El Ministerio de Sanidad ha presentado los resultados del estudio HBSC-2022 sobre la conducta sexual de los adolescentes españoles de entre 15 y 18 años.
Dichos datos revelan una tendencia preocupante en la prevención de riesgos. Según el informe, enmarcado en un proyecto de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el uso del preservativo ha sufrido un descenso sostenido desde el año 2002.
En las últimas 2 décadas, la utilización de este método anticonceptivo en la última relación sexual ha caído del 83% al 65,5%, lo que supone una reducción de 18 puntos porcentuales que afecta directamente a la protección frente a infecciones de transmisión sexual (ITS) y embarazos no planificados.
Relaciones sexuales coitales
El estudio destaca que el 34,8% de los jóvenes en este rango de edad ya ha mantenido relaciones sexuales coitales, una cifra que asciende hasta el 48,5% en el grupo de los 17 a 18 años.
Sin embargo, la brecha de género en la prevención se ha ensanchado considerablemente. Mientras que en 2002 el uso del preservativo era paritario, en 2022 solo el 60,8% de las chicas refirió haberlo utilizado, frente al 70,6% de los chicos. Esta bajada es especialmente alarmante entre las adolescentes de 15 a 16 años, donde el uso del condón ha pasado del 78,5% en 2018 al 62,9% en 2022.
Sanidad advierte de que 1 de cada 4 adolescentes recurre a métodos inseguros para evitar embarazos y 1 de cada 3 carece de protección frente a las ITS. El menor uso del preservativo femenino, combinado con el recurso a prácticas ineficaces como la "marcha atrás" (empleada por el 16,9% de los encuestados), sitúa a las jóvenes en una posición de mayor vulnerabilidad.
Por su parte, el uso de la píldora anticonceptiva se mantiene estable desde 2014, situándose en el 15,9% de los casos.
La píldora del 'día después'
El informe pone el foco en el elevado uso de la anticoncepción de emergencia. 1 de cada 3 chicas sexualmente activas (32,3%) ha recurrido alguna vez a la píldora del 'día después', y un 3,0% de ellas lo ha hecho en tres o más ocasiones. Los datos muestran una paradoja socioeconómica: el acceso a este método es más frecuente entre las adolescentes de mayor capacidad adquisitiva (35,3%) que entre las de nivel bajo (30,8%), lo que sugiere desigualdades en el conocimiento y acceso a recursos sanitarios. No obstante, el 2,9% de las jóvenes sexualmente activas de entre 15 y 18 años afirma haber estado embarazada alguna vez.
La capacidad económica de las familias influye de manera determinante en los hábitos sexuales. En los entornos con menores recursos se observa un inicio sexual más precoz, una menor utilización del preservativo y una mayor frecuencia de embarazos.
En contraste, los adolescentes de familias con alta capacidad adquisitiva presentan mejores indicadores de prevención y un mayor uso de anticonceptivos regulares.
¿Te ha parecido interesante y útil?: si quieres recibir más temas como éste, puedes suscribirte a nuestras alertas gratuitas de noticias de Whatsapp o Telegram. También tenemos un boletín gratuito de noticias que llegarán a tu e-mail. Además, nos puedes seguir en Google News.