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¿Es cierta la atomización editorial?

'Lágrimas de cocodrilo': Peces grandes y peces chicos

'Lágrimas de cocodrilo': Peces grandes y peces chicos

- De Librada Pérez Sánchez: UN FRAGMENTO

martes 20 de noviembre de 2012, 08:32h
La estancia en Madrid de Ernesto Cardenal, el cura revolucionario y poeta nicaragüense, nos regala una curiosa metáfora de lo que es el funcionamiento de la cultura, el mundo editorial, y la relación de los escritores y el poder.

Una agenda muy apretada, y bastante dispar, la de Ernesto Cardenal. Si el día 15 recibía de manos de la Reina, en Palacio, el Premio de Poesía Iberoamericana 2012, que conlleva 42.000 euros y la edición de una antología, Hidrógeno enamorado, y al día siguiente presentaba en la SGAE Dos en Uno, un libro-disco con once de sus poemas musicados por Inés Fonseca y publicado por la Fundación Autor, el 14 tuvo tiempo para acercarse a un pequeño templo de la cultura más exquisita y minoritaria, el CAM (Centro de Arte Moderno, de la calle Galileo) donde presentó El celular y otros poemas, editado por Del Centro Editores, e ilustrado por Walter Canevaro. Por este libro, con una tirada de 100 ejemplares, con tipografía, encuadernación y diseño, todo artesanal, no creo yo que haya cobrado grandes sumas: sólo belleza. Pues entre los salones de Palacio Real, los edificios con carisma modernista, como el de la SGAE, y la pequeña cripta del centro que llevan Claudio Pérez Míguez y Raúl Manrique desde hace 17 años, discurre la cultura. (En el vídeo enlazado, cortesía del CAM, Cardenal dirige unas palabras y lee un poema:

Una de palacios y cabañas, podríamos decir parodiando a Don Juan, aunque no tan cabañas. Esta sí es una pequeña editorial, fabricada y mantenida a mano, pero.... A mediados de los años ochenta comenzó en todo el mundo un proceso de concentración editorial, que tenía al menos dos facetas: por un lado, las grandes editoriales copaban los mercados nacionales, se fundían en grupos, muchas veces multimedia, y se hacían con los sellos prestigiosos. Empezaban con sus creadores dentro, como Mario Muchnik en España, o André Schiffrin en Estados Unidos, pero enseguida los criterios sacrosantos de la rentabilidad primaban sobre la línea o la coherencia y el gusto, y los editores terminaban en la calle. Además, la globalización empezaba a enseñar la patita, y los más fuertes -la alemana Bertelsmann, por ejemplo- rompían sus fronteras para hacerse con grupos editores en otros países,-España, por ejemplo.

La reacción, que comenzó en USA, no se hizo esperar y consistió en la aparición y florecimiento de pequeñas editoriales que se movieran con criterios literarios, más que crematísticos. Y así, en el cambio de siglo empezaron a proliferar los sellos pequeños. Pero, sabéis el final de la historia? Los grandes grupos crean sellos pequeños, decenas de ellos, muy especializados, de marketing reducido y, cada uno, una economía povera.... El grupo Ramdom House-Mondadori, y no es más que un ejemplo, tiene más de 17 sellos. Algunos, previos y asimilados. Otros, de reciente creación. ¿Y los autores? Pues como Cardenal, al que conocí justo hace treinta años en casa de su y mi amigo, el poeta Celso Emilio Ferreiro (al que por cierto, habría que recuperar). Entonces vino a pedir al Rey Juan Carlos y al Gobierno de Adolfo Suárez la retirada de la ayuda militar a la dictadura de Somoza en Nicaragua. Ahora, que viene de poeta laureado, tampoco se ha privado de afirmar "la necesidad de la revolución". Peleado con el sandinismo,-se dice que Ortega no ha querido venir a la cumbre de Cádiz por su coincidencia con el premio- se ha empleado a fondo con la iglesia católica, entre otras instancias, cosa que más de uno le habrá agradecido.

Pero sí, las editoriales pequeñas y especializadas existen, y consiguen repercusiones mediáticas..... desiguales. Estupendas, como la obtenida por Consuelo García del Cid con su Las desterradas hijas de Eva, aparecida en la granadina Algón Editores. García del Cid cuenta, con numerosos testimonios personales, la aventura y padecimientos de muchas adolescentes y jóvenes que, hasta bien entrada la transición, estuvieron internadas en los centros dependientes del Patronato de Protección a la mujer, creado en 1941. En fin. Consuelo es poeta, narradora y periodista. En este momento termina una novela, Librada Pérez Sánchez, con un lema: "Nunca una criada llegó tan lejos, nunca una familia cayó tan bajo", de la que pueden leer un adelanto si clickan aquí.


Tampoco es muy grande Triangle, el sello que publicó Mis postales de Barcelona, el último libro de la escritora y periodista Isabel Núñez, colega en la crítica literaria. Es una preciosidad, prologada e ilustrada por Mariscal, en la que hay un poco de memorias, un poco de recuperación de rincones, un poco de mirada casi nostálgica a su ciudad. Isabel Núñez falleció la semana pasada. La mención de su último libro sirva como homenaje.

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