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Los Jayhawks reivindican toda su obra en Madrid
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(Foto: Iván Martínez)

Los Jayhawks reivindican toda su obra en Madrid

sábado 24 de septiembre de 2016, 01:11h
Volvían los Jayhawks a Madrid con nuevo disco bajo el brazo, 'Paging Mr. Proust', y tras el nuevo abandono de Mark Olson. El cartel de no hay entradas en la Joy Eslava demostraba el cariño que se les tiene por aquí, algo que se ha notado desde el principio al ritmo de 'Waiting for the sun', la canción que abría la primera de las dos grandes obras de la banda, 'Hollywood Town Hall'. El sonido era envidiable y Gary Louris volvía a demostrar que es mejor cantante que Olson. Todo parecía ir sobre ruedas pero fallaba algo. Teníamos una gran canción, una banda sonando bien y un cantante a la altura pero, sin embargo faltaba algo de empuje por parte de una banda que parecía ir con el piloto automático, más que en un concierto de rock, parecía que estuviéramos fichando en la oficina. Pero esa sensación no ha durado mucho y el concierto, y la banda, se han ido viniendo arriba gracias al público que abarrotaba la Joy y ha contagiado a la banda con su entrega.

Tras una primera parada en su último disco, 'Paging Mr. Proust', ha sonado la memorable 'Take me with you (when you go)' también de 'Hollywood town hall' pero todavía estábamos en esos primeros compases en los que los de Louris cumplían con más profesionalidad que entusiasmo. No ha sido hasta la presentación del primer sencillo de 'Paging Mr. Proust', 'Quiet Corners & Empty Spaces', cuando el cantante ha empezado a hablar con el público. La canción es brillante y se codea de igual a igual con las muchas perlas de su repertorio. Louris es un compositor de muchos kilates y con esta formación, sin el otro co líder Mark Olson, quiere reivindicar los discos en los que éste no participó, en especial un 'Rainy day music' del que han sonado hasta seis canciones, entre ellas muchas de las más coreadas por el público como 'Save it for a rainy day', 'Tailspin' o el 'Tampa to Tulsa' del batería Tim O'Reagan, que ha lucido una gran voz.

Claro que el concierto ha comenzado a subir en entrega cuando ha sonado 'Blue', la mejor canción de un grupo lleno de grandes canciones, y que aparecía en su otro gran disco, 'Tomorrow the green grass'. Claro que Louris y los suyos también han quitado el polvo al resto de su discografía, incluso momentos más oscuros como el dueto entre el cantante y la pianista Karen Grotberg en 'A Break in the Clouds', una canción de 'Smile' que ha traído las mejores esencias de los padres de todo esto de la 'americana', Gram Parsons y Emmylou Harris. El concierto ha llegado a su primer parón tras otro de los ases de la baraja del grupo, 'I'd run away'.

Foto: Iván Martínez

Al escenario ha regresado solo Louris con una guitarra acústica y nos ha deleitado con unas crudas interpretaciones de otras dos de sus mejores canciones, 'Settle down like rain' de 'Hollywood Town Hall' y 'Angelyne' de 'Rainy day music' (las dos incluídas en nuestra lista de sus 10 mejores canciones). El resultado ha sido escalofriante y ha demostrado que su repertorio pasa con la nota más alta la prueba del algodón, cuando una canción te emociona en su más primitivo esqueleto, sin ningún adorno, es que detrás hay un gran compositor e intérprete.

La banda ha vuelto y tras un nuevo tema, no especialmente brillante, se han resarcido con la canción más alegre y optimista de su repertorio, 'I'm gonna make you love me'. Parecía que el concierto había acabado pero la respuesta del público madrileño les ha hecho volver a salir para tocar por sorpresa su magistral versión del 'Bad time' del grupo favorito de Homer Simpson, Grand Funk Railroad. Aquí sí que se han soltado la melena (es un decir, precisamente Louris ha aparecido sin ella) lo que ha permitido ver a un grupo disfrutando en el escenario con Marc Pearlman pasándose a la guitarra y Chet Lyster (que hizo un gran trabajo con la pedal steel)al bajo. Pearlman, que no es ningún virtuoso, se ha marcado un solo bastante funky y la banda se ha soltado, olvidando las restricciones del principio. No han sonado tan cohesionados pero sí mucho más vivos. Ha sido el broche perfecto a una velada que demuestra que el grupo goza de una perfecta salud con un único líder.

FOTOS: Iván Martínez

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