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50 años de 'The piper at the gates of dawn' de Pink Floyd, la genial locura de Syd Barrett

50 años de 'The piper at the gates of dawn' de Pink Floyd, la genial locura de Syd Barrett

Este sábado se cumplen 50 años de la aparición de 'The piper at the gates of dawn' el primer disco de Pink Floyd y el único que llegaron a editar bajo el liderazgo del inestable genio de Syd Barrett, la trágica figura que comandó el grupo en sus primeros tiempos hasta que su estado mental se deterioró convirtiéndole en una pálida sombra de lo que fue.

Pink Floyd son conocidos principalmente por sus grandes discos de los años 70 dentro de lo que se conoció como rock progresivo pero sus inicios fueron totalmente diferentes aunque igualmente brillantes. Liderados por la brillante locura de Syd Barrett Pink Floyd fue una de las grandes bandas psicodélicas del Reino Unido. En su debut, 'The piper at the gates of dawn', se mezclan las largas improvisaciones instrumentales, como 'Interstellar overdrive', que les hicieron famosos por su directos con las canciones más cortas y pop de Barrett. Son estas últimas las que más brillan, con su mezcla de melodías infantiles, letras surrealistas y psicodélicas locuras de una mente al borde del colapso. Temas tan brillantes como 'Astronomy domine', 'Lucifer Sam', 'Matilda mother', 'Flaming' o 'The Scarecrow'.



Antes de grabar este disco la banda había comenzado haciéndose un nombre en el underground londinense como una de las primeras formaciones psicodélicas británicas, llegando a ser considerados los líderes del movimiento en Inglaterra. Sus míticas actuaciones en el club UFO, con presencia de miembros de los Beatles, con largos pasajes instrumentales fundamentados en el consumo de LSD de Barrett hicieron que EMI les fichara para su sello, en marzo de 1967 apareció su primer sencillo, la irresistible 'Arnold Layne', una canción sobre un travesti cleptómano que ya dejaba claro que las canciones de Barrett estaban en un mundo aparte. Se coló entre los 20 primeros de las listas británicas, mientras que su continuación, la igualmente brillante 'See Emily play', subía hasta el número 6. Tras estos éxitos la expectación sobre el primer disco de la banda era enorme. Y toda la presión estaba sobre los hombros de su líder, cantante, guitarrista y practicamente único compositor de la banda.

Lo bueno es que el disco se había ido grabando a la vez que esos singles y para mayo ya se había grabado en su totalidad, con la última sesión, la del 21 de mayo, dando como resultado la mencionada 'See Emily play' y 'Bike', la canción que cerraba el disco. Fue ese día cuando su marcó el futuro de la banda, David Gilmour, amigo personal de Barrett, se pasó por el estudio para saludar a Syd pero éste, a pesar de ser el que lo había invitado, no le reconoció. Tras comprobar su extraño comportamiento, Gilmour declararó que ese fue en el momento en el que se dio cuenta de que Syd ya no era el mismo. Los miembros de la banda, los mánagers y la compañía seguían pidiendo a este particular Adonis por nuevos singles de éxito, pero el comportamiento de Barrett era cada vez más errático. La gira por EEUU para promocionar el disco serviría de prueba de que algo ya no funcionaba bien en su cerebro. Durante los programas de televisión ensayaba sin problema pero cuando comenzaban a grabar se quedaba en silencio mirando a cámara. En los directos se sentaba en frente del público sin tocar una sola nota o desafinaba su guitarra para consternación del resto de componentes. Antes de que terminara el año Gilmour habría pasado a formar parte de la banda para rellenar las ausencias y silencios de Barrett. En abril de 1968 Barrett sería finalmente expulsado del grupo.



El consumo de LSD por parte de Barrett durante la grabación del disco, no ayudó mucho a alguien que era, de por sí, esquizofrénico, sufría trastorno bipolar y algo de autismo. Nunca volvería a alcanzar las cotas de este disco, a pesar de que en 'The madcap laughs' se encuentran muchas pruebas de su genio, pero 'The piper at the gates of dawn' sirve como testimonio de la genial locura de Syd Barrett, además del disco que puso en el mapa a una de las bandas más grandes de la historia del rock. Cada uno seguiría caminos separados, hasta que en 1975, durante la grabación de 'Wish you were here' (un disco sobre el que sobrevuela en fantasma de Barrett), un Barrett gordo, calvo, con las cejas depiladas y la mente en otra parte se pasó a visitar a sus ex compañeros de banda. Tardaron minutos en reconocerle y cuando lo hicieron, con Roger Waters a la cabeza, no pudieron evitar las lágrimas. Quizás en su cabeza resonaba la letra de 'Dark globe' una de las mejores canciones de su ex líder y compañero: "tatúe mi cerebro a lo largo del camino, ¿no me echaréis de menos? ¿no me echaréis de menos en absoluto?"

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