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Crítica literaria: 'Cuando las gallinas mean'

Crítica literaria: 'Cuando las gallinas mean'

miércoles 11 de julio de 2012, 08:27h
Susana Vissalli es una trotamundos. Una simpática venezolana afincada en León y desposada con un gallego. Casi nada.
Vissalli ha ganado el certamen de narrativa para autores noveles que organiza la Asociación de Escritores Noveles, con el patrocinio de 'La Fábrica de Libros'.  Su obra, 'Cuando las gallinas mean', tiene garra y fuerza, y además está bien es escrita. Es su ópera prima, y ello hace a la venezolana más meritoria todavía.

De fácil lectura, se observa cómo conjuga estilismo y realismo mágico, lo que nos hace recordar "La casa de los espíritus" de Isabel Allende.
 
"Odio a mi padre y a la vez le quiero, ¿cómo pueden dos sentimientos opuestos albergar un mismo corazón? Ser mujer no condena a una vida en la que no puedo elegir. Si Dios me hubiera hecho hombre ya conocería otras tierras lejanas de esta isla". Este es el comienzo de la historia de Santa y los tres hombres que lograron silenciar su vida: el padre, el marido y el hijo. Una historia de amor y desamor, de traiciones y prejuicios, de hombres que aman sin saber cómo y mujeres que quizás amen demasiado. Una existencia entre la locura y la fe como método de supervivencia en un pueblo siciliano durante las primeras cinco décadas del siglo XX.
 
Cuenta con timidez que cuando la llamaron para comunicarle que era la ganadora de este premio, por un instante pensó que estaba soñando, que se habían equivocado. 'No me lo merecía', señala textualmente. Pero sí, sí se lo merece. Estamos ante una novela seria y concienzuda; una obra a la que no le sobra nada, pero tampoco se nota la ausencia de nada. Esta narrativa siempre merece un reconocimiento. Y no hay otro premio mejor que el hecho de que sea visible, que diría Covi Sánchez, Presidenta de la Asociación de Escritores Noveles, impulsora de este proyecto.
 
Han transcurrido ya varios meses desde que el premio se falló y se presentó primero en León, después en Gijón. Aún hoy, con el devenir del tiempo, la venezolana continúa creyendo que es un sueño... un sueño hecho realidad, apostillo. Por eso, porque los sueños hay que mimarlos y contemplarlos, a esta escritora hay que exigirle más y más. Cuando un autor recibe criticas halagadoras tiene la responsabilidad de seguir escribiendo, de seguir en contacto con sus lectores. No hay escritor sin lector, de igual modo que los lectores no existirían si los autores no les ofreciésemos lo mejor de nosotros mismos en nuestra producción literaria. Es una simbiosis natural.
 
Regresando a esta obra y a su autora, he de reconocer que si algo llama poderosamente la atención, de entrada, es su titulo: 'Cuando las gallinas mean'. Un dicho italiano cuando menos curioso para que sea el titulo de una obra literaria. Pero este titulo tiene su intríngulis, que no desvelaré. No se puede destripar un libro, pierde gracia y salero. Por eso, éste como cualquier otra obra de calidad, merece ser leído una tarde de verano frente al ocaso del sol o una mañana de otoño mientras se escucha el repiqueteo de las gotas de lluvia sobre el cristal.
 
Si hay algo hace cercana a esta sencilla escritora es su tremenda facilidad para charlar con ella y descubrir a la persona y a la autora. Comenta que escribe porque le gusta contar historias, y porque la escritura es terapéutica para ella. Aunque a veces dude, confiesa que seguirá escribiendo porque la escritura necesaria para sentirse completa. Es la catarsis de cualquier autor.
 
No ahondaré más en el libro ni en la autora. A partir de este momento, es propiedad de los lectores, y serán ellos los que dicten sentencia de una narrativa bien construida y de una autora, que le gusta leer todo lo que le atrapa. Le alegra el alma saber que cada noche tiene una cita con un libro. Una cita atractiva y pasional como 'Cuando las gallinas mean'. No se lo pierdan. Merece la pena.
 
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