Continuamos con una de nuestras tradiciones favoritas en Diariocrítico, repasar nuestros discos y canciones favoritas de hace 50 años, haciendo primero un repaso a nuestros discos favoritos de 1976, un año en el que Stevie Wonder alcanzó la cima de sus poderes, los Ramones fueron la punta de lanza del advenimiento punk, David Bowie se encontró a medio camino entre el soul plástico y Berlín y Joni Mitchell hizo su particular 'Hejira'. Estos son nuestros 20 discos favoritos de 1975 (Vea aquí: mejores discos 1975 / 1974 / 1973):
1. Stevie Wonder - Songs in the Key of Life
En 1975, a la edad de 25 años, Stevie Wonder se había convertido en la gran referencia de la música negra, por encima de Marvin Gaye o Curtis Mayfield, con sus dos últimos discos, 'Innervisions' y 'Fulfillingness' First Finale', habiendo recibido el Grammy como disco del año, algo normal si tenemos en cuenta que llevaba 4 discos sobresalientes seguidos. Pero su siguiente movimiento iba a ser el más ambicioso de su carrera, sacando un disco doble al que se le añadía un EP de cuatro canciones extra. Todo esto en el pico de creatividad de su carrera (y en el momento clave de su vida, si hacemos caso al título y al hecho de que se acababa de convertir en padre). El resultado es abrumador y es la culminación de su periodo clásico. Aquí hay de todo, Wonder crea una especie de enciclopedia de la música negra en la que caben homenajes a Duke Ellington, góspel, miradas a la música latina y brasileña, funk, jazz rock y excelsas baladas, conteniendo muchas de las mejores canciones de su carrera incluidas, desde el riff funky de 'I Wish', el homenaje alos pioneros del jazz en 'Sir Duke', los sintetizadores de la incendiaria 'Pastime paradise', los ecos gospel de la magistral 'As', la intensidad de 'Love's in Need of Love Today', el comentario social de la espartana 'Village Ghetto Land', la balada 'Knocks Me Off My Feet'...
2. Ramones – Ramones
Corría 1976 y las grandes estrellas de la década pasada habían comenzado su decadencia, el rock se había ido apoltronando a medida que sus integrantes habían ido mejorando con sus instrumentos, la duración media de una canción era de más de cinco minutos y en un disco cabían unas siete u ocho a lo sumo, quedaban pocos grupos que recordaran la excitación inicial de un 'Johnny B. Goode' o de los primeros discos de los Beatles. Y en eso cuatro marginados al margen de la sociedad de Nueva York llegaron con su música instintiva y rápida, y su amor por el 'bubblegum' y los grupos de chicas, tipo las Shangri-La's y las Ronettes, junto al garaje de los grupos de Detroit como los Stooges y MC5. Si a la mezcla le añadimos unas letras llevadas a su mínima expresión (quiero o no quiero) y pegadizas melodías que se grababan en el cerebro a la misma velocidad con la que eran cantadas, tenemos una combinación ganadora, 'Hey ho, let's go!'.
3. David Bowie - Station to Station
'Station To Station' vino precedido por 'Young americans', una nueva reinvención de Bowie en la que miraba hacia la música negra. Pues bien este disco es la transición entre ese periodo del 'soul plástico' y el experimental de la trilogía berlinesa, y es uno de los más brillantes de su carrera, a epsar de contar con tan solo 6 canciones, algo muy propio de ese 1976. Con la nariz permanentemente embadurnada de cocaína Bowie mezcla funk con su nueva obsesión, el 'krautrock' de grupos como Can, Neu! o Kraftwerk. En la canción que le da nombre Bowie presenta a otro de sus personajes más míticos, el 'delgado Duque blanco', sobre unos potentes riffs, en las restantes cinco volvía a demostrar que el autor de 'Changes' nunca estaba quieto y siempre iba un paso por delante.
