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Teatro

Escuelas de Teatro

> "Desde las ESAD(s) y la Administración Educativa convendría hacer un ejercicio de reflexión crítica para tratar de buscar fórmulas de conexión de la enseñanza artística con el mundo real de la profesión"
> "De lo contrario, la enseñanza teatral quedará limitada a un mero ejercicio de academicismo fósil
> "¿Cómo es posible que los directores de escena, dramaturgos o actores del momento no estén vinculados a las instituciones superiores de enseñanza?"

  • "Todo lo hago con el cuerpo y con el alma"
  • "La danza y el teatro construyen infinitas imágenes sobre una realidad que no deja de ser única..."
  • "Hay que tener siempre muy en cuenta el punto de vista del intérprete"

Ana Catalina Román ha estado vinculada a la danza desde siempre. Aunque comenzó a bailar siendo aún más niña, fue con Ana Lázaro, su primera gran maestra de danza, donde su pasión acabó por convertirse en vocación. Con ella estudió en el Conservatorio de Danza de Madrid desde los siete a los quince años, compaginando sus estudios con la subida a los escenarios. Más tarde, realizó dos años de estudios reglados en Stuttgart, John Cranko Tanz-Akademie, donde sobre una base sólida de técnica clásica se metió de lleno también en otros estilos de danza muy distintos: contemporáneo, jazz, danza de carácter y danza española. En sus dos años de contratación en la compañía de danza de Gelsenkirchen (Alemania) profundiza en la técnica de Graham pura. Más tarde y durante 20 años -desde principios de los 80 hasta el año 2000-, bailó en el Ballet de Frankfurt con el prestigioso coreógrafo norteamericano William Forsythe. Muy inquieta intelectualmente, y siempre con ganas de emprender nuevos rumbos, cursó el Master de Artes Escénicas en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, y estudió también Cine de Animación, lo que le proporcionó una formación complementaria muy valiosa en materias como teoría de la imagen, estudio del movimiento, imagen de animación cinematográfica, ritmo, y muchos otros aspectos que después ha ido aplicando a la composición y creación coreográficas.

> “Hay que tratar de diseñar las cosas de forma que todo sea más llevadero”
> “La técnica de maquillaje del actor, básicamente es la misma que se utiliza en Bellas Artes”

Olaya Brandon ha pasado de la moda al diseño de caracterización con la misma naturalidad que uno se cambia de carril en una autovía. Nació en Santiago de Compostela hace 34 años y allí estudió Diseño de Moda en la escuela de arte EASD Mestre Mateo, que luego completó en la Escuela Superior de Diseño de Madrid. Más tarde, también en Madrid, se formó en la rama de caracterización, maquillaje y peluquería de cine, teatro y moda tanto en el Instituto del Cine de Madrid como en Workshop experience (Universidad Juan Carlos).

> “Mi relación con el teatro es mi relación con la verdad”
> “El concepto de vanguardia está ya muy devaluado”
> “Ahora se escucha poco…”

Casi cuatro décadas después de que la actriz, escritora y directora de escena andaluza Sara Molina (Jaén, 1958), abriese el pálpito de su alma en pos del teatro; mucho después de haber actuado en docenas y docenas de ocasiones y de haber firmado unos 40 montajes como directora de escena (Imperfecta armonía, Made in China, Mónadas, Senecio Ficciones...), y de ser una de las pioneras de la entonces llamada vanguardia teatral en España, la primera curiosidad que nos ataca es la de conocer cómo ha ido cambiando en ella su concepto de teatro con el transcurso del tiempo, qué comenzó viendo en él, y qué ve hoy...

  • "Me parece maravilloso poder captar las emociones, la humanidad que está al otro lado de la cámara"
  • "Hay que arropar la imagen y volver a tratarla artesanalmente porque no todo vale"
  • "Con las digitales, no tener que pasar por el laboratorio hizo que a los fotógrafos se nos soltara mucho el dedo"

Fotógrafo autodidacta y vocacional, Sergio Parra (Madrid, 1971), es hombre afable, sereno y locuaz, pero no de los que hablan por hablar. Sus respuestas a nuestras preguntas vienen siempre tras un breve espacio de tiempo, el suficiente para afinar el pensamiento, para ajustarlo a la palabra precisa porque, después de 20 años de profesión (“unas 80.000 fotografías analógicas y varios cientos de miles en digital…”), orientada exclusivamente –o casi- a la fotografía en las artes escénicas, ha concluido en que es tan cierto el aserto de que ‘una imagen vale más que mil palabras’, como el contrario, es decir que ‘una palabra puede valer por mil imágenes’. Todo depende. De la imagen, de la palabra, de quién la pronuncia, de la intención y del momento.

Jóvenes de nueve institutos de secundaria de Madrid ponen sobre los escenarios obras de teatro de creación propia en torno a la trata de personas con fines de explotación sexual. Esta tercera edición del Festival Piel con Piel consolida un espacio joven en el festival Ellas Crean.

  • “El boom de los nuevos dramaturgos sigue siendo machista”
  • “Esta es una profesión que duele”
  • “La ficción también construye el mundo”
  • “Aspiro a que mi discurso sea cada vez más esencial y, aunque sea complejo, resulte sencillo entenderlo”

Lola Blasco (Alicante, 1983), obtuvo el Premio Nacional de Literatura Dramática 2016 por su obra Siglo mío, bestia mía, publicada un año antes. La misma autora calificaba su obra como poética, muy melancólica y poblada de personajes que van a la deriva: “Es postidealista, con el desconsuelo, el desamor, el fracaso o la imposibilidad de ver al otro como temas, en un mundo en crisis, donde el terror y la violencia se apoderan de todo y no somos capaces de amar". Lo cierto es que ya estamos en 2019 y Siglo mío, bestia mía aún no ha subido a un escenario y quizás esto explique su cierto desaliento y que se replantee cíclicamente su continuidad como dramaturga. Y eso que comenzó muy pronto a publicar y, desde luego, su obra tiene un lugar indiscutible en la dramaturgia española actual. Suyas son, entre otras, Pieza paisaje en un prólogo y un acto (2010, Premio Buero Vallejo); En Defensa: Un concierto de despedida (2012); Los hijos de las nubes (2013); Ni mar ni tierra firme: tres monólogos sobre La Tempestad (2014) y, más recientemente, Canícula; Fuegos (2018, Premio de la Crítica Valenciana) y La armonía del silencio.