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Los 50 mejores discos de la década (del 30 al 21)

Los 50 mejores discos de la década 2010-2019 (del 30 al 21)

jueves 14 de noviembre de 2019, 10:59h

Tras nuestro repaso a las series, películas y canciones de la década del 2010, llega el momento de seguir revisando su música más destacada. Es prácticamente imposible definir musicalmente una década en la que las barreras entre géneros han caído definitivamente, donde a la mayor estrella pop, Beyoncé, le escriben canciones Father John Misty o Ezra Koenig, donde el disco definitorio de rap sirve para encumbrar a una nueva generación de músicos de jazz o donde la música disco se ha convertido en vehículo para hacer música protesta. Por otro lado el rock ha sido sustituido definitivamente por el pop, la música urbana y el rap como la música más popular (algo que tampoco le ha sentado tan mal como algunos agoreros afirmaban) y las ventas físicas han sido sustituidas totalmente por visitas y streaming (es más fácil detectar la popularidad del alguien por su importancia en YouTube que por el número de discos (físicos) vendidos.

Es por ello que la gama y el espectro de la mejor música de esta década es realmente amplio, con el punk más rabioso conviviendo con el rap más afilado, el folk más intimista con el neo-soul, y el indie con las estrellas pop. Estas son algunos de nuestros discos favoritos de la segunda década del Siglo XXI:

30. Mitski – Be The Cowboy (2018)

Mitski Miyawaki no hizo un disco sino un doctorado sobre cómo escribir canciones pop. 14 miniaturas de unos dos minutos de duración con melodías irresistibles y unas letras que nos van presentando varios personajes de distintas mujeres lidiando con la soledad a su manera. Desde la desesperada llamada de socorro de 'Nobody', a esa esposa desesperada que se agarra con uñas y dientes (sobre todo dientes, como la Pantoja) a su triste matrimonio. Pero sin olvidarse de esa otra que se arregla antes de quedar con un ex solo para verse derrotada tras una sonrisa ("'Cause nobody butters me up like you, and nobody fucks me like me") o la de esa otra adicta a las relaciones tóxicas ("It's just that I fell in love with a war, Nobody told me it ended"). Lo mejor de todo es que puedes escuchar estas 14 piezas sin entender una sola palabra de inglés y que te resulten igualmente fascinantes.



29. D’Angelo – Black Messiah (2014)

El regreso del 'Mesías negro' del neo-soul fue el último bombazo de 2014. D'Angelo volvió y lo hizo por la puerta grande. Su inesperada publicación sorpresa a mediados de diciembre (en plan Beyoncé) le dejó fuera de la mayoría de listas de lo mejor del año (incluida la de este periódico) pero, según el propio artista, era el momento adecuado. Con EEUU envuelto en un clima de tensión racial como hacía mucho tiempo que no conocía, con las muertes a manos de la policía de varios jóvenes negros, con disturbios por todos los lados y una tensión que recuerda a principios de los años 70 cuando Marvin Gaye se preguntaba 'What´s goin´on' y Sly & The Family Stone le respondían 'There´s a riot goin´ on'. 'Black Messiah' se mira en semejante espejo e intenta responder a muchas de esas preguntas con frases rotundas como "todo lo que queríamos era una oportunidad para hablar, a cambio solo conseguimos que dibujarán nuestra silueta con una tiza". Pero no solo de temas sociales habla D'Angelo, también hace referencia a su pasado como mito sexual y a su decadencia física, "si me preguntas cómo me encuentro, espero que no sea sobre mi abdomen a lo que te refieres". Incluso ese 'Black Messiah' del título ha sido explicado, por Questlove y D'Angelo, no como una bravata tipo Kanye West sino como un ideal para todos los afroamericanos. Claro que si líricamente 'Black Messiah' es una maravilla, musicalmente ralla a la misma altura. Con Questlove otra vez en la mesa, el autor de 'Voodoo' vuelve a poner encima sus influencias, Sly Stone, Funkadelic y, principalmente, Prince, pero volviendo a destacar por encima de ellas su propia personalidad y sonido.



28. Nick Cave & The Bad Seeds - Skeleton Tree (2016)

La música de Nick Cave siempre ha sido oscura y tenebrosa, con numerosas referencias a la muerte, pero en su decimosexto disco en solitario, bueno con los Bad Seeds, se adentraba en el dolor más temido, la muerte de un hijo. La pérdida de su hijo de 15 años Arthur (que cayó accidentalmente desde un acantilado cercano a su casa) acecha como un fantasma durante todo el disco que suena como la manera de Cave de sobreponerse a lo que no se puede superar. 'Skeleton Tree' es uno de los discos más tristes y, al mismo tiempo, hermosos que se han hecho en mucho tiempo. Algunos han querido ver en él, y la película documental que lo acompaña, un exhibicionismo emocional por parte del australiano. No conozco a Cave y no se si estarán en lo cierto, pero lo que es evidente es que el arte siempre ha servido para expresar todo tipo de sentimientos y ha servido como válvula de escape para el artista. Y así es como hay que interpretar 'Skeleton Tree' como un disco en el que un artista intenta encontrar una respuesta a lo que no la tiene, "Te llamo a través del mar, pero el eco vuelve vacío".