4. Joni Mitchell - Hejira
En 'Hejira' Joni Mitchell sigue tomando riesgos y demuestra que era la cantautora con el culo más inquieto de toda su genración. Para este disco usó de manera magistra al joven prodigio del bajo Jaco Pastorius, cuyo bajo sin trastes, de sonidos jazz rock, acompaña varias de las canciones de una obra que dejaba claro que Joni Mitchell estaba abandonando la senda comercial y se adentraba en una fase mucho más experimental, jazz y sofisticada con discos posteiores como 'Don Juan’s Reckless Daughter' o 'Mingus'. Pero si aquellos son discos irregulares, aquí Joni encuentra el término perfecto entre sus desgarradoras historias, sus intríncadas melodías y la complejidad sonora. Además en 'Hejira' se pueden encontrar unas canciones tan enormes como 'Coyote', 'Song for Sharon' o la magistral 'Amelia'.
5. Thin Lizzy - Jailbreak
'Jailbreak' fue el sexto disco de Thin Lizzy y el tercero con su formación clásica, con las guitarras gemelas de Scott Gorham y Brian Robertson, además de los fundadores, Phil Lynott, a la voz y el bajo, y Brian Downey, a la batería. A pesar de que su anterior trabajo, 'Fighting', ya inauguraba el sonido de su época clásica, el éxito les seguía siendo esquivo y su compañía de discos les había dado un ultimátum. Lynott, su líder, era muchas cosas, un renegado, un vaquero, un héroe y, principalmente, una estrella del rock. Que hasta el momento no hubiera vendido casi discos daba casi igual, cualquiera que hubiera presenciado un concierto de Thin Lizzy podía atestiguar su inigualable carisma. Así que si todo dependía de tener éxito, él, y su banda, lo iban a tener. A finales de 1975 los chicos volvieron a reunirse en el estudio de Buckinghamshire y empezaron a ensayar, con él llevaba una colección de canciones que parecían un póker de ases. Esta vez no había espacio para faroles, tenía una mano ganadora con gemas como 'Jailbreak', 'Running Back', 'Romeo and the Lonely Girl' o la canción que les temrinó dando la fama 'The Boys Are Back in Town. Con la ayuda de la banda también llegarían otras imprescindibles como 'Cowboy Song' y 'Emerald' que conforman el que es, sin duda, su mejor disco.
6. Flamin' Groovies - Shake Some Action
Así es como muchos se refieren a los Flamin' Groovies: "la banda más grande de la que jamás has oído hablar". También podría ser candidata a banda con más mala suerte ¿cómo si no se puede explicar que discos como 'Teenage Head' o este 'Shake some action' no se convirtieran en éxitos? Tras la marcha de Roy Loney, el cantante de su primera y más rockera etapa, y la entrada de Chris Wilson los Groovies se pusieron a la búsqueda de la canción pop perfecta. Y con 'Shake some action' la encontraron. Cuatro minutos y medio de geniales riffs, melodías perfectas y estribillos redondos que sirven como introducción ideal al mundo del power pop. Otra prueba de su maestría a la hora de componer canciones irresistibles es 'You tore me down', si los Beatles se hubieran vuelto a juntar en algún momento, así es como deberían haber sonado para no defraudar a sus seguidores. Ésas dos canciones fueron compuestas y grabadas en 1972 pero ninguna discogtráfica las quiso, hasta que en 1976 llegaron a manos de Seymour Stein de Sire Records y los Groovies pudieron grabar su obra más recordada, incluyendo sus dos grandes canciones. 'Yes it’s true' es la tercera joya de un disco con 8 originales y 6 versiones, muy al modo de los primeros discos de los Beatles, la clara referencia de este disco, en el que se incluye una versión del 'Misery' de los de Liverpool. Pero, a pesar de que los Groovies son maestros a la hora de hacer suyas canciones ajenas, lo mejor está en las propias, 'Please please girl' es otra referencia clara al sonido 'Mersey beat', 'I'll cry alone' merecería estar producida por Phil Spector, 'I saw her' y 'Teenage confidential' son dos baladas que se derriten como caramelos en el oído gracias a unas excelentes armonías vocales, por último, 'I Can't Hide' es otra perla power pop que parece un clásico perdido de la etapa de Gene Clark en los Byrds.
