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Colmenar Viejo: puerta grande para Roca, que sigue siendo el rey

Colmenar Viejo: puerta grande para Roca, que sigue siendo el rey

lunes 27 de agosto de 2018, 23:44h
En el país de los ciegos, ya se sabe que el tuerto es el rey. Un tuerto con mucha vista y mucho valor para marcar diferencias con las figuras, a las que apabulla casi todas las tardes. Como este lunes en Colmenar, donde, trofeos aparte, fue el único que hizo el toreo, eso sí, como Ponce y Padilla, con el medio toro en este caso de Miranda y Moreno, tan lejos de aquellos, ¡ay! perdidos buenos tiempos de este coso y su otrora exigente afición.

Ver torear a Roca Rey, no sólo con su quietud, sino con su cada día mayor dosis de clasicismo, es una bendición en estos tiempos de pegapases insulsos –pongamos que se habla/escribe de Juan José Padilla, por ejemplo, aunque entregadísimo toda la tarde de su despedida de Colmenar- o figuras ventajistas y teatreras –pongamos que se habla/escribe de Enrique Ponce.- De modo que la faena al tercero del peruano, indiscutible número uno del escalafón y a años luz del resto de mandamases, fue un estallido.

Un estallido de quietud y seguridad ante un animal sin trapío, como todo el encierro, al que lanceó de maravilla a la verónica para recibirlo, y con chicuelinas en el quite –por cierto el único destacable de la tarde- y con el que jugueteó en la flámula. Primero con estatuarios con los pies clavados en la arena y después con redondos y naturales largos y mandones, preñados de ortodoxia, siempre con la rima del a ligazón en un palmo de terreno y abrochados por excelentes pases de pecho siempre muy marcados al hombro contrario.

Concluyó con ajustadísimas bernadinasy enterró la espada tirándose de verdad para echar en su esportón dos justas orejas, a las que ese mal presidente que es Justo Polo añadió la inmerecida y no solicitada por nadie vuelta al ruedo de un toro sólo noblote y colaborador. El sobrero sexto de Albarreal, también chico y anovillado, se rajó pronto y no permitió al Rey una nueva explosión.

La explosión de Juan José Padilla, que entró en el cartel por vía de la sustitución del lesionado Cayetano, llegó en el de su despedida del coso colmenareño, el quinto, con una faena entregada y populista, a toda mecha, que inició y concluyó de hinojos tras haberlo banderilleado de manera espectacular, y que el cariñoso público premió con una oreja de homenaje y adiós. Su anterior, que no valía un duro –o un euro-, no le gustó nada al jerezano porque dentro de su nobleza se defendía y allí no pasó nada.

Tampoco ocurrió nada destacable, en lo positivo, en las labores capoteras de Enrique Ponce al que abrió festejo, salvo algún pase de cierta elegancia, pero siempre con su 'teletoreo' (a distancia, como puede verse en la foto): el truco del pico de la muleta y el ventajismo a tope. Algo más ofreció el valenciano, espoleado por el faenón de Roca Rey minutos antes, en el cuarto, en una faena deslavazada y también tomándose todas las ventajas, que caló más en el respetable y le valió una orejita.

Que como la de Padilla pronto se olvidó, y la gente salía de la plaza hablando del Rey, del único que toreó… eso sí a los toritos que siempre preparan a las figuras, a diferencia de lo que había acontecido veinticuatro horas antes con la mansada grandona de López Gibaja para los modestos De Pablo, Téllez y Colombo. Es la ley que domina la Fiesta… la del embudo.

FICHA

CInco toros de MIRANDA Y MORENO, y 6º sobrero de ALBARREAL, sin trapío, justos de fuerzas y descastados aunque nobles. ENRIQUE PONCE: saludos; oreja. JUAN JOSÉ PADILLA: silencio; oreja. ROCA REY: dos orejas; silencio. Salió por la Puerta Grande. Plaza de Colmenar Viejo, 27 de agosto, 3ª de la Feria de los Remedios. Más de tres cuartos de entrada.

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