El Teatro de la Zarzuela recupera 'El potosí submarino', una casi olvidada obra cómica y bufa del gran compositor Emilio Arrieta (entrevista exclusiva con Rafa Castejón)
Remedando el sabio refranero, que siempra tiene razón, nos atrevemos a decir/escribir que nunca es tarde... si se recupera una de las muchas joyas del maravilloso género lírico. Máxime cuando se trata de una obra del gran Emilio Arrieta, el creador de la fabulosa 'Marina', y autor de muchas otras músicas. Cual acontece con 'El potosí submarino', que, dentro de la obligación del Teatro de la Zarzuela de no estancarse en programar las obras más populares, nos la devuelve a la actualidad tras siglo y medio largo de su estreno. Como es habitual, con un extraordinario reparto de lujo, que cuenta entre otros con Rafa Castejón, uno de los felices y grandes continuadores de la saga de ese apellido fundamental y no sólo en el género lírico, y con el que ofrecemos una entrevista exclusiva.
Turbulencia en grado máximo era lo que acontecía en el Madrid de 1870, cuando se estrena 'El potosí submarino', eso sí, convertida en risa bufa, en un espejo mordaz de un país que soñaba con la modernidad mientras temía el naufragio que llegó con el fin de siglo. Por eso esta nueva producción, dirigida por Rafael R. Villalobos e Iván López Reynoso, traslada la acción a la España de los noventa del siglo XX —otra época finisecular—, de ilusiones, excesos y burbujas. El salto del «fondo del mar» al boom inmobiliario revela que seguimos viviendo entre tesoros prometidos y ruinas anunciadas, y la trama avanza entre humor y desengaño, con el tono esperpéntico de la mejor tradición española.
El Potosí Submarino culmina un largo proceso de recuperación iniciado por María Encina Cortizo, cuya investigación permitió localizar y estudiar las fuentes históricas y musicales conservadas en la Sociedad General de Autores y Editores. El apoyo del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música hizo posible la edición de la partitura que hoy se emplea. A ello se suma la colaboración entre el musicólogo Enrique Mejías y el director de escena Villalobos, centrada en rescatar el espíritu satírico y melancólico de una obra que refleja, con lucidez, ese disparate nacional que sigue siendo una forma de resistencia muy española.
Villalobos recalca que «he tratado de trasladar al espectador de ahora todas las referencias sociales y políticas del libreto original a un universo que le resulte cercano, como es la España del 93, el año de la resaca». Y es que en 1993, como en 1870, la carcajada satírica —propia de los Bufos Arderíus— vuelve a salvarnos de ahogarnos en nuestras tristezas. Villalobos explica que «bajo la apariencia fantástica, juliovernesca, se encierra una sátira política sobre la corrupción y el tráfico de influencias».
La obra «habla de un grupo de personas obsesionada con hacerse rica; todo esto me hizo pensar en 1993, cuando el país se empeñaba en ser una democracia moderna». Una obsesión por la riqueza fácil y la especulación que resuena en nuestro presente: reírnos, sí, pero también incomodarnos. Otra particularidad de la producción es que se trata de unareutilización coherente del material de escenografía y de vestuario ya existente en los fondos del Teatro de la Zarzuela; se trata de un espectáculo sostenible, al que se suma la iluminación de Felipe Ramos y las videocreaciones de María Cañas.
López Reynoso afirma que «es una enorme responsabilidad formar parte de la recuperación de esta obra de Arrieta, un título único en el repertorio lírico español que mezcla con ingenio fantasía y realidad». Añade que «nos encontramos ante una partitura honesta y fresca, con valses, polcas y chotis». Una música nostálgica y sarcástica, hilarante y enigmática: una oportunidad fascinante para rescatarla para el público de Madrid
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