pero es de las canciones menos conseguidas del disco. Por último vuelven a subir el pistón con 'Love Dies Young', una canción resultona y poco más.

Tras nueve canciones 'Medicine At Midnight' llega a su fin. No es el mejor disco de la banda (título que sigue reservado para sus dos primeros trabajos) pero es una buena adquisición para su discografía. Dave Grohl es lo suficientemente listo como para saber que no está reinventando la rueda, ni liderando una nueva revolución en el rock, pero también es consciente de que su grupo está haciendo un gran trabajo a la hora de mantener viva la llama del género.

Puntuación: 7/10

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