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Todos los viernes, dentro de la siempre magnífica programación de la sala

La Encina Teatro nos presenta 'Núremberg', el juicio más humano y contradictorio

La Encina Teatro nos presenta 'Núremberg', el juicio más humano y contradictorio

lunes 01 de marzo de 2021, 18:56h
Más mucho más que una sala teatral. Porque en La Encina, además de disfrutar de una excelente, variada y original programación, incluyendo la infantil, se puede asistir a diversidad de cursos -iniciación al teatro, improvisación, entrenamiento vocal, clown, entre otros-, lecturas dramatizadas, amén de la opción de alquilar sus cómodas y modernas salas. Pero, claro, lo más importante son las representaciones, como esta de 'Núremberg' -en su caso, todos los viernes-, del uruguayo Santiago Sanguinetti, con el excepcional actor David Laguia, y dirección de uno de los hombres de teatro con mayor currículum general, Paco Sáenz.

Resumiendo mucho se puede decir que 'Núremberg' es juicio más emoción violenta. Porque en su argumento, un joven skinhead a punto de cometer un atentado, grita sus emociones furiosas al mundo con el fin de ser escuchado por alguien. Lo acosan sus fantasmas y exorciza profundos sentimientos. Si se pega un tiro, ¿lo lamentamos? El odio distribuye un dividendo elevado en sentimiento emocional. ¿Adónde nos lleva?

Las variaciones emocionales que transita el único personaje de la obra se presentan y enseguida comienzan a dialogar entre sí. Los fantasmas del pasado pasan a formar parte del presente para modificar inexorablemente el futuro. El personaje nos interna en el odio, el racismo, en dogmas asimilados con una acumulación de sufrimientos. ¿Podemos llegar a sentir empatía por este joven? ¿Podemos redimirlo?

Él mismo manifiesta en sus palabras vivencias que nos son familiares. ¿Podemos ser nosotros mismos capaces de engendrar un sentimiento tan destructivo? Mientras tanto, sucede. El fascismo se oculta y emerge en esta marea de la vida en sociedad. La violencia está latente. Anida en cualquiera. ¿Quién puede despertarla? ¿Quién quiere despertarla? ¿Quién la estimula? ¿Podemos razonar con la violencia? Las preguntas son estímulos.

El relato se hace carne y se completa en la acción. Se planta ante nosotros y se transforma con nosotros. Se fragmenta como se fragmenta la mente, el corazón y el alma de nuestro protagonista. En definitiva, una obra tremendamente humana, tan humana que está llena de contradicciones.

Consulte la programación íntegra de La Encina Teatro

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