El Banco Central Europeo mantuvo sin cambios sus tipos de interés, confirmando la tasa de depósito en el 2% por tercera reunión consecutiva. En un contexto de inflación controlada en el 2,2% y crecimiento estancado, el BCE reafirmó su enfoque de “reunión a reunión” y su disposición a actuar si las perspectivas se deterioran. La presidenta del organismo destacó que los recortes anteriores “deberían respaldar la inversión” y que los indicadores subyacentes son “coherentes con el objetivo del 2%”, aunque advirtió que las perspectivas “son más inciertas de lo habitual”. Subrayó, además, que el aumento del gasto en defensa e infraestructuras podría reavivar presiones de precios, mientras un euro más fuerte aceleraría la desinflación.
Los datos de PIB del tercer trimestre publicados ayer en la zona euro muestran un crecimiento del 0,2% trimestral y del 1,3% interanual, impulsado por Francia, con un avance del 0,5%, y por España, con un 0,6%, que compensaron la debilidad de Alemania e Italia, donde el crecimiento fue nulo. Los datos reflejan un escenario marcado por la desconfianza de las empresas y la pérdida de impulso de su comercio exterior. Solo en agosto, las exportaciones de la UE a Estados Unidos se hundieron un 22,2%. La solidez del mercado laboral, con un desempleo del 6,3%, permitió al BCE mantener su tono prudente sin descartar ajustes futuros. En el plano internacional, el acuerdo arancelario entre EE.UU. y China redujo las tensiones comerciales.