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Su gira española pasa por Madrid 11 y 12 de diciembre 

El polifacético Aute nos vuelve a explicar la vida con 'El niño que miraba el mar' en disco, película y libro

martes 11 de diciembre de 2012, 08:50h
No diga/escriba artista. Diga/escriba Aute. Siempre sublime sin interrupción, como los quería el genial y maldito Baudelaire. Así es el polifacético genio Luis Eduardo Aute. Bendito Aute, que medio siglo después de sus primeras creaciones musicales, luego ampliadas a las poéticas, pictóricas y cinematográficas, continúa 'pariendo' sin descanso. Como ahora, que saca a la vez película de animación, disco y libro ilustrado bajo el denominador común de 'El niño que miraba el mar', en los que vuelve a explicar con mirada inteligente y crítica algo tan sencillo y complejo como la vida. Casi nada. Una serie de conciertos, con doblete en Madrid los días 11 y 12 de diciembre, lo están llevando por diversas ciudades de nuestro país.
Casi nada. Haber logrado ser la banda sonora de ya varias generaciones de españolitos, sin olvidar también el enorme éxito del artista en Hispanoamérica. Porque de la condición humana, en sus múltiples facetas, se nutren las música de este intelectual comprometido con su época y su gente. De este Luis Eduardo Aute progresista y cualquiera de sus ya míticas canciones dentro de sus 33 álbumes, 33: 'Aleluya', 'Giraluna', 'La belleza', 'Rosas en el mar', 'De aluna manera', 'Al alba', 'Una de dos', 'Las cuatro y diez', 'A por el mar', 'Atenas en llamas', 'Alevosía' y un larguísimo etcétera sin interrupción. A las que se unen ahora las 12 que se incluyen en 'El niño que miraba el mar'.

Sin olvidar, naturalmente, la faceta de pintor y dibujante, merced a la cual, entre otros muchos logros, dio a luz una película -con música suya, claro- de auténtica referencia, 'Un perro llamado Dolor', perfecta, crítica, críptica, escéptica, inquietante y surrealista fotografía de nuestra historia a base de más de cuatro mil dibujos realizados a mano. Un film cuya continuidad se sigue ahora con este 'El niñó y el basilisco', a base de la impagable y esforzadísima labor de otros tantos dibujos fotograma a fotograma y que se acompañan con la música del propio y polifacético artista. Aparte de un cuento ilustrado con idéntico título.

Sobre esta película, que acaba de salir a la venta en un DVD junto con el CD de la docena de canciones se centrarán sus recitales, que comenzaron este miércoles 5 de diciembre en Cádiz para recorrer la geografía española a lo largo de las siguientes semanas, con dos paradas fundamentales: el doblete de Madrid, los días 11 y 12 en el Teatro Español, y la actuación en Barcelona, dos fechas después en el Teatro Paralel.

Letras definitorias y definitivas

Y 'El niño que miraba el mar' es la canción que abre el disco con versos definitorios y definitivos como éstos: "Cada vez que veo esa fotografía que huye del cliché del álbum familiar, miro a ese niño que hace de vigía oteando el más allá del fin del mar", y "nunca satisfechos del reparto, matamos por hacer un gran papel: jamás un figurón del tres al cuarto porque hay que ser cabeza de cartel"). Le siguen 'Cera perdida': "Pero seguimos siendo ciegos queriendo ser moldes de yeso y muertos que imitan la vida, apenas un gélido beso a un resto de cera perdida", y 'Las musas': "Puedo decir, después de todo lo sufrido agasajando a musas con el corazón, que aún no sé qué impulsa ese primer latido que me demanda darles sangre de canción".

Tras la cual, 'Feo Mundo Inmundo': "Sino porque ya se ha hecho con todo el poder esa casta que idolatra al dios de la horterada, que en su duda ante el dilema de 'ser o no ser' sueña con ser el caudillo de la Gran Bancada". '¡Qué necesidad!': "Todo lo entiendo, Dios mío, todo lo entiendo menos el desastre de crear el lastre de la necedad". 'Señales de vida': "Te puedo decir, mi amor cenicida, que gracias a ti empiezo a sentir, muy dentro de mí, señales de vida". 'No hay manera': "Uno intenta, mal que bien, vivir de acuerdo con la vida, con su claridad oscura y en su clara oscuridad, inventándose el trayecto de ese viaje sólo de ida sin pagar peaje al cielo por un trozo de maná".

Después llega 'Latido a latido': "Amiga mía, yo te pido, en esta quema a la deriva, tu corazón más encendido para que el soplo nos reviva latido a latido". 'El basilisco': "La veda que una banda de bandidos levantó sin límites de coto ni respeto al calendario, está agotando la última paciencia del reloj que empieza a hacer recuento de las piezas del osario, que duerma lejos del aprisco el basilisco". 'Un verso suelto': "No puse en duda el respeto al contrario aún a sabiendas de que el veredicto sobre el Poder y la Calle en conflicto lo dicta siempre el ladrón del erario". Y el álbum concluye con un toque muy de Aute por su humor cínico y surrealista en 'La ley de Galilei': "Bajo la luna se amaron un murciélago y una luciérnaga... pero su ciega, encendida pasión, no superó las luces del amanecer".
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