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'Stranger Things 2' (1-5): Otro divertido baño de nostalgia ochentera
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'Stranger Things 2' (1-5): Otro divertido baño de nostalgia ochentera

miércoles 01 de noviembre de 2017, 12:48h
Vistos los primeros cinco episodios de la segunda temporada de Stranger Things se puede decir los hermanos Duffer han decidido seguir jugando sobre seguro y apostar por las cosas que ya les funcionaron en su aclamada primera parte. Esto sigue siendo esa mezcla del Spielberg de E.T. y Los Goonies con un poquito de Stephen King por encima. No van a ganar un premio a la originalidad pero lo siguen haciendo bien y el reparto, principalmente esos increíbles niños, sigue supurando química.

((ATENCIÓN SPOILERS))
Esta segunda parte se está construyendo poco a poco, con los primeros episodios explicando muchas de las cosas que sucedieron tras el final de la primera. Así vemos que Once ha pasado a vivir clandestinamente con el jefe de policía Hopper, que el pobre Will ha quedado marcado como 'niño zombie' en su instituto o que no es que nadie se preocupara de la pobre Barbara, sino que el Gobierno ha echado una capa sobre los sucesos ocurridos, haciendo firmar cláusulas de confidencialidad a los implicados, y sus pobres padres, y el resto del pueblo, creen que está desaparecida y no muerta. Está claro que los Duffer han hecho sus deberes, es como si se hubieran ido metiendo en todas las páginas de Internet para ver lo que decían sobre la serie y hubieran decidido incorporar algunas de esas referencias a la misma.

El trauma creado por la muerte de su amiga sigue acechando a Nancy y entorpece su relación con Steven, Will ha quedado indeleblemente marcado por sus experiencias en el 'otro lado' y Mike sigue añorando a Once. Los hechos ocurridos hasta ahora tienen un peso fundamental en todos los que los experimentaron, desde los más pequeños a los mayores como Joyce y Hopper. Los Duffer son tan avispados que hasta se ríen un poco de esa falta de originalidad de la que tanto se ha hablado. Cuando Lucas decide contarle a Max, ahora iremos con ella, todo lo ocurrido en la anterior temporada su comentario no parece nada casual: "Algunas partes están un poco trilladas, me hubiera gustado que fuera un poco más original".

Pero el hecho de que lo admitan tampoco les absuelve de su pecado, 'Stranger Things' sigue siendo esa especie de batidora de todas las posibles referencias del cine adolescente de los años 80, y esta segunda temporada está llena de guiños a aquellos que fuimos niños durante esa década. Desde las caras nuevas en el reparto, el mismísimo Sean Astin, líder de los míticos Goonies, hasta ese Paul Reiser que apareció en 'Superdetective en Hollywood' y era parte del reparto de la notable segunda parte de Alien dirigida por James Cameron, otro que se lleva una referencia con la proyección de 'Terminator' en el cine, algo lógico si ponemos que la serie está ambientada en el otoño de 1984. Las otras dos caras nuevas que se han incorporado al reparto han sido Sadie Sink, interpretando a una nueva alumna del instituto que será motivo de las atenciones de Dustin y Lucas, y su hermanastro Billy, interpretado por un Dacre Montgomery al que han vestido como si saliera del rodaje de 'Jóvenes ocultos' o 'El club de los cinco'.

Claro que ninguno de ellos hace sombra al reparto original, a pesar de que Astin y Sink están estupendos, que a estas alturas son como de la familia, Dustin sigue aportando las mayores dosis de humor, a Lucas se le comienza a dar más importancia incorporando a su familia a la ecuación y Mike parece algo perdido al principio, aunque poco a poco se va encontrando a sí mismo, sobre todo a partir de que parece claro que algo le pasa a Will. Pero, sin duda, este ha sido la gran revelación de lo que llevamos de serie, un Noah Schnapp que se pasó la mayor parte de la primera temporada perdido en el 'otro lado' pero que aquí pasa a formar parte del grupo otra vez, dejando claro que las heridas del pasado siguen muy presentes y aportando una fragilidad aterradora.

Por su parte el triángulo formado por Nancy, Steve y Jonathan parece irse rompiendo en favor de este último, aunque a Steve en el último episodio le han encontrado una pareja de lo más chocante y prometedora, Dustin. Estos tienen mucho potencial juntos. Por su parte Winona Ryder sigue resbalando en el precipicio de la autoparodia, a veces parece que está poniendo las mismas caras que en la recordada entrega de premios de comienzos de este año, pero consigue salvarlo, Por su parte David Harbour y Millie Bobby Brown han tenido buenas escenas entre ellos, pero hasta ahora Once ha estado bastante desaprovechada y ha sido un alivio verla abandonar la cabaña.

Estos primeros episodios han sido bastante prometedores y, nuevamente, altamente adictivos. No es que 'Stranger Things' sea la octava maravilla pero tampoco lo eran 'Los Goonies' o 'Los Cazafantasmas', dos de los espejos en los que claramente se miran, y siguen siendo una delicia de ver. Si todos los productos comerciales que emite la televisión, o el cine, tuvieran este nivel podríamos darnos por satisfechos. Da un poco igual que todo recuerde a otra cosa, incluso la relación entre Will y el nuevo monstruo de esta temporada parece sacada de la de Harry Potter y Voldemort, si el resultado final sigue siendo tan entretenido como hasta ahora.
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