Con la vuelta progresiva a la normalidad tras el periodo festivo, comienzan a publicarse los primeros datos macroeconómicos relevantes del año. En Europa, los datos preliminares de inflación de diciembre sorprendieron a la baja en las principales economías.
En Alemania, la tasa general se desaceleró hasta el 2,0% interanual desde el 2,6%, claramente por debajo de la previsión del 2,2%. En Francia, la inflación se moderó hasta el 0,7% desde el 0,8%. Este conjunto de lecturas refuerza la expectativa de que la inflación agregada de la eurozona se sitúe en torno al objetivo del 2%. Este entorno de precios más contenidos convive con una actividad económica sostenida por el sector servicios. El PMI compuesto de la eurozona cerró diciembre en 51,5, en zona de expansión, y el promedio del cuarto trimestre alcanzó 52,3, su nivel más alto desde el segundo trimestre de 2023. Estos registros apuntan a que el PIB de la eurozona podría haber crecido en torno al 0,3% trimestral en el último tramo de 2025, apoyado en el consumo interno, pese a la persistente debilidad del sector manufacturero.
Para el BCE, la combinación de desinflación y crecimiento moderado respalda una estrategia de espera. El mercado descuenta que el tipo de depósito se mantenga estable en el 2% en las próximas reuniones. En el Reino Unido, el panorama es menos favorable: el PMI de servicios se revisó a la baja hasta 51,4 y confirmó un cierre de año débil, en línea con una economía prácticamente estancada, mientras las presiones de costes siguen limitando el margen del Banco de Inglaterra.