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'Demolición': ¿Existe algún actor mejor que Jake Gylenhaal actualmente?
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'Demolición': ¿Existe algún actor mejor que Jake Gylenhaal actualmente?

viernes 01 de julio de 2016, 11:09h
Con 'Demolición' Jean-Marc Vallée vuelve a sus temas favoritos, podríamos decir que esta es una de sus películas 'personales', como 'C.R.A.Z.Y.' o 'Café de Flore', en contraposición a otras como 'Alma salvaje' o 'Dallas Buyers Club'. Esto quiere decir que el director vuelve a los temas que le obsesionan, la identidad y las relaciones con otros, con un personaje clavado al joven protagonista de 'C.R.A.Z.Y.', y una relación triangular al estilo de 'Café de Flore'.
'Demolición' es puro Vallée para lo bueno y para lo malo, eso quiere decir que si estás entre los que te gustan las películas del director, vas a encontrar otra nueva razón para seguir estando entre ellos, pero, si estás entre los que encuentras su cine insufrible, 'Demolición' no te hará cambiar de opinión. Para todos los demás, seguir leyendo.

Lo mejor de 'Demolición' lo encontramos en la interpretación de Jake Gylenhaal, el actor de 'Brokeback mountain' o 'Zodiac' vuelve a dar todo un recital interpretativo con un papel nada fácil. De todas formas no es ninguna sorpresa, Gylenhaal es uno de los mejores (¿el mejor?) actor de su generación y Jean-Marc Vallée uno de los mejores directores de actores que existen (solo hay que recordar a Matthew McConaughey en 'Dallas Buyers Club, Reese Witherspoon en 'Alma salvaje' o Vanessa Paradis en 'Café de flore'). Aquí el protagonista de 'Donnie Darko' da vida a un hombre que tras perder en un accidente a su mujer, queda vacío, incapaz de sentir nada. Está roto por dentro y tiene que recomponerse. Ni el guionista, Bryan Sipe, ni el director actúan aquí de forma sutil, la película está llena de electrodomésticos y demás aparatos electrónicos descompuestos hasta su última pieza esperando a que alguien los arregle. Todo demasiado obvio pero, gracias a Gyllenhaal, todo termina encajando.

No es el único problema de la película, la relación que se establece entre el personaje de Gyllenhaal, Davis, y el de Naomi Watts parece un poco forzado. Después de la pérdida de su mujer y viendo que es incapaz de sentir nada, ni de llorar en su funeral, Davis comienza a escribir unas largas cartas a una compañía de máquinas expendedoras que se quedó con su dinero en el hospital y no le dio su paquete de M&M's. Cuando la encargada de las quejas de la compañía, Watts, se ponga en contacto con Davis, encontrará en él una especie de alma gemela. Durante un pequeño periodo de tiempo la película jugará con una posible relación romántica entre los dos, pero existe poca química entre los dos. Con el que sí que aparecerá es con el hijo del personaje de Watts, interpretado por el joven Judah Lewis. Aquí se verá a Vallée jugar en un territorio ya conocido, con un personaje similar al protagonista de su mejor película hasta la fecha, 'C.R.A.Z.Y.'. La relación entre los personajes de Gyllenhal y Lewis dará las mejores escenas de la película, como la del supermercado, y le pondrá una sonrisa a una película que, hasta ese momento, pecaba de tomarse demasiado en serio a sí misma.

Poco a poco Davis podrá ir reparando las piezas (ejem, ejem) y logrará hacer frente a la pérdida de su mujer, encontrándose a sí mismo en el camino. La película tiene un tono similar a 'American beauty', un hombre blanco de clase media-alta se encuentra un día preguntándose cómo ha llegado hasta ahí y, como en la canción de los Talking Heads, la única respuesta posible es dejando pasar un día tras otro. Así que sale de su rutina y comienza a preguntarse cosas y con ello va consiguiendo saber quién es realmente. La película no llega a los mismos niveles que el clásico de Sam Mendes por poco, pero Gyllenhaal está, por lo menos, igual de convincente que Kevin Spacey en aquella película. Una película imperfecta pero capaz de apasionar por momentos, con un Vallée que vuelve a jugar maravillosamente con un montaje espléndido, escapando del realismo, capaz de enseñarnos cómo funciona la maltrecha mente de Davis, y, nuevamente, una maravillosa utilización de la música, con grandes momentos como la versión del 'It´s all over now baby blue de Dylan a cargo de los Them de Van Morrison, o el 'Mr. Big' de Free, además de un nuevo recital interpretativo de un actor único.
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