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El acróbata fallecido y el festival Mad Cool: ¿cuánto vale la vida de una persona?

El acróbata fallecido y el festival Mad Cool: ¿cuánto vale la vida de una persona?

lunes 10 de julio de 2017, 13:24h

Suena a humor negro lo que voy a escribir a continuación, pero, lo sucedido el pasado viernes, en el festival Mad Cool de Madrid, celebrado en la Caja Mágica, me recuerda a una situación en la que se te cae algo en el salón de tu casa, durante una fiesta, lo recoges, lo limpias y sigues la fiesta como si no pasara nada. La grandísima diferencia, es que esto no era una cosa, sino una persona, un ser humano, una vida. Un trabajador del festival, que, por errores del número, por el cambio de cuerda, por estar la jaula abierta, o por el motivo que finalmente sea, puesto que está la policía investigando, cayó a una altura de unos 30 metros, y murió. Señores, un trabajador del festival perdió la vida en pleno concierto, mientras trabajaba, mientras prestaba servicios y ayudaba a que el festival o el número fuera más llamativo, y allí llegaron servicios sanitarios, atendieron a la víctima, la sacaron del lugar y la fiesta siguió como si nada hubiera pasado.

Si esto sucediera en otro tipo de situación, de trabajo, por ejemplo, en un juzgado, en la sala de vistas donde uno de los trabajadores del mismo, sufre un accidente, ¿qué ocurriría? Pues con toda probabilidad, las vistas que tenía ese juzgado para ese día, se habrían cancelado. ¿por qué? Porque somos personas, porque los accidentes existen y siempre, se oye, se escucha, se dice, que la salud es lo más importante.

En este caso, no fue así. Los compañeros del acróbata tuvieron que seguir con el festival, a pesar de no saber qué le ocurría a su compañero, el caos, la incertidumbre sobre la salud de su compañero, el fallecimiento del mismo, no fue suficiente para suspender el festival, por lo menos ese día. Primó la cantidad de entradas vendidas, los asistentes, o los artistas que actuaban esa noche.

A muchos de nosotros se nos pone la piel de gallina y nos ponemos en el lugar de los asistentes al festival, que estaban a escasos metros del acróbata fallecido, y no podemos evitar pensar qué sintieron en el momento en el que la persona se cae al vacío. ¿Cómo se sentirían ustedes si hubiesen estado allí? O mejor aún, ¿cómo se sentirían si fuera un compañero suyo y ustedes tendrían que seguir trabajando en esos momentos como si nada hubiera ocurrido? Y si lo miramos desde el otro lado, ¿cómo se sentiría la familia de Pedro Aunión viendo la poca empatía de sus jefes, o de la organización del festival?

Desde aquí, queremos dar el pésame a la familia, amigos y compañeros de Pedro Aunión, y queremos lanzar el mensaje, de que, a veces, el show no debería continuar. Si perdemos la calidad humana, ¿qué nos queda?


- Los sindicatos ven una falta de respeto que el Mad Cool no se suspendiera tras morir Pedro Aunión


Análisis elaborado por Paloma López & Rocío Gavilán, del gabinete 'Psicología Velázquez'
Calle Velázquez 53, Madrid - 650541532
www.psicologiavelazquez.com


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