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Un país de moda

'Lagrimas de cocodrilo': Argentinos

'Lagrimas de cocodrilo': Argentinos

viernes 15 de marzo de 2013, 18:34h
Que está de moda, está de moda. La elección para el papado de un Jesuita y obispo argentino, y su peculiar personalidad, tiene a su país, y a la importante colonia que (todavía) vive en éste, en un estado de alegría curiosa. Pero también en el mundo de los libros se apunta otra mirada.

Yo, que ando bastante cerca de la argentinidad, por cosa de matrimonio, no había tenido noticia de algo parecido desde algún mundial de fútbol, o desde la celebración de los goles de Messi, y antes Redondo, y antes Maradona, y antes Jorge Valdano, y antes Di Stefano.... Pero Jorge Bergoglio, el Papa Francisco -así, sin números-, que es futbolero, le gusta el mate y el tango,  y lee a Borges, está haciendo gestos curiosos. El lector, sobre todo el que no ha estudiado historia sagrada ni historia de la iglesia católica, los va a entender mejor si se acerca a un libro que a mí me ha recordado muchas cosas y me ha iluminado otras -y encima, me ha divertido un montón, porque está escrito con gracia, y, eso sí, con mucho respeto: El declive del Imperio Vaticano, de Javier López Facal, publicado por Catarata. Yo me esperaba una cosa coyuntural, con mucha Banca Vaticana y mucho pederasta, pero no: hace en realidad un recorrido histórico sobre la evolución del dogma, de la verdad aceptada (para los laicos: para los católicos, revelada) a lo largo de los dos mil años largos de la "historia común". Gestos: cambia su billete de primera en un vuelo de catorce o quince horas, Buenos Aires-Roma, por uno de "galeras" (así se llama la clase turista intracompañías aéreas) y destina a los pobres la diferencia; se paga los días de preconcilio en la residencia correspondiente, habitualmente -y legítimamente, oiga- sufragados por la organización; se hace bendecir por el pueblo antes de impartir su propia bendición.... En fin. Y aunque se ha intentado ensombrecer su figura con más bien supuestas connivencias con la dictadura de Videla, gente tan poco dudosa como Pérez Esquivel, lo desmiente....

Javier López Facal pasa un poco de puntillas por la aparición y evolución de los Jesuitas, pero a mí me gusta de ellos su casuismo. Es decir, el planteamiento de la radicalidad de la libertad en lo que se refiere a la moral, y la necesidad de tener en cuenta los males derivados de cualquier elección que uno haga. De un bien, o de un mal. La cosa de la moralidad acto por acto, y hasta, simplificando, el tema del "mal menor".  O de los daños colaterales, muchas veces, de un bien (supuesto) a ultranza.... Hay muchos ejemplos. El aborto, donde la libertad individual de la mujer debe calibrar, y nadie más, y la ley laica evitar otros males. O el celibato clerical, donde la organización debe mirar si cambia un poquito las disciplinas y lo deja al libre arbitrio de los sacerdotes. O, bueno, la ocultación de los casos de pederastia, donde no se vió bien cuál era el mal mayor, o la elección de con quién y quiénes está la iglesia, donde ..... bueno, donde no se ve casi nada. Soy yo quien dice esto y no el papa ni los jesuitas, ni López Facal! Pero que sea un papa de formación jesuítica, a mí, agnóstica pero criada en la cosa de San Ignacio, me gusta mucho más que las teorías fundamentalistas y sobre todo elementales de otras sectas y congregaciones. Y ya de paso, recomiendo el estudio de Foucault sobre Loyola, que publicó hace años Anagrama y que debe ser ya carne de www.iberlibro.com

Pero la moda coincide con otra, de vuelta a mirar a la potente literatura argentina. No puedo dejar de mencionar dos libros recientes, el de Alan Pauls, Historia del dinero, (Anagrama) una novela dura y feroz que arranca en la Argentina del Proceso -eufemismo para la dictadura- pero que echa atrás y adelante, y el dinero es un protagonista-objeto para un narrador que va creciendo, y La fragilidad de los cuerpos, de Sergio Olguín (Tusquets), un thriller aparentemente, un fresco vivo del Gran Buenos Aires, del menos o nada turístico porque está en las orillas del bienestar y en el corazón del delito y la corrupción. Para estos dos libros, que recomiendo, prometo una crítica la semana que viene. Que es que se me acaba la columna!

Además, este año se cumplen los cincuenta -ya lo he dicho anteriormente- de la aparición de dos novelas fundamentales en la literatura castellana.

Rayuela, de Julio Cortázar, y Bomarzo, de Manuel Mugica Laínez. Del primero se van acordando algunos, y muy especialmente los editores y libreros del Centro de Arte Moderno, que funcionan casi como una embajada argentina en las sombras. Pero de Manucho.... Espero que al leer esto, alguien se acuerde -Casa de América?-de organizar algo. Digo yo. Que hay que aprovechar la bolada, que se diría en porteño.

 

Ediciones anteriores de 'Lágrimas de cocodrilo'

 

 

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