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Teatro

> “Mi relación con el teatro es mi relación con la verdad”
> “El concepto de vanguardia está ya muy devaluado”
> “Ahora se escucha poco…”

Casi cuatro décadas después de que la actriz, escritora y directora de escena andaluza Sara Molina (Jaén, 1958), abriese el pálpito de su alma en pos del teatro; mucho después de haber actuado en docenas y docenas de ocasiones y de haber firmado unos 40 montajes como directora de escena (Imperfecta armonía, Made in China, Mónadas, Senecio Ficciones...), y de ser una de las pioneras de la entonces llamada vanguardia teatral en España, la primera curiosidad que nos ataca es la de conocer cómo ha ido cambiando en ella su concepto de teatro con el transcurso del tiempo, qué comenzó viendo en él, y qué ve hoy...

> “Hay que tratar de diseñar las cosas de forma que todo sea más llevadero”
> “La técnica de maquillaje del actor, básicamente es la misma que se utiliza en Bellas Artes”

Olaya Brandon ha pasado de la moda al diseño de caracterización con la misma naturalidad que uno se cambia de carril en una autovía. Nació en Santiago de Compostela hace 34 años y allí estudió Diseño de Moda en la escuela de arte EASD Mestre Mateo, que luego completó en la Escuela Superior de Diseño de Madrid. Más tarde, también en Madrid, se formó en la rama de caracterización, maquillaje y peluquería de cine, teatro y moda tanto en el Instituto del Cine de Madrid como en Workshop experience (Universidad Juan Carlos).

- “No entiendo a la gente que loa por loar, ni a la que destroza por destrozar”
- “No me corto ni debajo del agua… Eso sí, intento opinar solo cuando me preguntan”
- “El periodismo digital tiene ahora mucha, mucha, mucha importancia”

A finales de agosto pasado, cuando termina una temporada teatral y comienza otra, María Díaz, periodista especializada en las artes escénicas, suelta un correo con la relación de espectáculos sobre los que te va a informar en el próximo cuatrimestre. Los conté por curiosidad, y eran unos 25 (entre ellos Lehman Trilogy, Cuzco, La historia del zoo, El maestro Juan Martínez que estaba allí, Iphigenia en Vallecas, Donde el bosque se espesa, ¡Ay, Carmela!, Juguetes rotos…).

  • “Mi labor principal es la atención a los espectadores, por un lado, y a las compañías, por otro”
  • “Hay que tenerlo todo muy bien preparado, porque siempre puede surgir algún imprevisto”
  • “Hay mucha diferencia entre unas y otras salas de teatro y eso lo sufren en carne propia las compañías”
  • “Para que un espectador pueda sentarse a ver un espectáculo, ha habido antes un inmenso trabajo”

Licenciada en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y feminista militante, Belén García es la jefa de sala de los Teatros Luchana desde poco después de que este espacio multisalas abriera en la capital de España, y de eso hace ya cuatro años. Su amor por el teatro es tal que, cuando toma vacaciones, o días libres, suele ser para acudir a ver alguna función en otras salas.

  • "Me parece maravilloso poder captar las emociones, la humanidad que está al otro lado de la cámara"
  • "Hay que arropar la imagen y volver a tratarla artesanalmente porque no todo vale"
  • "Con las digitales, no tener que pasar por el laboratorio hizo que a los fotógrafos se nos soltara mucho el dedo"

Fotógrafo autodidacta y vocacional, Sergio Parra (Madrid, 1971), es hombre afable, sereno y locuaz, pero no de los que hablan por hablar. Sus respuestas a nuestras preguntas vienen siempre tras un breve espacio de tiempo, el suficiente para afinar el pensamiento, para ajustarlo a la palabra precisa porque, después de 20 años de profesión (“unas 80.000 fotografías analógicas y varios cientos de miles en digital…”), orientada exclusivamente –o casi- a la fotografía en las artes escénicas, ha concluido en que es tan cierto el aserto de que ‘una imagen vale más que mil palabras’, como el contrario, es decir que ‘una palabra puede valer por mil imágenes’. Todo depende. De la imagen, de la palabra, de quién la pronuncia, de la intención y del momento.

Jóvenes de nueve institutos de secundaria de Madrid ponen sobre los escenarios obras de teatro de creación propia en torno a la trata de personas con fines de explotación sexual. Esta tercera edición del Festival Piel con Piel consolida un espacio joven en el festival Ellas Crean.

