El 0-1 del Real Madrid al Benfica en Lisboa quedó marcado por un incidente racista que acabó con la normalidad del partido a partir del minuto 50.
La segunda mitad comenzó con el gol de Vinicius Júnior, quien abrió el marcador con un gran disparo que se coló por la escuadra, imposible para el portero local.
Sin embargo, durante la celebración, el árbitro François Letexier mostró la amarilla al brasileño por bailar en la zona de la afición local, que estaba lanzaba objetos. Además, ignóró las advertencias del colegiado para evitarlo.
El presunto insulto racista
El partido dio un giro dramático poco después del saque de centro. Mientras los jugadores se reubicaban, se produjo un cruce entre Vinicius y Gianluca Prestianni. El argentino, tapándose la boca con la camiseta para ocultar sus labios a las cámaras, se dirigió al brasileño.
Vinicius detuvo su marcha de inmediato y corrió hacia el árbitro para denunciar insultos racistas. El árbitro aplicó el protocolo antirracista de la UEFA, deteniendo el encuentro durante casi 10 minutos.
Tras avisos por megafonía y tensas conversaciones entre los técnicos Mourinho y Arbeloa con el colegiado, Vinicius dio su consentimiento para reanudar el duelo, a pesar de que la hostilidad ambiental no cesó, incluyendo pitadas generalizadas y el lanzamiento de un botellazo contra él.
La denuncia de Mbappé
Al término del encuentro, Kylian Mbappé fue el compañero más contundente al denunciar la gravedad de lo ocurrido. El atacante francés reveló que Prestianni llamó "mono" a Vinicius hasta en 5 ocasiones de forma clara: "No merece jugar la mejor competición de Europa, no lo considero compañero de profesión".
Además, al reanudarse el encuentro, el francés no tuvo reparos en irse hacia Prestianni y atacarle a la cara: "Eres un puto racista", le dijo en varias ocasiones.
Minutos después de salir del estadio, el propio Vinicius emitió un comunicado en sus redes sociales donde calificó a los racistas de "cobardes" que necesitan ocultarse tras una camiseta y criticó la ejecución del protocolo de seguridad: "Ha sido un protocolo mal ejecutado. No ha servido de nada", sentenció el 7 blanco, recibiendo el apoyo inmediato de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), que definió su actitud como un ejemplo de valentía.
Qué hará ahora la UEFA
El ex árbitro Iturralde González y ahora analista en la 'SER', abordó la complejidad jurídica de lo sucedido. Aunque aplaudió la reacción de Letexier al escuchar a los futbolistas, advirtió de que la UEFA se encuentra "atada de manos" si no aparecen imágenes que lean los labios de Prestianni, debido a que el jugador del Benfica se cubrió la boca deliberadamente.
Iturralde fue tajante al defender que los violentos no pueden ganar y que Vinicius hizo lo correcto al detener el choque.
Mourinho, entrenador del Benfica y querido por el madridismo, optó por solidarizarse con las víctimas del racismo pero admitió no tener pruebas contra su jugador: "Él me dice una cosa y Prestianni otra...".
El argentino empeoró las cosas al querer justificarse ante algunos de sus rivales, a los que dijo que no había llamado "mono" a Vinicius, sino que dijo "maricones" a los madridistas. Pasó de negar un insulto racista a admitir otro homófobo, que también supondría una sanción deportiva grave.
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