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El Banco de España alerta de que la recuperación de la crisis por la pandemia perdió fuerza en el tramo final del año

Comparecencia del Gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en la comisión de Economía
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Comparecencia del Gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en la comisión de Economía (Foto: Congreso de los Diputados)
viernes 18 de diciembre de 2020, 14:56h

En su informe de diciembre, el Banco de España alerta de una desaceleración de la recuperación económica por la bajada de la actividad económica en este último trimestra debido a los rebrotes de contagios de coronavirus.

En noviembre se dieron a conocer varias noticias positivas en torno al desarrollo de varias vacunas contra la covid‑19. Estas informaciones han servido para acotar las incertidumbres previamente existentes acerca de los plazos en los que las vacunas estarían disponibles. Los escenarios centrales en los que muchas instituciones (incluido el Banco de España) han basado, hasta ahora, sus proyecciones de evolución de la actividad contemplaban que hacia la mitad del año próximo se dispondría de una vacuna efectiva. Por consiguiente, los desarrollos recientes estarían tendiendo incluso a acortar algo esos plazos. Sin embargo, simultáneamente, la incertidumbre sigue siendo elevada en cuanto al tiempo necesario para inmunizar al conjunto de la población, por las dificultades que conllevan la fabricación y la distribución del número de dosis necesarias.

Las novedades acerca de los avances en la obtención de vacunas tuvieron efectos muy pronunciados sobre la evolución de los mercados financieros. Las informaciones sobre las vacunas condujeron a un aumento del apetito por el riesgo de los inversores, a lo que también contribuyó el desenlace, conocido casi simultáneamente, de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Los desarrollos observados incluyeron incrementos pronunciados de las cotizaciones bursátiles, sobre todo en Europa y en algunos mercados emergentes, una disminución de los diferenciales de la deuda soberana y corporativa, una recuperación de los precios de las materias primas y, en los mercados cambiarios, una apreciación de determinadas divisas de mercados emergentes y una depreciación del yen, que suele actuar como moneda refugio.

Hasta la fecha, el impacto de la crisis sanitaria sobre la actividad ha sido muy heterogéneo por áreas geográficas. España se encuentra entre las economías más afectadas desde el comienzo de la pandemia.

Así, mientras que el nivel del PIB de nuestro país en el tercer trimestre era un 9,1% inferior al previo a la crisis, esa brecha era de 4,5 puntos porcentuales (pp) en el conjunto del área del euro.

La recuperación perdió fuerza

Tras el fuerte repunte del tercer trimestre, el ritmo de avance de la actividad se ha moderado de forma notoria en los últimos meses del año, como consecuencia de los nuevos brotes de la pandemia y de las medidas adoptadas para combatirlos, sin que se pueda descartar una caída del PIB en el cuarto trimestre.

Además, la crisis sanitaria está teniendo un impacto significativo sobre los precios de consumo, que han mostrado una desaceleración notable desde el verano.

En España, la actividad económica repuntó intensamente en el tercer trimestre. El avance del PIB (del 16,7% frente al trimestre anterior), no obstante, no impidió que el nivel resultante se situara todavía, como se ha dicho, un 9,1 % por debajo del correspondiente al cuarto trimestre de 2019, con anterioridad a la aparición de la epidemia. Por ramas de actividad, la brecha frente al nivel previo a la crisis se habría enjugado en gran medida en las ramas de industria y energía, mientras que, por el contrario, continúa siendo todavía muy elevada en los servicios y, dentro de ellos, en particular, en las ramas de comercio, transporte y hostelería (donde todavía ascendía a casi un 23 % en el tercer trimestre).

