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Teatro

  • "Los vanguardistas nos ven como convencionales, y los convencionales como vanguardistas"
  • "Es verdad que fuimos artísticamente ambiciosos, pero es que hay que serlo"
  • "Todo nuestro trabajo ha tenido siempre mucho que ver con el hecho de pasar mucho tiempo juntos"

Nació como compañía modesta, decidida, ilusionada, disciplinada, renovadora –incluso, teatralmente hablando, hasta revolucionaria-, y constante. Probablemente en el mejor de sus sueños, Itsaso Arana (Tafalla, Navarra, 1985), Violeta Gil (Segovia, 1983) y Celso Giménez (Valencia, 1983), –el núcleo original de La Tristura (Madrid, 2004)-, no pensaron en ese momento que podrían seguir así durante casi tres lustros. Pero aquí siguen, decididos, valientes, originales, atrevidos, humildes y huyendo de las etiquetas, de las modas, de los movimientos artísticos aunque eso sí, haciendo siempre un teatro personalísimo, equidistante de la modernidad y la tradición y con un principio fundamental en sus montajes: hacer de la emoción, de la sacudida interior del público, el norte de sus espectáculos.

> "El sonido es música y la música es sonido"
> "Todavía hoy cuesta mucho hacer entender el papel del sonido en los montajes teatrales"
> "El uso de la microfonía no devalúa nada el teatro"

Licenciada en Imagen y Sonido por la Universidad Complutense de Madrid en 1995, Sandra Vicente (Madrid, 1972), lleva vinculada profesionalmente al mundo del sonido más de dos décadas y muy pronto descubrió que vincular su pasión al mundo de las artes escénicas, duplicaría su placer a la hora de trabajar. Hay gente que trata de edulcorar su actividad buscando nombres más ampulosos que, al menos sobre el papel, le otorguen una mayor importancia. Sandra, sin embargo, hace honor a su sencillez, a su seriedad, a su rigor, y no está integrada en esa tribu porque a ella le encanta autodenominarse simple y llanamente diseñadora de sonido. “¿Para qué buscar otro nombre si la palabra sonido es preciosa?”.

  • “Cuando miro cómo iluminar un espectáculo, primero me tiene que gustar a mí; no puedo imaginar qué es lo que le gustará o no al espectador”
  • “Hasta que no ves el primer foco encenderse sobre una escenografía, o sobre un escenario, no sabes realmente el efecto que va a producir”

Vino por primera vez a Madrid desde Alicante, su ciudad natal, con la compañía valenciana Teatre de l’Aigua, para hacer alguna función de ¡Viva la Pepa! en la Sala Mirador. Ni siquiera tenía intención alguna de buscar trabajo en la capital y, sin embargo, lleva ya viviendo en ella más de 26 años en el noble oficio de iluminador teatral y haciendo de eso, además de su profesión, su pasión, su razón de vivir. Hablamos de Juanjo Llorens, hoy diseñador de iluminación, director técnico y docente. De una u otra forma lo suyo es poner luz al teatro, a los espectáculos de danza, de circo, audiovisuales, óperas, zarzuelas o conciertos de música rock y pop. Aunque este ‘chico de provincias’ –como el propio Juanjo se autodefine-, ha desarrollado mayormente su trabajo en España, ha salido también fuera de nuestras fronteras (Colombia, México…), y nada hay que se le resista a este hombre corpulento, sencillo, directo, locuaz, al que el teatro ha ayudado a perder su natural timidez y que se ha entregado a su profesión en cuerpo y alma, y con una extendida fama de buena gente, lo que hace que trabajar con él se convierta en un verdadero lujo.

