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Teatro

- “No entiendo a la gente que loa por loar, ni a la que destroza por destrozar”
- “No me corto ni debajo del agua… Eso sí, intento opinar solo cuando me preguntan”
- “El periodismo digital tiene ahora mucha, mucha, mucha importancia”

A finales de agosto pasado, cuando termina una temporada teatral y comienza otra, María Díaz, periodista especializada en las artes escénicas, suelta un correo con la relación de espectáculos sobre los que te va a informar en el próximo cuatrimestre. Los conté por curiosidad, y eran unos 25 (entre ellos Lehman Trilogy, Cuzco, La historia del zoo, El maestro Juan Martínez que estaba allí, Iphigenia en Vallecas, Donde el bosque se espesa, ¡Ay, Carmela!, Juguetes rotos…).

  • "La cultura sigue siendo un hermano pobre de la identidad española"
  • "Me gusta mucho el salto técnico que supone transitar entre el cine, el teatro y la televisión"
  • "No creo en ninguna escuela concreta. Hay muchos caminos para llegar a la verdad…"

Fernando Cayo nació en Valladolid, un mes antes de aquel mayo de 1968, el año que los estudiantes parisinos se lanzaran en tromba a la calle reivindicando una revolución social que no se sabe muy bien si llegó a cuajar de verdad, pero lo cierto es que aquella fue una generación que removió el mundo y marcó toda una época. "Quizás mi espíritu de lucha venga de ahí", nos confiesa el actor a quien, traspasada ya la cincuentena, acaba de recibir la buena noticia de que en 2019 estará grabando la tercera parte de La Casa de papel, la serie en español más vista de Netflix en todo el mundo ("incluso se está doblando ya al inglés cosa que antes no se hacía").

  • “¡Hay que leer!, ¡en papel, en una Tablet, o en lo que sea, pero hay que leer, y dejarse ya de tanto videojuego!”
  • “No hay nada peor que un espectador muerto, o un actor muerto encima del escenario”
  • “Utilizo un perfume distinto para cada personaje. Si no tengo ese olor que he elegido para él, no me siento bien”

Hija de actores, nieta de actores y bisnieta de actores, Nuria Gallardo (Madrid, 1967), no concibe la vida sin pisar un escenario: “esto es un veneno, ya lo sabes, y no se puede dejar hasta la muerte”. No en vano, hace ya 42 años que lo ha venido compartiendo con tres generaciones de actores: la de sus padres, Manuel Gallardo y María Jesús Lara, la suya, y la actual. Entre muchas otras figuras del teatro, ha actuado con José María Rodero, Guillermo Marín, José Bódalo, Encarna Paso, Berta Riaza, Agustín González, Carlos Lucena, Joaquín Notario, Manuel Galiana, Carlos Hipólito, Helio Pedregal, Blanca Portillo, Marisa Paredes, Chema Muñoz o Luisa Martín…

  • “El teatro sirve para verte, para ver al ser humano sin la pose, sin esa mejor cara de mí misma que pongo ante el espejo…”
  • “Trato de buscar la psicología que tiene el color”
  • “Iluminar en cine me aburre soberanamente”

Hace casi dos décadas dejó la danza y el escenario por otra pasión que descubrió muy pronto, casi nada más entrar a estudiar Arte Dramático. Desde entonces Lola Barroso –premio Max 2018 al Mejor Diseño de Iluminación por el montaje ‘Furiosa Escandinavia’-, no ha dejado de iluminar, sobre todo en la danza y en el teatro, compatibilizando su actividad con la docente. En el Centro Universitario de Artes TAI -entre la madrileña Puerta de Alcalá y el Paseo de Recoletos-. En la recepción del centro, nos recibe la artista y profesora que, hasta llegar al aula donde mantendremos una charla distendida y sin prejuicios, no para de saludar, sonreír y ser saludada por un buen número de profesores y alumnos que pululan por los pasillos y las escaleras en lo que, probablemente, constituye algún descanso entre clase y clase.

  • "Para nosotros cada día, cada función es un estreno"
  • "No hay cosa que más destroce a los actores, o a los equipos artísticos y técnicos que un regidor se ponga nervioso"

Rosa Postigo (Zaragoza, 1960) es regidora en la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) desde 1997. Quiso haber estudiado Periodismo pero no lo hizo por puras razones económicas. Entonces no había más Facultades que las de Madrid y Barcelona, y su familia no podía permitirse el lujo de mantenerla estudiando fuera de Zaragoza. Esa circunstancia la forzó a matricularse en Filología pero Rosa no terminó la carrera. Un hijo (hoy es músico profesional) a los 20 años fue una razón poderosa para no seguir: “he llegado demasiado pronto a las cosas...", reflexiona ahora con la perspectiva del tiempo. Su marido, un profesional también vinculado al teatro, muchos años después, apoyó abiertamente que Rosa retomase sus estudios. Solo que en esta segunda ocasión fueron de piano, italiano, inglés y chino. La zaragozana y madrileña se desquitaba así de un pequeño revés que le dio el destino...

  • “Mi labor principal es la atención a los espectadores, por un lado, y a las compañías, por otro”
  • “Hay que tenerlo todo muy bien preparado, porque siempre puede surgir algún imprevisto”
  • “Hay mucha diferencia entre unas y otras salas de teatro y eso lo sufren en carne propia las compañías”
  • “Para que un espectador pueda sentarse a ver un espectáculo, ha habido antes un inmenso trabajo”

Licenciada en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y feminista militante, Belén García es la jefa de sala de los Teatros Luchana desde poco después de que este espacio multisalas abriera en la capital de España, y de eso hace ya cuatro años. Su amor por el teatro es tal que, cuando toma vacaciones, o días libres, suele ser para acudir a ver alguna función en otras salas.

  • "Los vanguardistas nos ven como convencionales, y los convencionales como vanguardistas"
  • "Es verdad que fuimos artísticamente ambiciosos, pero es que hay que serlo"
  • "Todo nuestro trabajo ha tenido siempre mucho que ver con el hecho de pasar mucho tiempo juntos"

Nació como compañía modesta, decidida, ilusionada, disciplinada, renovadora –incluso, teatralmente hablando, hasta revolucionaria-, y constante. Probablemente en el mejor de sus sueños, Itsaso Arana (Tafalla, Navarra, 1985), Violeta Gil (Segovia, 1983) y Celso Giménez (Valencia, 1983), –el núcleo original de La Tristura (Madrid, 2004)-, no pensaron en ese momento que podrían seguir así durante casi tres lustros. Pero aquí siguen, decididos, valientes, originales, atrevidos, humildes y huyendo de las etiquetas, de las modas, de los movimientos artísticos aunque eso sí, haciendo siempre un teatro personalísimo, equidistante de la modernidad y la tradición y con un principio fundamental en sus montajes: hacer de la emoción, de la sacudida interior del público, el norte de sus espectáculos.