27. Kendrick Lamar – DAMN (2017)

'Damn' es, sin duda, el disco más rap de la carrera de Kendrick Lamar, es el más centrado en las rimas y en las canciones una a una, en el que el concepto (digámoslo así) es menos claro y el más directo y más fácil de escuchar en la pista de baile. Su posicionamiento como el mejor MC del momento, sin ningún tipo de duda, es también el movimiento más inteligente a la hora de seguir a un disco tan grande como 'To pimp a butterfly' y su increíble paleta sonora. Ahora queda la impresión de que Kendrick vuelve a tener abiertas todas las puertas para su posible continuación. Y es que tras 4 discos seguidos que se mueven entre el notable alto y la matrícula de honor, lo único que podemos hacer es preguntarnos ¿qué será lo siguiente?



26. St Vincent - St Vincent (2014)

St. Vincent (el nombre tras el que se esconde Annie Clark) no se durmió en los laureles tras colaborar con una de sus grandes influencias, y uno de los grandes cerebros del rock de las últimas décadas, David Byrne. Según ella misma relata, 36 horas después de terminar la gira de presentación de 'Love this giant', el disco que grabó junto a ex Talking Heads, se puso a pensar y a componer este disco homónimo, tal era la cantidad de ideas y melodías que tenía en la cabeza. Algo que se nota en el resultado final, pues tras tres discos en solitario y la consabida colaboración con Byrne, 'St. Vincent' supuso el cénit creativo de la norteamericana.



25. LCD Soundsystem - American Dream (2017)

'American Dream' va mucho más allá de la suma de sus partes, sonando mucho mejor como un todo que confirma a James Murphy en su papel como mejor cronista del siglo XXI. Si en 'Losing My Edge' Murphy ya veía como unos jovenzuelos le arrebataban la corona ‘cool’ en 'American Dream', con unas cuantas canas y kilos de más, es el espejo el que se empeña en devolverle a la realidad. Después de su inesperado adiós, con concierto de despedida en el Madison Square Garde incluido, pocos apostaban porque volvería con el mejor disco de su carrera bajo el brazo. Uno en el que queda claro el miedo que le produce envejecer y que está fuertemente influido por el hombre al que está dedicado, David Bowie. Fue este el que le animó a volver con su banda después de que Murphy colaborara en su último disco, ‘Blackstar’. Como no podía ser de otra forma el disco se cierra con un sentido homenaje al autor de 'Life on Mars?' en 'Black Screen', otro signo de que el tiempo no puede detenerse, el adiós a los héroes personales.



24. The War On Drugs - Lost In The Dream (2014)

En todo 2014 solo tres discos me parecieron sobresalientes, uno fue este 'Lost in the dream' con el que Adam Granduciel volvía a tomar la delantera a su ex compañero de banda Kurt Vile como líder de la nueva hornada del 'heartland rock' que perfeccionaron artistas como Springsteen o Tom Petty años atrás.



23. Weyes Blood - Titanic Rising (2019)

'Titanic Rising' es una obra de arte de pop barroco, con canciones llenas de capas de cuerdas, sintetizadores y diversos instrumentos, en las que brilla la voz de una Natalie Merring que ha conseguido graduarse 'cum laude' con su cuarto trabajo. Aunque con un ojo puesto en el sonido Laurel Canyon de principios de los 70, el disco tiene un claro elemento de atemporalidad, en las tres primeras canciones parece evocar consecutivamente los trabajos en solitario de los tres Beatles más creativos en sus primeros discos en solitario de principios de los 70. 'A Lot's Gonna Change' comienza como si fuera la BSO de una película de los 80 pero entonces entra un piano que recuerda al Lennon de 'Imagine', con un exquisito trabajo de cuerdas apoyando la grave voz de Merring. 'Andromeda' le sigue, ahora apoyada en una guitarra acústica, con un esplémdido juego de cuerdas y voces, y una guitarra con 'slide' que recuerda claramente a George Harrison. Luego llega la perfección pop de 'Everyday', con una melodía digna del mismísimo Paul McCartney. Pero el disco va mucho más allá de sus influencias (que son mucho más variadas de las expuestas aquí) y cuenta con una increíble producción a cargo de Jonathan Rado de Foxygen. Es un disco ambicioso y complejo que suena como un regalo a los oídos. Si esta fuese la música que la orquesta tocara mientras se hundía el Titanic, hubieran sobrado los botes salvavidas.



22. Father John Misty - I Love You Honeybear

El ex Fleet Foxes parecía haber estado escuchando su colección de discos de principios de los setenta de Cat Stevens, como ya demostró con su versión de 'Trouble'. Su segundo disco bajo el seudónimo de Father John Misty fue una acertada mirada en lo musical a la canción de autor más barroca y orquestada, sin olvidar, su mordaz sentido del humor que se demuestra en canciones como ‘The night that Josh Tillman came to our apartment’.



21. PJ Harvey - Let England Shake (2011)

'Let England shake' es un disco para escuchar de un tirón, un disco conceptual sobre la tierra natal de la artista y las guerras. Un disco que funciona mejor como unidad que por separado, a pesar de contar con varias excelentes canciones. Hay muchas razones para caer embrujado por el disco de Polly Jean, esa referencia a Eddie Cochran en 'The word that maketh murder', la bella simplicidad de 'The last living rose', pero lo que destaca por encima de todo es la unidad de un disco que se erige como el mejor de la musa de los 90 desde el lejano 'Stories from the city, stories from the sea'.

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