  • "Para nosotros cada día, cada función es un estreno"
  • "No hay cosa que más destroce a los actores, o a los equipos artísticos y técnicos que un regidor se ponga nervioso"

Rosa Postigo (Zaragoza, 1960) es regidora en la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) desde 1997. Quiso haber estudiado Periodismo pero no lo hizo por puras razones económicas. Entonces no había más Facultades que las de Madrid y Barcelona, y su familia no podía permitirse el lujo de mantenerla estudiando fuera de Zaragoza. Esa circunstancia la forzó a matricularse en Filología pero Rosa no terminó la carrera. Un hijo (hoy es músico profesional) a los 20 años fue una razón poderosa para no seguir: “he llegado demasiado pronto a las cosas...", reflexiona ahora con la perspectiva del tiempo. Su marido, un profesional también vinculado al teatro, muchos años después, apoyó abiertamente que Rosa retomase sus estudios. Solo que en esta segunda ocasión fueron de piano, italiano, inglés y chino. La zaragozana y madrileña se desquitaba así de un pequeño revés que le dio el destino...

  • "Hay un punto que da la videoescena que no lo dan las otras disciplinas del teatro"
  • "Algunos directores jóvenes quieren integrarla en sus montajes a toda costa, sin ningún tipo de medida..."
  • "En ciertos estamentos no hay un reconocimiento real del videoescenista"

El profesor de la Université Laval de Québec (Canadá), Luis Thenon, hace sólo un par de décadas, acuñó un nuevo término que, desde entonces, no ha dejado de utilizarse -en mayor o menor medida- en las artes escénicas: la videoescena. Con él se aludía a la utilización de lo audiovisual en las artes escénicas. En general, con ese concepto se hace alusión al empleo de imágenes sobre una pantalla situada en el escenario, referidas a una situación o a un personaje, que vienen a ser una especie de huella de lo que fue, de lo que pudo haber sido, de lo que puede que sea..., pero no de lo que es porque eso ya está pasando en escena, en tiempo real y delante del espectador. La imagen sobre la pantalla se convierte así en un elemento significante y significador a través de un lenguaje expresivo cuya utilización comienza ahora a generalizarse sobre el escenario.

> "Supongo que guardo una relación un tanto problemática con la realidad"
> "Tengo un temperamento más decimonónico que del siglo XXI"

Denise Despeyroux, actriz, directora y dramaturga de origen uruguayo (“Nací el mismo día que un elefante del zoológico de Montevideo que se llamaba Leo… Llegué a España a los tres años con mis padres, y mi hermano emigrantes. En un barco de emigrantes. Después de un viaje largo…”), es también licenciada en Filosofía y esas circunstancias atraviesan su obra dramática. Denise creció en Barcelona y, desde hace ya unos cuantos años, vive, trabaja, crea y contempla el mundo con tanto interés como asombro y perplejidad desde el madrileño barrio de Malasaña. Nos encontramos con Denise hace ahora dos años, y entonces como ahora sus personajes tienen tanta necesidad de querer como de ser queridos, tienen que aprender a vivir entre sus desencuentros, sus locuras, su incomunicación, sus interferencias, sus miedos, sus búsquedas compulsivas, desesperadas y casi patológicas de sí mismos, del amor, del pasado, del presente o del futuro.

  • “No me canso nunca de conocer todas las vertientes que tiene esta profesión”
  • “Me gusta hacer equipo, hacer grupo”

Nacho Sánchez (Ávila, 1992), ha recibido a mediados de junio pasado en Sevilla, el Premio al Mejor Actor Protagonista en la XXI Edición de los Premios Max de las Artes Escénicas, por su trabajo en Iván y los perros, un monólogo dirigido por Víctor Sánchez en el que interpretaba a Ivan Mishukov, uno de los ‘niños de la calle’ en la Rusia del fin del comunismo. La historia, que parte de un hecho real, se convirtió en obra de teatro gracias a la dramaturga británica Hattie Naylor. A sus 26 años, Nacho se ha convertido en el intérprete más joven en lograr el premio en esta categoría. El actor abulense se impuso a los otros dos finalistas, Lluis Homar por su papel en Ricard III e Iñaki Rekarte por Soka (Cuerda), y revalida así un reconocimiento como actor que ya le llegó en 2016 en forma de premio al actor revelación de la Unión de Actores gracias a su trabajo en La piedra oscura, un montaje dirigido por Pablo Messiez a partir de un hermosísimo texto de Alberto Conejero.