  • “El boom de los nuevos dramaturgos sigue siendo machista”
  • “Esta es una profesión que duele”
  • “La ficción también construye el mundo”
  • “Aspiro a que mi discurso sea cada vez más esencial y, aunque sea complejo, resulte sencillo entenderlo”

Lola Blasco (Alicante, 1983), obtuvo el Premio Nacional de Literatura Dramática 2016 por su obra Siglo mío, bestia mía, publicada un año antes. La misma autora calificaba su obra como poética, muy melancólica y poblada de personajes que van a la deriva: “Es postidealista, con el desconsuelo, el desamor, el fracaso o la imposibilidad de ver al otro como temas, en un mundo en crisis, donde el terror y la violencia se apoderan de todo y no somos capaces de amar". Lo cierto es que ya estamos en 2019 y Siglo mío, bestia mía aún no ha subido a un escenario y quizás esto explique su cierto desaliento y que se replantee cíclicamente su continuidad como dramaturga. Y eso que comenzó muy pronto a publicar y, desde luego, su obra tiene un lugar indiscutible en la dramaturgia española actual. Suyas son, entre otras, Pieza paisaje en un prólogo y un acto (2010, Premio Buero Vallejo); En Defensa: Un concierto de despedida (2012); Los hijos de las nubes (2013); Ni mar ni tierra firme: tres monólogos sobre La Tempestad (2014) y, más recientemente, Canícula; Fuegos (2018, Premio de la Crítica Valenciana) y La armonía del silencio.

> “Nunca acabaré diciendo a mis hijos aquello de ‘¡ya te lo dije!’” (Pepe)
> “Saco siempre de mis personajes todo lo que me aportan y, al mismo tiempo, lo que yo soy, se lo doy a ellos” (Elena)
> “Querría tener descendencia, pero viendo cómo van las cosas en el planeta Tierra, me echo un poco para atrás” (Samuel)
> “Mi madre me dijo que si quería dedicarme a esto del teatro, ya podía ir dejando de llorar porque vas a tener que ir acostumbrándote al ‘no’ durante toda

No es fácil reunir a los cuatro miembros de la familia porque cada uno de ellos tiene su propia y ajetreada vida profesional. Lo seguro durante los últimos años es encontrar a uno o a otro –cuando no todos a la vez aunque, eso sí, en distintos montajes-, sobre un escenario (entre otros, Mármol, De buena familia, Rinoceronte, El burlador de Sevilla, La ternura, Enrique VIII, El viaje a ninguna parte, El chico de la última fila o La respiración…), en series de televisión (Aida, Acacias 38, Servir y proteger, Olmos y robles o Matadero…) e, incluso, en alguna película. Pero los cuatro, Pepe Viyuela, Elena González, marido y mujer, y con una sólida y prolongada carrera como intérpretes, y sus hijos Samuel y Camila Viyuela González, tienen algo más en común: son actores de oficio que basan su satisfacción personal y profesional en el trabajo continuado y, además, no se dejan deslumbrar fácilmente por el brillo de la fama.

  • "La cultura sigue siendo un hermano pobre de la identidad española"
  • "Me gusta mucho el salto técnico que supone transitar entre el cine, el teatro y la televisión"
  • "No creo en ninguna escuela concreta. Hay muchos caminos para llegar a la verdad…"

Fernando Cayo nació en Valladolid, un mes antes de aquel mayo de 1968, el año que los estudiantes parisinos se lanzaran en tromba a la calle reivindicando una revolución social que no se sabe muy bien si llegó a cuajar de verdad, pero lo cierto es que aquella fue una generación que removió el mundo y marcó toda una época. "Quizás mi espíritu de lucha venga de ahí", nos confiesa el actor a quien, traspasada ya la cincuentena, acaba de recibir la buena noticia de que en 2019 estará grabando la tercera parte de La Casa de papel, la serie en español más vista de Netflix en todo el mundo ("incluso se está doblando ya al inglés cosa que antes no se hacía").

  • “¡Hay que leer!, ¡en papel, en una Tablet, o en lo que sea, pero hay que leer, y dejarse ya de tanto videojuego!”
  • “No hay nada peor que un espectador muerto, o un actor muerto encima del escenario”
  • “Utilizo un perfume distinto para cada personaje. Si no tengo ese olor que he elegido para él, no me siento bien”

Hija de actores, nieta de actores y bisnieta de actores, Nuria Gallardo (Madrid, 1967), no concibe la vida sin pisar un escenario: “esto es un veneno, ya lo sabes, y no se puede dejar hasta la muerte”. No en vano, hace ya 42 años que lo ha venido compartiendo con tres generaciones de actores: la de sus padres, Manuel Gallardo y María Jesús Lara, la suya, y la actual. Entre muchas otras figuras del teatro, ha actuado con José María Rodero, Guillermo Marín, José Bódalo, Encarna Paso, Berta Riaza, Agustín González, Carlos Lucena, Joaquín Notario, Manuel Galiana, Carlos Hipólito, Helio Pedregal, Blanca Portillo, Marisa Paredes, Chema Muñoz o Luisa Martín…