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Feria de Abril: toros podridos como la Fiesta, y vuelta a ruedo sin peso de López Simón

Crónica de la Unión de Abonados de Sevilla

miércoles 13 de abril de 2016, 00:42h

Cuando se anunciaron los carteles de esta feria taurina de Sevilla, este colectivo de aficionados dejamos constancia de que se trataba de la Fiesta del medio toro al contemplar las ganaderías anunciadas. Se ha pasado el ecuador del ciclo y rotundamente podemos asegurar que el toro que se lidia en Sevilla es el medio toro, o lo que es lo mismo el animal manipulado en su crianza para rebajarle sus auténticos valores hasta convertirlo en la horrorosa expresión de manejable por su docilidad, excesiva nobleza y escasa fuerza.

LA FIESTA PODRIDA

Para ello se cuenta no solamente con los profesionales taurinos responsables de todo el desaguisado, sino por gente manipulable que acude a las plazas al dictado de quienes le convencen con argumentos ficticios, expresiones tópicas o simplemente falsificando la realidad con su apropiado lenguaje. Lo acontecido esta tarde en la plaza de toros de Sevilla obedece al guión antes reflejado. Los toros de Jandilla, totalmente adulterados en su bravura, fuerza, clase y condición, solo servirán para vender su carne, porque lo que se esperaba en su lidia fue totalmente imposible.

Desigualmente presentada, algunos toros regordios, otros anovillados y todos ellos con poca cara. Es evidente que este hierro apetecidos por las figuras, lo es por su docilidad, nula fuerza para la suerte de varas y como se han pasado de ración de nobleza, llegando a la muleta sin un pase o defendiéndose.

Morante en el pecado lleva la penitencia al exigir este hierro. Tanto al sobrero de Albarreal como al cuarto de lidia ordinaria de Jandilla, no es broma, no pudo darles un solo pase de muleta.
Urdiales si decide cambiar de rumbo y exige esta podredumbre de ganado en vez del encastado y con poder al que nos tiene acostumbrado, se confunde de cabo a rabo.

López Simón, otro tanto de lo mismo. Cuando el medio toro le dice que se para, se mete entre sus pitones y así calienta un poco el ambiente, pero eso no es el toreo, aunque diera la única vuelta al ruedo de la tarde. Domingo Siro y Arruga parearon bien mereciendo saludar. Y para terminar. Señores taurinos, por favor, no continúen haciendo méritos para acabar con la fiesta.
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