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I2BC: La fórmula magistral

I2BC: La fórmula magistral

miércoles 24 de octubre de 2012, 16:37h
Ni la e=mc2 de Einstein, ni el Teorema de Thales, ni el número pi, la fórmula magistral para sobrevivir con subvenciones en estos momentos de crisis y recortes  es I2BC y la ha descubierto una fundación andaluza denominada Instituto de Innovación para el Bienestar Ciudadano, ¡toma ya! a quien la Junta de Andalucía concedió una subvención de 15,5 millones de euros (más de dos mil quinientos millones de las antiguas pesetas) para construir su sede en el Parque Tecnológico de Málaga, que se quedó a la mitad. Resulta curioso que dicha subvención fuese aprobada por el Consejo de Gobierno de Pepe Griñán en enero del presente año, aunque no apareció en el Boja hasta el mes de julio (cuando ya había tomado posesión el nuevo Ejecutivo del bipartito salido tras las elecciones andaluzas de 15-M) pese a que la fundación en cuestión había quedado disuelta oficialmente casi un año antes, en abril de 2011. Y si el Instituto en cuestión no existía entonces, ¿a dónde han ido a parar esos 15,5 millones de euros salidos del bolsillo de todos los andaluces? Es la pregunta que nos hacemos todos y que ahora se hace la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que ha abierto una investigación sobre este más que turbio asunto. Hay que reconocer que no toda la culpa es de la Junta porque el proyecto está también cofinanciado por la Unión Europea, concretamente por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Universidad Internacional de Andalucía. El I2BC estuvo dirigido hasta abril de 2011 por un inspector médico, Julio Lorca, diplomado en Gerencia Hospitalaria, experto en sistemas y tecnologías de información médico-sanitarias y posedor de un amplísimo curriculum de artículos periodísticos y ponencias sobre estos temas.

La noticia la publicaba este miércoles en su página web el ABC de Sevilla e iba firmada por mi ex compañero y, creo que aún amigo, Manolo Contreras, redactor jefe de Andalucía y periodista riguroso donde los haya. En ella se recogen que una de las finalidades del citado Instituto de Innovación para el Bienestar Ciudadanos era "contribuir al bienestar de todas las personas del mundo". Ahí es nada. Como la Alianza de Civilizaciones de Rodríguez Zapatero pero con mayores aspiraciones, si cabe. En su página web afirma que "El I2BC nace con el objetivo de mejorar la calidad de vida y bienestar de todas las personas. Para ello, desarrolla proyectos de carácter social basados en una metodología de trabajo propia conocida como P.L.I. (People Lead Innovation). Esta metodología sitúa a las personas en el centro del proceso innovador. De la misma manera, surgen los (ESdI) Espacios Sociales de Innovación, gracias a los cuales investigadores y humanistas estudian las necesidades ciudadanas no cubiertas, en todos los aspectos de la vida". 

El noventa y nueve por ciento de los andaluces responderían al leer estos objetivos aquello de "la gallina". Hombre, hay que reconocer que sus fines son del todo loables, sobre todo en estos tiempos en los que el que más y el que menos se da con un canto en los dientes en busca del trabajo perdido y del euro salvador que lo saque de la penuria económica, pero habría que definirlos como algo vagos y etéreos, más propios de un manual filosófico que de un proyecto realista y viable y sobre todo necesario en estos momentos de gravísimos recortes sociales y económicos. Mientras en Andalucía exista un millón y medio de parados, este tipo de proyectos no son sino costosos cantos de sirena que a nada conducen.

Lo que parece claro es que después del escándalo de los EREs fraudulentos, donde, además de Empleo, alguna agencia dependiente de la Consejería de Innovación tuvo bastante que ver, la Justicia está revisando con lupa todas las subvenciones del Departamento que dirige Antonio Ávila, y no es descartale que encuentre bastantes pagos irregulares. Porque estos 15,5 millones de euros concedidos al I2BC son sólo una gota en el océano de favores aconómicos que las Administración andaluza ha venido dilapidando sin control alguno desde hace una veintena de años. Va siendo hora de que algún organismo independiente y no condicionado por el poder, revise los millones de euros que la Junta ha estado repartiendo caprichosamente más a siniestro que a diestro, desde que el PSOE llegó al poder en Andalucía hace más de treinta años. Y que alguien afronte las responsabilidades que haya menestar.
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