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Teatro

  • "Hay un punto que da la videoescena que no lo dan las otras disciplinas del teatro"
  • "Algunos directores jóvenes quieren integrarla en sus montajes a toda costa, sin ningún tipo de medida..."
  • "En ciertos estamentos no hay un reconocimiento real del videoescenista"

El profesor de la Université Laval de Québec (Canadá), Luis Thenon, hace sólo un par de décadas, acuñó un nuevo término que, desde entonces, no ha dejado de utilizarse -en mayor o menor medida- en las artes escénicas: la videoescena. Con él se aludía a la utilización de lo audiovisual en las artes escénicas. En general, con ese concepto se hace alusión al empleo de imágenes sobre una pantalla situada en el escenario, referidas a una situación o a un personaje, que vienen a ser una especie de huella de lo que fue, de lo que pudo haber sido, de lo que puede que sea..., pero no de lo que es porque eso ya está pasando en escena, en tiempo real y delante del espectador. La imagen sobre la pantalla se convierte así en un elemento significante y significador a través de un lenguaje expresivo cuya utilización comienza ahora a generalizarse sobre el escenario.

> "Supongo que guardo una relación un tanto problemática con la realidad"
> "Tengo un temperamento más decimonónico que del siglo XXI"

Denise Despeyroux, actriz, directora y dramaturga de origen uruguayo (“Nací el mismo día que un elefante del zoológico de Montevideo que se llamaba Leo… Llegué a España a los tres años con mis padres, y mi hermano emigrantes. En un barco de emigrantes. Después de un viaje largo…”), es también licenciada en Filosofía y esas circunstancias atraviesan su obra dramática. Denise creció en Barcelona y, desde hace ya unos cuantos años, vive, trabaja, crea y contempla el mundo con tanto interés como asombro y perplejidad desde el madrileño barrio de Malasaña. Nos encontramos con Denise hace ahora dos años, y entonces como ahora sus personajes tienen tanta necesidad de querer como de ser queridos, tienen que aprender a vivir entre sus desencuentros, sus locuras, su incomunicación, sus interferencias, sus miedos, sus búsquedas compulsivas, desesperadas y casi patológicas de sí mismos, del amor, del pasado, del presente o del futuro.

  • “No me canso nunca de conocer todas las vertientes que tiene esta profesión”
  • “Me gusta hacer equipo, hacer grupo”

Nacho Sánchez (Ávila, 1992), ha recibido a mediados de junio pasado en Sevilla, el Premio al Mejor Actor Protagonista en la XXI Edición de los Premios Max de las Artes Escénicas, por su trabajo en Iván y los perros, un monólogo dirigido por Víctor Sánchez en el que interpretaba a Ivan Mishukov, uno de los ‘niños de la calle’ en la Rusia del fin del comunismo. La historia, que parte de un hecho real, se convirtió en obra de teatro gracias a la dramaturga británica Hattie Naylor. A sus 26 años, Nacho se ha convertido en el intérprete más joven en lograr el premio en esta categoría. El actor abulense se impuso a los otros dos finalistas, Lluis Homar por su papel en Ricard III e Iñaki Rekarte por Soka (Cuerda), y revalida así un reconocimiento como actor que ya le llegó en 2016 en forma de premio al actor revelación de la Unión de Actores gracias a su trabajo en La piedra oscura, un montaje dirigido por Pablo Messiez a partir de un hermosísimo texto de Alberto Conejero.

Lucía Miranda (Valladolid, 1982), se considera, sobre todo, directora de escena y, aunque le cueste aceptarlo, es también dramaturga (“nombrarme dramaturga, me da risa. O pudor. O un poco de todo”). Pero ahí están ¿Qué hacemos con la abuela? (2012), La zarzuela es joven y Cantando sin ton ni son (ambas en 2014), Las chicas no fuman igual y Nora, 1959 (2015) y, más recientemente, Fiesta, Fiesta, Fiesta (2016), estrenada en el Teatro Español de Madrid en abril de 2018 y con todas las entradas de la sala Margarita Xirgu vendidas antes del estreno. Una circunstancia nada habitual en el teatro madrileño de los últimos años. Acaso sea porque esta vallisoletana extrovertida, alegre y rigurosa a la vez, se ha mimetizado con la capital desde que reside en el corazón del Rastro madrileño, aunque su compañía, The Cross Border Project, y los múltiples compromisos y actuaciones, la tienen varios meses al año alejada de su casa. Esta temporada, sin ir más lejos, además de este montaje, ha dirigido la adaptación teatral de El Hijo de la Novia en el Teatro Sánchez Aguilar de Guayaquil (Ecuador) y ha colaborado con cuatro dramaturgos en País Clandestino, estrenada en el festival más importante de Argentina, el FIBA de Buenos Aires, un espectáculo que ha estado también en Santiago de Chile y en el MIT de Sao Paulo.

