La semana comenzó con cautela en los mercados globales, condicionada por la festividad en Estados Unidos por el Día del Presidente y con la atención centrada en la publicación, mañana miércoles de las actas de la última reunión de la Reserva Federal.
Esta referencia será seguida el viernes por los datos del PIB del cuarto trimestre y el índice de precios PCE, indicador clave para evaluar la evolución de la inflación. Estas publicaciones serán determinantes para valorar hasta qué punto la autoridad monetaria considera necesario mantener los tipos de interés en niveles elevados durante un periodo prolongado. Este entorno de espera se extiende también a Europa, donde los próximos datos de inflación y actividad permitirán evaluar la solidez del crecimiento. El rendimiento del bono alemán a diez años descendió hasta el 2,76 %, su nivel más bajo desde principios de diciembre, tras caer cerca de 9 pb la semana pasada. Este movimiento refleja un posicionamiento prudente por parte de los inversores, que priorizan la visibilidad sobre la evolución de la inflación y la política monetaria antes de ajustar sus expectativas.
En Asia, la actividad permanece condicionada por el cierre de los mercados en China con motivo del Año Nuevo Lunar, lo que reduce la visibilidad inmediata sobre la evolución económica. Al mismo tiempo, la debilidad del crecimiento en Japón y el enfoque de estímulo en China reflejan un entorno regional aún frágil. En conjunto, el contexto continúa definido por una expansión moderada y por bancos centrales que mantienen un enfoque prudente y dependiente de los datos.