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'Óscar o la felicidad de existir': vida, muerte, Dios
(Foto: Nacho García)

'Óscar o la felicidad de existir': vida, muerte, Dios

martes 06 de febrero de 2018, 11:45h

Éric-Emmanuel Schmitt, autor también de El señor Ibrahim y las flores del Corán, firma el texto con el que Juan Carlos Pérez de la Fuente regresa a los escenarios, año y medio después de ser decapitado por el Ayuntamiento de Madrid, de quien depende el Teatro Español, que el artista dirigía cuando Manuela Carmena accedió a regir los destinos de la capital de España. Y si alguien esperaba un montaje incendiario contra el abuso de poder, que parecería lo lógico en estas circunstancias, su decepción habrá alcanzado límites insospechados. El texto que Pérez de la Fuente ha escogido es un canto a la vida y a la dignidad humana, y era un viejo conocido suyo porque ya lo había llevado a los escenarios junto a Ana Diosdado, aunque de eso hace ya más de una década: ‘Óscar o la felicidad de existir’, versionado por Juan José de Arteche.

Ahora Yolanda Ulloa (vestida por Liza Bassi), la única actriz sobre el escenario, demuestra que le sobra oficio para cargar a sus espaldas con diez personajes distintos, dibujados a través de gestos, movimientos corporales, actitudes y voces diferentes para cada uno de ellos. El reto es grande y el esfuerzo físico y mental necesarios para sacar adelante el empeño aún más, pero Yolanda sale más que airosa de él. Magnífica su actuación, dirigida por Juan Carlos, que ha diseñado también la escenografía (un par de sillas y unas cuantas cajas de madera sobre un suelo del mismo material, le bastan para representar la planta de un hospital oncológico infantil. Al fondo del escenario, grandes números del uno al catorce , retroiluminados en cada cambio de escena (José Manuel Guerra ha diseñado la luz), que coincide con cada una de las cartas que un niño con leucemia, Óscar, escribe a Dios, animado por Mami Rosa, una voluntaria que enseña al chico a vivir intensamente cada segundo de vida que le quede.

Desgraciadamente no solo en el escenario, sino también en la vida, hay niños que tienen que enfrentarse a la muerte cuando la vida ni siquiera ha empezado a darles lo mejor. Óscar es uno de ellos y su actitud frente a sus amigos (Bacon, Popcorn, Einstein, La China, Peggy Blue), sus padres, el doctor Düsseldorf y las enfermeras, es un ejemplo de heroicidad, valentía, osadía y sentido del humor frente a la adversidad. Y, con esto y con todo, ‘Óscar o la felicidad de existir’ no es una obra ñoña, blandita ni amable. Lo difícil, es cierto, es reprimir las lágrimas de emoción -unas veces contenidas, y otras abiertamente recibidas- que ruedan por el patio de butacas de la Sala Arapiles de Madrid, donde la obra permanecerá hasta el 25 de febrero.

Schmitt pone a un niño, Óscar, frente al hecho de tener que transitar durante doce días, el tiempo que, aproximadamente, le han diagnosticado de vida, En esas circunstancias, Óscar decide escribir cartas a Dios, no tanto por su fe como por su desesperación, para tratar de entender su situación, y para intentar ayudar a que otros niños que están allí hospitalizados, y sus familiares, lo entiendan también. Dios es aquí ese clavo ardiendo a quien cualquiera se agarra cuando no ve otra salida. Quiero decir con esto que el texto no es ni religioso, ni antirreligioso, sino simplemente muy humano e inundado por un sentido del humor fresco y sin inhibiciones que atraviesa el montaje de principio a fin durante la hora y media de duración del mismo.

La mirada de Óscar sobre los problemas propios de un niño que, de pronto, ha adquirido la conciencia de que su vida se acaba, es una lección hermosísima de fuerza, de dignidad y de coraje de la que debiéramos aprender todos. Primero, para desatender a aquellos que se van lamentando por las esquinas por cualquier pequeño contratiempo personal, y, después, como camino a imitar cuando la adversidad viene a visitarnos, incluso a sabiendas de que, tarde o temprano, llamará también a nuestras puertas. Pérez de la Fuente ha tenido que aprender mucho de eso, muy a su pesar.

‘Óscar o la felicidad de existir’

Autor: Éric-Emmanuel Schmitt

Versión: Juan José de Arteche

Dirección y espacio escénico: Juan Carlos Pérez de la Fuente

Intérprete: Yolanda Ulloa

Iluminación: José Manuel Guerra

Música y espacio sonoro: Tuti Fernández

Vestuario: Liza Bassi

Sala Arapiles 16, Madrid

Hasta el 25 de febrero de 2018

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