Llegas a casa a las 20:00, abres la nevera y apenas hay un yogur, medio limón y una bolsa de ensalada que ya no inspira demasiada confianza. Después de una larga jornada laboral, ponerse a cocinar para el día siguiente no parece precisamente el mejor plan. Y no siempre es una cuestión de falta de voluntad: a veces es pura aritmética. Entre el trabajo, los desplazamientos, las obligaciones y el descanso, no quedan tantas horas disponibles.
Por eso, organizar las comidas durante una semana de trabajo exige plantearse qué opciones son sostenibles. Se de encontrar una forma de comer bien incluso cuando el tiempo y la energía escasean.
Organizar las comidas de la semana sin convertirlo en otro trabajo
El primer paso puede ser algo tan sencillo como decidir con antelación qué se va a comer durante los próximos días. Basta con establecer un menú semanal básico y hacer la compra teniendo en cuenta esas comidas.
También ayuda contar con un pequeño fondo de emergencia con huevos, verduras congeladas, legumbres cocidas, conservas, pasta o arroz. Son alimentos que permiten preparar algo sencillo. Si cada día hay que pensar qué comprar, qué cocinar y cuánto tiempo llevará, es fácil acabar recurriendo a cualquier opción improvisada.
Batch cooking, sí, pero sin convertir el domingo en una fábrica
El batch cooking puede ser útil, pero no funciona igual para todo el mundo. Para algunas personas, después de cinco días de trabajo, pasar la tarde cocinando tampoco es un plan sostenible.
Una alternativa es aplicar esta idea de forma puntual. Por ejemplo, preparar una base de arroz, unas verduras asadas o una legumbre para utilizar en diferentes platos. También se puede cocinar una cantidad mayor de una receta y reservar varias raciones.
La clave está en no convertir la organización de las comidas en una obligación más. Si preparar comida para toda la semana genera más cansancio que cocinar cada día, probablemente haya que buscar otro sistema.
Cuando comer en casa implica no cocinar
Para quienes tienen una jornada laboral especialmente larga o carecen de tiempo y energía para cocinar, la comida casera preparada puede ser otra opción. No se trata de renunciar a comer en casa, sino de separar dos actividades que a menudo se dan por sentadas: comer y cocinar.
Para ayudarte en esta tarea Wetaca cocina por ti platos caseros, ofreciéndote variedad con una carta que cambia cada semana. La marca apuesta por una propuesta de comida casera a domicilio elaborada con ingredientes de mercado y sin conservantes, tú eliges el menú para toda la semana y ellos te lo envían a casa refrigerado en una única entrega. Una alternativa perfecta para quienes quieren comer rico y variado sin cocinar cada día.
Contar con varios platos preparados también puede facilitar la planificación del menú semanal y evitar que la falta de tiempo determine siempre qué se acaba comiendo. Para algunas personas será una opción habitual; para otras, un recurso puntual en las semanas especialmente intensas.
Un sistema que se adapte a la vida real
Organizar las comidas de la semana no tiene por qué significar cocinar el domingo durante horas ni seguir un plan rígido. Puede consistir en dejar preparadas un par de elaboraciones, tener básicos en la despensa o recurrir de forma puntual a comida preparada.
La mejor estrategia será aquella que pueda mantenerse cuando el trabajo se complica, aparecen imprevistos o simplemente no quedan ganas de ponerse delante de los fogones.