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La plantilla disminuirá en torno a un 26%, al mismo nivel que los costes

Bankia, un año después: entre rescates, recortes y reajustes

Bankia, un año después: entre rescates, recortes y reajustes

martes 07 de mayo de 2013, 10:39h
Hace un año que comenzó el calvario para 700.000 familias que habían invertido en diferentes productos vendidos y garantizados por Bankia. La grotesca salida de la entidad de su ex presidente, Rodrigo Rato, y la intervención del Estado para tapar un agujero de 23.500 millones de euros ha provocado una pérdida a sus accionistas del 75% en un año y de casi el 99% desde su salida a Bolsa en el verano de 2011. Tras recibir 17.960 millones de Europa, el banco ya da beneficios.
Ya ha pasado un año desde que  Rodrigo Rato comunicase su dimisión como presidente de Bankia, tras dos años y cuatro meses al frente de la entidad. "He decidido pasar el testigo a un nuevo gestor por estimar que es lo más conveniente para la entidad", justificó en un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Rato presumió de haber sacado el banco a Bolsa, en julio de 2011, reforzando su patrimonio en 3.000 millones de euros. El ya ex presidente aseguró también que Bankia se consolidaría como "no de los cuatro líderes financieros españoles" Es más, se jactó de haber conseguido un beneficio de 309 millones en 2011, "ese a las condiciones adversas del mercado y las dificultades añadidas de todo proceso de fusión".

A este escenario optimista, Rato sumó también los 550 millones que consiguió gracias al cierre de 800 oficinas y un ajuste de plantilla equivalente al 25% del sector financiero español. Es más, auguró una reducción de costes de hasta 700 millones para 2013 y años sucesivos.

"Para mí, ser presidente de Bankia, BFA y Caja Madrid durante estos dos años ha sido un gran honor y me ha dado grandes satisfacciones personales y profesionales", insistió Rato. Sin duda, el espejo de un banco que podría estar atravesando cualquier situación de crisis menos la de una quiebra. Sin embargo, la realidad era bien distinta.

Apenas salir Rato, el grupo comunicó al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) que no podía devolver el préstamo de 4.645 millones que el Estado le concedió, en diciembre de 2010, tras una emisión de participaciones preferentes. La situación obligó al Frob a convertir ese préstamo en acciones y nacionalizar el banco.

Poco después empezó a aflorar la ruina de Bankia. El valor económico de su matriz, Banco Financiero y de Ahorros (BFA), era de 13.635 millones de euros negativos. La entidad pasó de perder 30,2 millones en 2011 a 3.318 millones ese mismo año después de que el nuevo equipo gestor reformulara las cuentas. En 2012, el grupo reconoció unos números rojos por valor de 19.192 millones tras recibir la inyección de dinero público.

Es más, anunció un recorte de plantilla del entorno de las 4.500 personas para reducir costes y cumplir con las condiciones del préstamo exigidas por Bruselas.

Goirigolzarri puso el contador a cero para sacar a Bankia de la ruina en tres años y convertirla en un nuevo banco. De hecho, en ello está. En el primer trimestre de este año, el grupo ganó 177 millones de euros, además de generar casi 600 millones de capital. Bankia, en particular, registró un beneficio de 74 millones después de impuestos, entre enero y marzo, tras haber registrado pérdidas de 18.306 millones en 2012.

La nueva Bankia prevé haber reducido sus activos en 40.000 millones en 2015, hasta quedar en 250.000 millones de euros. Su red de oficinas se reducirá en casi un 40%, quedando en unas 2.000. La plantilla disminuirá en torno a un 26%, al mismo nivel que los costes. Su plan es ganar este año en torno a 800 millones de euros.

No hay que olvidar el problema heredado que dejó Rato con la comercialización de participaciones preferentes. Más de 300.000 clientes tienen atrapados sus ahorros en este producto bancario. La entidad dispone de unos 1.800 millones de euros para pagar a los afectados.
Un año después de ser rescatado por los españoles y convertirse en un banco público, Bankia ha conseguido salir de la ruina. Al menos, está en el camino.

Ayer mismo


Las acciones del banco cerraron este lunes a 7,35 euros (6,5 euros por acción más 0,85 euros por derecho), frente a los 2,38 euros en los que acabaron la sesión el 7 de mayo de 2012. Un valor que aparenta ser mayor, pero que esconde una pérdida del 75% para el inversor que hace un año tenía títulos de Bankia y todavía no los ha vendido.

Esto se debe a que Bankia se ha visto obligada en este tiempo a someter a sus acciones a varios procesos para ir ajustando su precio. El primero de ellos fue reducir el valor nominal de sus títulos de dos euros a un céntimo.
Acto seguido, el banco agrupó sus acciones con un contrasplit con lo que los minoristas recibieron una nueva acción de Bankia por cada 100 de las antiguas. Así, en un día pasaron de cotizar a 0,17 euros a 17 euros sin que la inversión real aumentara, pues el ahorrador que contaba con 100 acciones a 0,17 pasó a tener una sola a 17 que en cuestión de minutos se desplomó a 14 euros.

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