7. Bob Dylan - Desire
El disco que sirvió de banda sonora a los conciertos de la Rolling Thunder Revue, un Dylan maquillado y con la mejor voz de toda su carrera, embarcado en el caos de su reciente divorcio ('Sara'). Musicalmente destaca la utilización del violín de Scarlet Rivera y los duetos con Emmylou Harris. Entre las canciones 'Isis', 'One more cup of coffee' y uno de sus grandes clásicos 'Hurricane'.
8. Jorge Ben - África Brasil
Jorge Ben es uno de los más grandes de la música brasileña. Su carrera es vertiginosa, desde su primer disco 'Samba esquema novo' (1963) en el que se incluía la maravillosa 'Mas que nada' la discografía de Jorge Ben fue entregando un gran disco tras otro, entre los más destacados están el psicodélico 'O Bidu, Silencio no Brooklyn' (1967), el tropicalista 'Jorge Ben' (1969), el acústico 'A tabua de esmeralda' (1974) o esta maravilla funk que es 'Africa Brasil' (1976). Desde el momento en el que empieza a sonar la imparable 'Ponta de Lança Africano (Umbabarauma)' se entra en un disco que es un explosiva combinación entre ritmos brasileños y funk, una especie de James Brown carioca cargado políticamente y muy futbolero. Un disfrute absoluto.
9. Fela Kuti and Africa 70 - Zombie
Uno de los discos más importantes de la carrera de Fela Kuti, un disco casi capaz de empezar una revolución, la canción titular era un virulento ataque contra los miembros de las fuerzas armadas de Nigeria a los que Kuti compara con zombies, incapaces de pensar por sí mismos y siempre siguiendo órdenes. La gente comenzó a imitar a zombies y a cantar la canción cuando veían a militares lo que llevaría al gobierno militar a tomar represalias entrar en la comuna de Kuti, destrozarla, dándole una paliza y acabando con la vida de su madre, después de arrojarla de un segundo piso. Así de poderosa era la música de esta figura fundamental de la música africana que supo mezclar, jazz, funk y ritmos africanos como nadie.
10. Tom Waits - Small Change
"Small Change" es el disco más representativo de la primera etapa de Tom Waits, una obra en la que se mezclan esas baladas demoledoras con bellas melodías y terribles historias, con esos coqueteos jazzy, con contrabajo en primer plano y solos de saxofón como en 'Step Right Up' o 'The One That Got Away'. Pero la especialidad de la casa sigue siendo la balada con un piano que ha estado bebiendo, aunque posiblemente no tanto como el cantante, a pesar del título de una de sus canciones, en concreto esa maravilla llamada 'The Piano Has Been Drinking (Not Me)' que puede que sea la perfecta representación de su personaje, alguien tan ligado a su imagen que, a pesar de haber dejado de beber hace muchos años, la gente le sigue imaginando vaciando una botellas tras otra de Jack Daniels junto a un cenicero rebosante de colillas, aunque Waits también dejó tiempo atrás la nicotina. Claro que ese personaje aún era difícil de separar de su propia persona en esta época, como en la mejor canción de este periodo, 'Tom Traubert's Blues (Four Sheets to the Wind in Copenhagen)', una increíble balada de piano, con un cuidado arreglo de cuerdas, cortesía de Jerry Yester ex de Lovin' Spoonful, con una de sus mejores letras: "no quiero tu simpatía, los fugitivos dicen que las calles no son para soñadores, los cazadores de homicidas y los fantasmas que venden recuerdos quieren un pedazo de la acción de cualquier precio para bailar un vals con Matilda". Una canción a la que se refirió, a su manera antipoética, como "ésta va sobre vomitar en un país extranjero".
Del 11 al 20:
11. Peter Tosh - Legalize It 12. Tom Petty and The Heartbreakers - Tom Petty and The Heartbreakers 13. The Mighty Diamonds - Right Time 14. Bob Seger & The Silver Bullet Band - Night Moves 15. Aerosmith - Rocks 16. Max Romeo & The Upsetters – War Ina Babylon 17. Invisible - El jardín de los presentes 18. Lynyrd Skynyrd - One More from the Road 19. Bob Marley - Rastaman Vibration 20. Marvin Gaye – I Want You