El endurecimiento de las medidas de contención de la pandemia en el cuarto trimestre ha afectado negativamente a la actividad económica. A finales del verano pudo observarse ya una pérdida de empuje de la recuperación, como consecuencia del repunte de los contagios y de las restricciones adoptadas para paliarlos. La información referida al cuarto trimestre apunta a una cierta desaceleración adicional del producto de la economía, que, en todo caso, sería de magnitud moderada, en consonancia con el carácter focalizado de las medidas de contención aplicadas, cuyo impacto es más severo sobre las ramas de servicios, en las que el contacto personal es más intenso. Esto se ha reflejado en la evolución más desfavorable del índice PMI de servicios, en comparación con el indicador análogo referido a las manufacturas. La moderación de la actividad es patente también en algunos indicadores de alta frecuencia y, en menor grado, en la evolución de la afiliación efectiva a la Seguridad Social. En la misma dirección apuntan los resultados de la encuesta realizada por el Banco de España a una muestra de sociedades no financieras, en la que casi la mitad de ellas afirma estar observando una disminución de su facturación en el trimestre en curso.

En un escenario central, que, no obstante, está sometido a un grado elevado de incertidumbre, el PIB podría experimentar una caída intertrimestral del –0,8 % en el conjunto del cuarto trimestre2. Esta tasa se correspondería con un retroceso interanual del –9,8 %. La incertidumbre refleja, en parte, la naturaleza incompleta de la información disponible y, en parte, las dificultades para calibrar el impacto probablemente decreciente de las medidas de contención sobre la actividad, como consecuencia de su carácter más selectivo y de la adaptación de las pautas de comportamiento de los agentes. La toma en consideración de estos factores ha conducido a la construcción de una horquilla para la tasa de variación intertrimestral del PIB del cuarto trimestre comprendida entre el –3 % y el 0,6 %. En todo caso, el comportamiento de la economía española en el período más reciente habría sido menos desfavorable que el de otras grandes economías del área del euro, en las que el repunte de los contagios que en nuestro país venía observándose desde agosto no se produjo hasta octubre, por lo que la adopción de las correspondientes medidas de contención fue asimismo más tardía.

En un contexto en el que la pandemia y las medidas de contención supondrían un obstáculo cada vez menor para la actividad, el crecimiento del PIB repuntaría en el transcurso de 2021, apoyado en los fondos europeos del programa Next Generation EU (NGEU). Un factor crucial en el que se fundamentan esas perspectivas de recuperación de la actividad son las expectativas de mejora de la situación sanitaria. En el escenario central, se asume la inmunización de la población a lo largo del año, lo que permite un levantamiento gradual de las medidas de contención, que llevaría aparejado una reducción de la incertidumbre y, por tanto, un comportamiento más expansivo del gasto privado. Adicionalmente, la recuperación se basará también en el apoyo de la política monetaria y fiscal, y en particular en la realización de proyectos de gasto acogidos a la iniciativa NGEU, que aportarían 1,3 pp a la tasa de crecimiento del PIB de 2021. Este sería, en el escenario central, del 6,8 %.

El elevado nivel de incertidumbre con respecto a la evolución epidemiológica continúa aconsejando, como viene ocurriendo desde el inicio de la pandemia, la formulación de escenarios alternativos. En el contexto del ejercicio conjunto de previsiones del Eurosistema se han formulado otros dos escenarios además del central (denominados «suave» y «severo»), que difieren de este en función de los supuestos acerca de la magnitud de los nuevos brotes de la enfermedad, la intensidad y la duración de las medidas de contención introducidas, el plazo preciso para la inmunización de la población, el tamaño de los cambios en el comportamiento de hogares y de empresas en respuesta a la pandemia o la persistencia de los daños al tejido productivo una vez superada la crisis sanitaria. Las sendas de crecimiento del PIB en los escenarios severo y suave arrancan, respectivamente, de los extremos inferior y superior del mencionado rango de tasas intertrimestrales consideradas para el cuarto trimestre de 2020. En el escenario suave, el repunte de la actividad en 2021 sería del 8,6 %, reduciéndose al 4,3 % en el escenario severo.

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