Actor y director teatral, Luis Bermejo (Madrid, 1969), ama profundamente su oficio, el teatro (El Rey, El Minuto del Payaso, Vania, Los mariachis…), pero sus incursiones en el cine y la televisión le han dado el reconocimiento unánime del público a su quehacer. Nominado a los Premios Goya en 2009 como actor revelación por su papel en la película Una palabra tuya y, en 2015, como mejor actor protagonista por Magical Girl, precandidata a los Oscar. Ha trabajado también en algunas de las principales series de ficción de estos tiempos (Compañeros, Hospital Central, Amar es para siempre…).

> "El sonido es música y la música es sonido"
> "Todavía hoy cuesta mucho hacer entender el papel del sonido en los montajes teatrales"
> "El uso de la microfonía no devalúa nada el teatro"

Licenciada en Imagen y Sonido por la Universidad Complutense de Madrid en 1995, Sandra Vicente (Madrid, 1972), lleva vinculada profesionalmente al mundo del sonido más de dos décadas y muy pronto descubrió que vincular su pasión al mundo de las artes escénicas, duplicaría su placer a la hora de trabajar. Hay gente que trata de edulcorar su actividad buscando nombres más ampulosos que, al menos sobre el papel, le otorguen una mayor importancia. Sandra, sin embargo, hace honor a su sencillez, a su seriedad, a su rigor, y no está integrada en esa tribu porque a ella le encanta autodenominarse simple y llanamente diseñadora de sonido. “¿Para qué buscar otro nombre si la palabra sonido es preciosa?”.

  • “Cuando miro cómo iluminar un espectáculo, primero me tiene que gustar a mí; no puedo imaginar qué es lo que le gustará o no al espectador”
  • “Hasta que no ves el primer foco encenderse sobre una escenografía, o sobre un escenario, no sabes realmente el efecto que va a producir”

Vino por primera vez a Madrid desde Alicante, su ciudad natal, con la compañía valenciana Teatre de l’Aigua, para hacer alguna función de ¡Viva la Pepa! en la Sala Mirador. Ni siquiera tenía intención alguna de buscar trabajo en la capital y, sin embargo, lleva ya viviendo en ella más de 26 años en el noble oficio de iluminador teatral y haciendo de eso, además de su profesión, su pasión, su razón de vivir. Hablamos de Juanjo Llorens, hoy diseñador de iluminación, director técnico y docente. De una u otra forma lo suyo es poner luz al teatro, a los espectáculos de danza, de circo, audiovisuales, óperas, zarzuelas o conciertos de música rock y pop. Aunque este ‘chico de provincias’ –como el propio Juanjo se autodefine-, ha desarrollado mayormente su trabajo en España, ha salido también fuera de nuestras fronteras (Colombia, México…), y nada hay que se le resista a este hombre corpulento, sencillo, directo, locuaz, al que el teatro ha ayudado a perder su natural timidez y que se ha entregado a su profesión en cuerpo y alma, y con una extendida fama de buena gente, lo que hace que trabajar con él se convierta en un verdadero lujo.

  • “En la creación espacio escénica -como a mí me gusta llamar a la escenografía-, hay que renunciar a muchas cosas en favor del conjunto del espectáculo”
  • “Cada proyecto exige una metodología y un diseño únicos”

Son tantas, que Elisa Sanz no puede precisar muy bien el número de producciones en las que ha participado como escenógrafa en sus más de cinco lustros de profesión, pero asegura que “han sido bastantes más de cien”. Aún así, Elisa no pontifica cuando habla de su trabajo como escenógrafa. Lo hace de forma sencilla, directa, como quitándole importancia, y expresando sus opiniones sin ambages de ningún tipo, preñando, además, su discurso de frases sencillas, cotidianas, desprovistas de toda afectación, y de algún que otro taco, que suelta con la mayor naturalidad del mundo...

Tras sus repetidos éxitos en Madrid, pronto de gira española

Con dos extraordinarios actores: Nacho Guerreros, el Coque de 'La que se avecina', y Kike Guaza

Triunfadora por todos los escenarios madrileños y demás en que se ha subido, el último recientemente en el Teatro del Barrio, 'Juguetes rotos' va a continuar de gira próximamente por muchas localidades españolas. Una valentísima y magnífica obra, escrita por Carolina Román, de plena actualidad sobre las identidades sexuales y sus derechos, el 'buylling', y lo mucho que queda por avanzar socialmente. En la que Nacho Guerreros, el cómico Coque de 'La que se avecina', muestra su faceta de actor completísimo como Mario, acompañado por otro gran intérprete, Kike Guaza.

> “No se puede consentir que los actores acepten trabajar sin contrato, sin alta y sin cobrar”
> Mi labor consiste en ayudar a que las compañías trabajen, que se muevan y que se les pueda ver en todos lados

Tiene la ilusión de una adolescente aunque Carlota Guivernau lleva ya tras de sí bastantes años de teatro, y en diversas facetas. Comenzó como actriz, y así estuvo más de 15 años, pero luego derivó su pasión por la producción y la distribución, y ahí sigue. No en vano, es titulada superior en Producción y Gestión de Espectáculos en el CTE (Centro de Tecnología del Espectáculo), perteneciente al entonces Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.