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¿Para reír?

'Lágrimas de cocodrilo': Un poco de humor

"Lágrimas de cocodrilo": Un poco de humor

martes 22 de enero de 2013, 15:21h
Nos hacen falta la risa y la sonrisa para aguantar los tiempos que nos tocan. Y les hizo falta a los que nos precedieron. Por eso se reeditan periódicamente autores que, como Saki, nos dan una mirada inteligente y aguda sobre su mundo.  

Saki es un autor de ida y vuelta, uno de los que fundaron el humor británico victoriano, es decir, el humor inglés a secas. La editorial Navona acaba de publicar sus Doce cuentos malévolos,  con sus gotas negras, su elegancia, que para nosotros es mucho más críptica que para sus contemporáneos, y esa manera de no decir las cosas, simplemente aludir a ellas. Y el ingenio, un poco forzado, nos parece ahora, en tiempos de astracán y sal gruesa: no hay más que leer las revistas que más circulan por las redes -y por los kioscos-, la veterana El Jueves o la mucho más nueva Mongolia, para ver las diferencias. Y sin embargo, algo tienen qué ver. La risa, o mejor la sonrisa. Amargas.

Saki es el seudónimo de Hector Hugh Munro, un ciudadano del imperio nacido en Birmania, en 1870, y muerto de un tiro en la cabeza en una trinchera francesa, en la Primera Guerra Mundial. Un poco más joven que P.G Wodehouse (1881) , pero casi de la misma edad que Chesterton (1873), forma parte de la trinidad santa del humor inglés que tanto gustaba a Borges. Borges tenía la elegancia suprema de los que reconocen y enaltecen sus fuentes, y tenía muchas, y se encargó de publicar y popularizar a Saki. Y lo digo aunque sé que las cenizas de ambos pueden revolverse en sus tumbas ante la palabra "popularizar".

El de Saki es un humor aristocrático, que nos dice mucho sobre la sociedad de su momento, porque continuamente tiene referencias a la actualidad rabiosa de los días en que se escribió. Y si algunos hechos continúan en la memoria colectiva, otros se han quedado en el olvido. Espectáculos famosísimos en su momento, libros de los que todo el mundo hablaba, personajes que acaparaban las portadas.....Hasta lugares comunes, como el carácter de las primas del campo, las conversaciones de kermesse, o esa terrible afición a los dulces -del marron glacé a las pastas más o menos crujientes- que ahora están prácticamente desterrados de la vida social.  Vivimos la moda de los premium y lo salado....Menos mal que unas notas sabias y escuetas le ponen a una en antecedentes.

Y es que el humor es lo que tiene, que da muchísimo por sobreentendido. Justo ahí está la gracia. Si fuéramos a la hemeroteca a revisar números de La codorniz, o de Hermano lobo, seguro que los más jóvenes necesitarían notas explicativas... porque ya no estamos en la misma España. Y en unos años -esperemos!- les pasará lo mismo a los que lean Mongolia, con la que ahora nos partimos de risa. Que también son ganas, porque a lo que se refieren, como las historias de Saki, es realmente penoso. Ahora, de la corrupción, la crisis económica y el desprestigio de la política, a las conductas y usos amorosos de los personajes más conocidos, por suerte o por desgracia. Pero para eso está el humor: para poner en solfa lo espantoso y lo ridículo, y también, para soltar tensiones. Del drama a la risa, o la tragicomedia.

La verdad es que nos hace falta reírnos, dicen que la risa corta los ataques de ansiedad, y no hay tantas oportunidades, en este invierno gris y frío. Y eso que con sólo leer la composición obligatoria de algunos productos que consumimos cada día, o los manuales de instrucciones de cualquier aparatejo electrodoméstico, por así decir, hay materia..... Una guía curiosa para hacerlo nos la da el joven humorista -y mago- Luis Piedrahita en su "libro sobre la letra pequeña" titulado El castellano es un idioma loable, lo hable quien lo hable, que acaba de publicar Planeta. Este colaborador de El hormiguero -yo prefiero El Intermedio, y somos bandas irreductibles- ha encontrado verdaderos filones. Pero sin saber que han sido traducidas de un inglés que macarroneaba el chino.... Lo dicho. El humor no es inmortal.

Aunque hay veces que es literatura. Véase, Saki, que es absolutamente adorado por Tom Sharpe -y con este sí que no puedo evitar la carcajada. Ahora saca Anagrama en bolsillo La herencia de Wiltt, que recomiendo vivamente. Está a la distancia justa para que la risa no se te congele. 

 

- Ediciones anteriores de 'Lágrimas de cocodrilo'

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