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Los últimos títulos sobre la diva más antiestrella de Hollywood

Audreybooks

domingo 20 de enero de 2013, 13:22h
Que una estrella de vida blanca (o sea, sin escándalos) despierte tanto interés como para que cada año se publique un par de libros sobre su vida es algo que solo ocurre si te llamas Audrey Hepburn. Hoy, veinte años después de la muerte de la que ha sido el gran icono del cine y la moda del siglo XX, introducir su nombre en el buscador de una librería online supone encontrar más de cincuenta referencias bibliográficas sobre las facetas más diversas de su vida, desde sus películas hasta las portadas que se le dedicaron, pasando por el análisis inevitable de ese look que la hizo única y que tantas celebrities repiten y reinventan para no fallar en la alfombra roja. Y todo sin una historia sórdida que echarse al colmillo.

"Audrey en Roma" (VV. AA., Ed. Grijalbo) y "Audrey Hepburn" (Michael Heatley, Ed. Cúpula) son los últimos títulos publicados sobre la diva más antiestrella de Hollywood. El primero retrata la vinculación de Audrey con una ciudad que, además de lanzarla al estrellato (la película "Vacaciones en Roma" (1953) fue su primer gran trabajo, por el que obtuvo el Oscar a la mejor actriz protagonista), fue su refugio y su ciudad de residencia durante buena parte de su vida. De forma más genérica, en "Audrey Hepburn" Heatley repasa el estilo Audrey desde todos los puntos de vista: cine, moda, belleza y solidaridad, faceta a la que Hepburn dedicó buena parte de su vida como embajadora de Unicef (de hecho, realizó su último viaje a Somalia apenas tres meses antes de su muerte por cáncer de colon, cuando ella ya sabía que le quedaba poco tiempo de vida).
 
Activa resistente durante la Segunda Guerra Mundial (las estrecheces que pasó hicieron que, ya convertida en estrella, se uniese a Unicef para luchar contra el hambre infantil), su formación como bailarina contribuyó, según sus biógrafos, a hacer de ella ese cisne elegante que no parecía pisar el suelo. Pero la clase es algo innato, que no se ensaya en un demiplié; Givenchy lo descubrió al mismo tiempo que Audrey advirtió en el diseñador francés la sencillez y la perfección que convertiría en seña de su estilo. Primero en "Sabrina" (1954) y después en "Una cara con ángel" (1957), Givenchy y Audrey crearon, mano a mano, ese look de elegancia atemporal que se sublimaría con el inolvidable vestido negro de "Desayuno con diamantes" (1961). Aquello fue "el colmo", como exclama Yvonne Blake, Premio Nacional de Cinematografía 2012, la figurinista que vistió a Audrey en "Robin y Marian" (1976), una de sus últimas películas. Ese "colmo" significa que el look que en cualquier otra estrella habría acabado convertido en voluptuosidad chabacana, en Audrey era la imagen bucólica de una elegante dama. Y eso que esa Holly Golightly a la que daba vida era, en realidad, prostituta.
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