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‘Himmelweg’ y la ilusión de lo aparente
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‘Himmelweg’ y la ilusión de lo aparente

El teatro de Juan Mayorga, Premio Nacional de Literatura Dramática 2013, como él mismo ha confesado más de una vez, debe mucho al de Pirandello. También en ‘Himmelweg’, que ahora puede verse en el Teatro Fernán Gómez de Madrid, aparece el teatro dentro del teatro, y el dudoso lugar que tiene, o puede tener, en nuestras vidas. Este es uno de los interesantes temas secundarios que aporta este estupendo y multirrepresentado texto de uno de nuestros más importantes dramaturgos, que recientemente ha vuelto a revisar en ‘El cartógrafo’ el inmenso horror que la Alemania nazi hizo a la humanidad (http://www.diariocritico.com/cartografo-teatro-critica).

La más que acertada versión de ‘Himmelweg’ a la que nos referimos estádirigida e interpretada por Raimon Molins, que está acompañado en escena por Elena Rayos y Guillem Gefaell, tresestupendos actores para otros tantospersonajes: un delegado de la Cruz Roja que acude a inspeccionar un campo de concentración y a quien el comandante del campo parece dar todo tipo de facilidades pero que, en realidad, encubre con una verdad aparente, la auténtica realidad que se vive en el campo. Al delegado de Cruz Roja, además, no le interesa descubrir lo que sin duda intuye que hay detrás de ese gueto que lleva el sarcástico nombre de “Camino del cielo”, que es la traducción literal del término alemán Himmelweg. A la farsa, por si fuera poco, contribuye también el mismo jefe de la comunidad judía.

El comandante, hombre con pretensiones culturales, que cita a alguno de los grandes escritores y pensadores que han construido la idea de Europa, es un gran amante del teatro, que es su vía de escape ante una realidad que trata de esconder la auténtica y cruel bestia que lleva dentro. Es incapaz de ver a los judíos como personas, y les atribuye las cualidades propias de los muñecos. En otras palabras, los despoja de cualquier atisbo de humanidad.

La escenografía de Mireia Trias mezcla la mecánica y la poética, una plataforma giratoria -una especie de tiovivo- con una mesa y un par de sillas de un lujoso despacho, el del comandante del gueto. A su alrededor, docenas de flores, que simulan un jardín, una falsa ilusión de vida cómoda a los ojos de cualquier posible inspector bobalicón que no quiere ver más allá de sus narices.

La maldad, la inocencia, la traición, la realidad bucólica y el horror más espantoso se citan aquí como lo hicieron en el Holocausto para transmitir al espectador la necesidad de una visión crítica de lo aparente, de la que tampoco escapa la cultura, a ojos de Mayorga. El monstruo puede estar en cualquier sitio, y cuando el poder señala con el dedo en alguna dirección, la duda cartesiana es poco para desconfiar de él desde el principio. Y, a veces, la inacción puede convertirse también en cómplice del horror. Un horror que, primero,hay que desenmascarar e, inmediatamente, combatir. Si no es así, ‘Himmelweg’ es posible que vuelva a repetirse con mucha más facilidad de lo que podamos creer, si es que no está ya aquí.

Himmelweg, Camino del cielo’
Autor: Juan Mayorga
Director:Raimon Molins
Intérpretes: Elena Rayos, Raimon Molins yGuillem Gefaell
Vestuario: Gloria Viguer
Iluminación: Coré Rodríguez yRaimon Molinsa partir de una idea original de David Valero
Vídeo: Joan Rodón
Espacio sonoro: Raimon Molins
Construcción de títeres: Mireia Trias y Montse Gallego
Fotografía: Cristina Sánchez
Diseño gráfico: Ariadna Fígols
Producción: Atrium Produccions
Teatro Fernán Gómez, Madrid
Hasta el 5 de marzo de 2017

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