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Las claves del caso de Ana María Enjamio, la joven asesinada en Vigo
(Foto: EFE)

Las claves del caso de Ana María Enjamio, la joven asesinada en Vigo

lunes 19 de diciembre de 2016, 15:39h
Ana María Enjamio Carrillo estaba comenzado su vida. Con veinticinco años, llevaba apenas unos meses trabajando como ingeniera industrial para una auxiliar de Citroën. Acababa de terminar la carrera, y ese era su primer empleo. La joven había residido en varios domicilios durante su estancia en Vigo, y en el momento de los hechos compartía piso con otras dos jóvenes.

Su familia la define como una chica “simpática, guapa y risueña”. Dentro de su entorno laboral hablan de ella como una joven “académicamente brillante”, “muy responsable”, y afirman que gracias a su labor como responsable de organización había transformado la empresa.

A continuación exponemos las principales claves del caso, cuya investigación presenta grandes avances gracias a la actuación de la UDEV (Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta) de la Policía Nacional.

El presunto asesino: expareja de la víctima

El detenido, César A.O. de 38 años y con dos hijos, había sido su jefe formador en el departamento técnico cuando Ana trabajaba como becaria, mientras terminaba sus estudios.

Durante los últimos meses, la joven había roto la relación sentimental con su pareja de forma amistosa, y el ahora detenido había aprovechado esta situación para intentar iniciar algo con ella. Tras un breve romance, Ana decidió cortar y retomar su anterior relación. Precisamente esta situación es la que se baraja como el principal móvil del crimen.

Un día después de los hechos, sintiéndose presionado por el avance de las investigaciones policiales (se realizó un registro en su coche y la casa de sus padres), César intentó suicidarse. Fue hospitalizado la madrugada del pasado domingo, y finalmente a las 20.15 le fue dado el alta, siendo trasladado directamente a los calabozos.

Este tipo de comportamiento es habitual dentro del perfil del maltratador; los expertos aseguran que muchos de los asesinos de sus parejas padecen una “depresión encubierta”, no tratada ni reconocida dentro de su entorno social o familiar. Se muestran incapaces de aceptar la pérdida de una relación o el rechazo sentimental. Es normalmente la sensación de abandono la que desencadena la reacción de ira o agresividad (ya sea esta percepción de abandono real o imaginaria). Parece ser esta sensación de rechazo el motor principal del ataque.

Tras el primer interrogatorio, el presunto asesino no ha confesado. Sin embargo, las pesquisas apuntan a que, sintiéndose rechazado por la joven, planeó el crimen durante el transcurso de la cena de navidad. Según esta hipótesis, habría salido antes del restaurante, con el objetivo de dirigirse hacia el portal y perpetrar su ataque. Tras la agresión, ocultaría el teléfono móvil de Ana (quizás debido a que contenía ciertas conversaciones incriminatorias o incluso amenazas) y se desharía del arma homicida.

Los hechos: una agresión repentina y brutal

Tanto el detenido como la víctima asistieron a una cena de navidad de empresa celebrada en el hotel NH de la avenida de García Barbón, la noche del pasado viernes. Durante la misma, César se había insinuado a la joven en diversas ocasiones y finalmente se había ofrecido para llevarla de vuelta a su casa, pero finalmente Ana declinaría su oferta y regresaría en coche junto con otras dos compañeras. Eran alrededor de las cinco de la mañana, cuando dejaron a Ana en la avenida de Madrid, en frente del edificio en donde residía.

Según la tesis sostenida por las autoridades, la agresión se habría producido en el interior del portal, justo antes de llegar al ascensor. Es probable que el atacante se hubiera escondido en la oscuridad de la estancia para esperar la llegada de Ana: ya que, minutos antes, un vecino entró al portal sin ver nada raro.

La agresión fue repentina y brutal. El asesino utilizó un arma blanca, que le clavó entre ocho y diez ocasiones en la zona izquierda del tórax hasta producirle la muerte. Además, el cuerpo presentaba pequeños cortes, que según los expertos responden a primeros intentos de introducir la hoja del cuchillo en la carne.

El cadáver, cubierto de sangre, fue hallado por un vecino en las primeras horas del sábado, junto al ascensor del inmueble donde la joven residía. Los vecinos del primer piso han declarado haber oído gritos de una mujer, y habían barajado la posibilidad de llamar a la policía, algo que finalmente no hicieron.

Pronto se descartaron motivos económicos, puesto que en el bolso que llevaba estaban intactos los 30 euros, y diversas pertenencias. También tenía el reloj en su muñeca, aunque la pulsera estaba rota; posiblemente a causa de forcejeo al intentar defenderse.

Aparentemente, no presentaba signos de haber sufrido agresión sexual, pero el equipo forense ha recabado muestras para un análisis exhaustivo.

Un caso de violencia machista

Este lunes se han realizado en Galicia diversas muestras de repulsa contra los asesinatos machistas cometidos en los últimos días, entre los que se encuentra el de Ana María Enjamio.

Los ayuntamientos gallegos, así como los edificios de la Xunta, el Parlamento y otras instituciones han guardado de hoy minutos de silencio como método de denuncia contra la violencia machista. Especialmente conmovedora ha sido la realizada en el Ayuntamiento de Boqueixón (A Coruña), municipio natal de la joven.

Aunque inicialmente fue el Juzgado de Instrucción número 5 de Vigo, que estaba de guardia cuando sucedieron los hechos, el que se encargaba de la investigación, finalmente se inhibirá en favor de la sala especializada en violencia machista.

Será por tanto el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vigo quien asumirá la causa. La razón principal del traslado es la confirmación de la "relación previa" entre el principal sospechoso y la víctima.

Todo apunta a que la Fiscalía pedirá que sea investigado por un delito de asesinato, debido a la existencia de alevosía y ensañamiento. La primera se aprecia debido a que el sujeto se aprovecha de circunstancias de lugar y tiempo, debilitando la posible defensa de la víctima y facilitando la comisión del hecho delictivo (22.1 Código Penal); la ataca sorpresivamente en un portal, alrededor de las cinco de la madrugada.

El ensañamiento se observa en el desmesurado número de puñaladas que, tal y como se precisa en el tipo penal, “aumenta deliberada e inhumanamente el sufrimiento de la víctima, causando a ésta padecimientos innecesarios para la ejecución del delito" (22.5 Código Penal).
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