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'Como una perra en un descampado': 270 gramos de realidad y un dolor inmenso

'Como una perra en un descampado': 270 gramos de realidad y un dolor inmenso

lunes 03 de febrero de 2020, 18:53h

Llega al teatro Valle Inclán de Madrid ’Como una perra en un descampado’, a partir de un texto de Claudia Cedó, que ha traducido del catalán Matilde Castillo, y ha dirigido sabiamente Sergi Belbel, un dramaturgo al que habitualmente sólo vemos dirigir sus propios textos. La autora, psicóloga además de dramaturga, pasó por la dolorosa experiencia de perder un hijo cuando estaba en el quinto mes de gestación y un buen día decidió trascender su propio dolor para compartirlo con muchas otras mujeres que también han pasado por ese trauma y, de paso, con todos los espectadores que acudan a ver la función.

Dice la autora en la presentación del montaje queTodos tenemos nuestro descampado. Un lugar árido que hemos tenido que atravesar en algún momento de nuestra vida...”. Para ella, esta ha sido una manera, no sólo de encontrar una forma de soslayar el miedo, el temor acumulado ante tanta incertidumbre, sino también el mejor modo “de rendir homenaje a esta criatura que no ha podido tener la vida que yo le había imaginado”. Es la concreta y profunda explicación del título del montaje, una metáfora que, a priori, resulta muy difícil de explicar pero que se entiende con nitidez después de ver cómo Júlia –la protagonista de ‘Como una perra en un descampado’-, se debate entre seguir o no con su embarazo, a sabiendas de que hay una entre cien posibilidades de que pueda tener un final feliz y, además, poniendo en riesgo su propia vida. Es, finalmente, la propia protagonista quien, después de no tener otra salida que resolver junto a su pareja el retorcido dilema, quien concluye en que “incluso las sombras más oscuras no dan tanto miedo cuando se las ilumina”.

En escena, en realidad, no hay una sola Júlia, sino dos. La protagonista y su alter ego, su propia conciencia (Júlia 1 y Júlia 2), que le va enfrentando a sí misma en cada decisión, en cada duda ante un hecho tan radical como es el de tener que decidir si seguir o no con el embarazo de su hijo, -270 gramos de humanidad-, cuyo corazón está oyendo latir cada vez que le hacen una nueva ecografía, pero cuyo aparato respiratorio no se está desarrollando con normalidad porque no hay líquido amniótico en su placenta… Ellas son, de forma alternativa, en función del día en que acude el espectador, María Rodríguez o Vicky Luengo, que en días alternativos cambian los papeles. El resto del elenco -que multiplica sus personajes en escena-, son Ana Barrachina (la abuela y la madre de Júlia, la doctora Prat (ginecóloga), Gloria (actriz reputada), Carmen (psicóloga) y Mari (enfermera); Queralt Casasayas (Irene, hermana de Júlia, una graciosísima enfermera en prácticas, una anestesista, una panadera en EE UU y una compañera de Júlia); David Menéndez (Pau, marido de Júlia) y Xavi Ricart (Josep, padre de Júlia, veterinario y el atrevido director del montaje). Espléndido todo el elenco en un montaje de hora y media de duración que, en contra de lo que pudiera pensarse a primera vista, está salpicado de notas de humor sobre las propias actitudes personales, sobre el mundo del teatro y el de los hospitales, que es por donde transcurre esta historia de ficción que, sin embargo, está apoyada en una dura realidad.

Es muy interesante el mecanismo que han puesto en marcha la autora y el director para huir de cualquier óptica morbosa e incluir el humor incluso en ese trance tan trágico para la vida de cualquier mujer que se encuentre en una circunstancia similar. A ello ha ayudado la lúcida decisión de meter el teatro dentro del teatro: Pau, la pareja de Júlia forma parte de una compañía teatral que está a punto de estrenar un nuevo montaje y ambos mundos, con historias paralelas y coincidentes, se funden en uno solo. La tragedia del primero camina junto a las neuras, la fragilidad y las intraaventuras amorosas del segundo… Como en la vida misma, aquí hay también decisiones cruciales y cotidianas, tormentas y sonrisas, dolores y desvaríos, amores e interesados afectos, aventuras y desventuras…

La escenografía de Max Glaenzel presenta un espacio vacío, un verdadero descampado (los espectadores están alrededor de ese espacio, por delante y por detrás), en el que aparecen una camilla de hospital, pero también neumáticos viejos, sillas de coches, una escalera, y algunos cachivaches más… Todo lo ilumina Kiko Planas y Jordi Bonet pone sonido al miedo y a la esperanza de la protagonista y al resto de personajes, vestidos con aire actual por Mercé Paloma.

Entre todos levantan un montaje estremecedor, lleno de humanidad que acerca a todos (mujeres y hombres), a una situación límite que toca a madres, padres, sanitarios y espectadores. Imprescindible.

‘Como una perra en un descampado’

Texto: Claudia Cedó

Traducción: Matilde Castillo

Dirección: Sergi Belbel

Reparto: Ana Barrachina, Queralt Casasayas, Vicky Luengo, David Menéndez, Xavi Ricart y María Rodríguez

Escenografía: Max Glaenzel

Iluminación: Kiko Planas

Vestuario: Mercé Paloma

Espacio sonoro: Jordi Bonet

Ayudante de dirección: Antonio Calvo

Ayudante de escenografía: Marta Georgia

Fotografía: Kiku Piñol

Diseño gráfico: Javier Jaén

Producción: Sala Beckett y Grec 2018 Festival de Barcelona

Teatro Valle-Inclán, Madrid

Hasta el 16 de febrero de 2020

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