La Semana Santa es una de las tradiciones españolas más antiguas y más seguidas cada año. Tanto nacionales como turistas extranjeros visitan cada año diferentes municipios para disfrutar de una festividad clásica.
Procesiones, traslados, misas...Una experiencia que ya no está al alcance de todos, al menos desde las ubicaciones más céntricas o clave.
Balcones a 6.000 o 9.000 euros la semana
Sevilla es una de las ciudades con más tradición en estas fechas con multitud de procesiones y actividades litúrgicas. De hecho, está catalogada como Fiesta de Interés Turístico Internacional, por lo que muchos turistas concretan su viaje a la ciudad andaluza para contemplar el espectáculo.
Pero la alta demanda ha convertido a las ubicaciones clave en estas fechas en un nuevo negocio: balcones, ventanas y sillas por mucho dinero.
Con tanta gente es complicado ver algo si no se llega con horas y horas de antelación. Los balcones de las calles con mejores vistas en las procesiones se alquilan ya a precios de escándalo.
En los puntos clave de Sevilla se pagan ya entre 6.000 y 9.000 euros por alquilar un balcón toda la semana. Algunos de ellos con servicios premium como cátering. Algunos también se pueden alquilar por días sueltos por cantidades que van desde los 80 euros hasta los 300. Depende de la ubicación y los días.
Sevilla y Málaga disparan sus precios
Hasta las sillas, ubicadas en algunas calles, han subido de precio: hasta 200 euros en puntos álgidos del recorrido.
En Málaga, otra ciudad andaluza con una gran tradición de esta festividad, los balcones también se han disparado y se alquilan ya por 450 euros la noche en zonas con vistas frontales y unos 200 en ubicaciones con vistas un poco menores.
Además, existen empresas que ya organizan tours para grupos reducidos que ofrecen disfrutar de las procesiones en balcones 'normales' para ver los pasos o tours por las calles para contemplar las procesiones o momentos más relevantes.
Sevilla o Málaga es donde más se han disparado los precios de sillas o balcones dado el aluvión de turistas que llegan en estas fechas. Unas maniobras que, sumadas al incremento de alquileres turísticos, hace cada vez más difícil que los sevillanos o malagueños puedan disfrutar de sus fiestas y las mejores ubicaciones o experiencias las copan turistas de gran poder adquisitivo.