Las tarjetas de crédito o débito son uno de los productos financieros más utilizados, pues permiten pagar de una manera más rápida y cómoda. Pero también entrañan más riesgos que el dinero en efectivo, pues están más expuestas a fraudes, estafas...
Se tiene la creencia de que todas las tarjetas cuentan con un seguro para casos de robo o fraude, pero lo cierto es que no es del todo cierto. Hay que diferenciar entre seguros y protecciones o garantías básicas.
¿Cómo están protegidas las tarjetas bancarias?
Por ley, no están obligadas a contar con un seguro obligatorio, pero sí con ciertas protecciones. Además, muchos bancos incluyen algún tipo de seguro como valor añadido del producto.
En resumen, hay unos mínimos legales de protección de tarjetas de crédito o débito, pero no son seguros como tal. Los seguros dependen del banco, el tipo de tarjeta y la red.
Protección básica de todas las tarjetas
Todas las tarjetas cuentan con una serie de garantías mínimas de protección por parte de la entidad emisora:
- Si el cliente avisa al banco, no asume los cargos en un caso de fraude u operaciones no autorizadas
- Responsabilidad limitada: muchas entidades tienen límites antes de que el cliente notifique o se de cuenta del fraude y hasta ese mínimo el cliente se responsabiliza.
En cualquier caso, siempre que se confirme el fraude, el banco debe devolver el importe
Seguros que a veces se incluyen
Muchos bancos incluyen algún tipo de seguro a sus tarjetas para darles más valor de cara a los clientes. Algunos de los más frecuentes son los siguientes:
- Seguro de vida básico: cubre la deuda pendiente de la tarjeta en caso de fallecimiento
- Seguro de viajes: incidencias en los viajes como gastos médicos, pérdida de equipaje...aunque esto dependerá mucho del tipo de tarjeta. Las más básicas pueden no tener estas coberturas, que se extienden más a tarjetas tipo gold.
- Seguro de robo: protege en situaciones de robo de la tarjeta o atraco al sacar dinero de cajeros. Generalmente hay una cantidad máxima que cubre, depende de cada entidad. Además, suele ser necesaria la denuncia. También puede cubrir el uso indebido de la tarjeta, cuando la han robado e intentan hacer cargos con ella.
Existen seguros con más coberturas pero suelen precisar la autorización del cliente, pues debe pagar una prima como por cualquier otro seguro.
En cuanto a las protecciones incluidas, varían también en función de si la tarjeta es de crédito o débito. Todo se puede consultar con la entidad para saber qué coberturas se tienen incluidas y si se quiere, contratar protección extra.