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'Twin Peaks' 3x05: una serie totalmente imprevisible
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'Twin Peaks' 3x05: una serie totalmente imprevisible

miércoles 07 de junio de 2017, 12:40h
Todo lo que rodea a este regreso de 'Twin Peaks' sigue siendo desconcertante en el mejor sentido, si estrenaron cuatro episodios de forma simultánea, hemos tenido que esperar dos semanas hasta que nos han puesto el siguiente, si esos 4 primeros episodios parecían apartarse todo lo posible de Twin Peaks, la serie original y el pueblo, este quinto ha supuesto un regreso tanto en espíritu como en forma al aroma primigenio. David Lynch y Mark Frost siguen sorprendiendo y la serie sigue con su prolongado inicio, todavía presentándonos nuevos personajes y avanzando lentamente en sus muchas tramas ante la espesa capa de escenarios, personajes e historias que la puebla. Un laberinto en el que cuando empezamos a vislumbrar una posible salida se enreda todavía más sobre sí mismo.

((ATENCIÓN SPOILERS))

Claro que 'Twin Peaks' y, mucho más, el trabajo de Lynch en particular siempre han sido más propensos a las atmósferas que a las tramas. Lo que nos atrajo poderosamente la atención la primera vez fueron las historias que surgían en aquel pueblecito, bajo el pretexto de que la joven más popular del instituto había sido brutalmente asesinada. En este regreso, Lynch y Frost están consiguiendo eso pero multiplicado por sus diversas localizaciones, Las Vegas, Dakota del Sur, Nueva York o Buenos Aires. Eso sí, Twin Peaks comienza a tener un verdadero peso a partir de este capítulo. Y no solo por el hecho de habernos reencontrado con múltiples personajes de la serie original, sino porque algunos de los nuevos están comenzando a tener bastante paralelismo con los protagonistas de ésta.

La aparición clave del episodio ha sido la de Amanda Seyfried dando vida a Becky, la hija de Shelly, que parece estar repitiendo los errores de la madre y haberse casado con un capullo perdedor y cocainómano como Steven Burnett. Lo que es más escalofriante es como recuerda a Laura Palmer, como ella una joven arrastrada por el lado oscuro, en una serie en la que uno de sus temas principales ha sido la corrupción de la juventud y la belleza por parte de espíritus malignos. Su primer plano en el coche sonriente mientras suena el 'I love how you love me' de las Paris Sisters es puro Lynch. El hecho de que hayamos visto al principio del episodio a Steven ser rechazado por Mike Nelson, el ex mejor amigo de Bobby, ahora convertido en un serio hombre de negocios, vuelve a traer conexión con la serie original. El remate final es la aparición en el Bang Bang Bar de un desagradable personaje que amenaza a una chica con violarla y que, tras los títulos de crédito, nos enteramos de que se llama Richard Horne, ¿será el hijo de Audrey? Lo que está claro es que en Twin Peaks vuelven a estar pasando cosas y una nueva generación puede estar en peligro.

No han sido los únicos guiños al reparto original, también hemos visto volver a Peggy Lipton como Norma Jennings, todavía al frente del Restaurante Doube R (el sitio con la mejor tarta de cereza del mundo), y a Nadine Hurley y su parche en el ojo. Precisamente Nadine es una de las espectadoras del programa que emite por internet el doctor Jacoby, lleno de charla revolucionaria contra las grandes empresas que termina con anuncio propio en el que vende las palas que le hemos visto hacer durante varios episodios. A Lynch nunca le falta el sentido del humor.

Pero también fuera de Twin Peaks siguen resonando nombres de las dos primeras temporadas. Incluido el más aterrador de todos, BOB. El espíritu maligno sigue dentro del malvado Cooper y el rostro del fallecido Frank Silva vuelve para recordarnos el escalofriante final del serie. Sea lo que sea, la combinación BOB con el malvado Cooper da mucho miedo y su llamada a Buenos Aires, en la que hace saltar todas las alarmas de la comisaría no hace sino confirmar que puede salir de allí cuando quiera. Esa llamada también tiene un guiño, pues tanto el extraño aparato que se activa (que también sale al principio del episodio, cuando una mujer que anda tras Douggie también lo contacta) como su localización, parecen estar relacionadas con Phillip Jeffries, el personaje interpretado por David Bowie en 'Fuego, camina conmigo'.

Fantasmas del pasado

Otro fantasma del pasado que vuelve a aparecer es el del Mayor Harlan Briggs, el padre de Bobby, el hombre del ejército que trabajaba sobre casos paranormales y ponía a Cooper al tanto sobre la Logia Blanca y Negra. Sus huellas dactilares parecen haber aparecido en 16 ocasiones desde su desaparición (muerte en un incendio según su hijo) hace 25 años y ahora parecen corresponder con el cuerpo que aparecía junto a la cabeza de una mujer en el primer capítulo. A todo esto hay que añadir que en el interior de su estómago aparece un anillo que pertenece a Douggie Jones. Sabiendo que Briggs era clave en los sucesos paranormales y que sabía de la importancia de Cooper, que además fue de los primeros en notar algo raro en el nuevo Cooper, cuando este ya se había convertido en su reverso tenebroso, puede que supiera de las andanzas del Cooper malvado y estuviera al corriente de que Douggie no era sino una creación de éste para evitar volver a la Logia Negra y que el espíritu de Cooper volviera a su cuerpo. Eso haría del anillo una magnífica pista para encontrar al verdadero Cooper, por ahora, tambaleándose en el cuerpo del pobre Douggie Jones. Eso sí, por primera vez desde su vuelta hemos visto señales de que Cooper puede volver, comienza a recordar cosas y el café, la palabra agente o caso han hecho sonar algo en su interior. No lo suficiente todavía, como para no quedarse mirando al pie de una estatua durante horas al final del episodio.

El capítulo, por momentos, ha sido así, un lento mirar de cosas que no parecen estar relacionadas unas con otras o que parecen puestas ahí por capricho, como la escena de la mujer del sheriff Truman, pero si prestas la suficiente atención, parece que muchas de estas pequeñas escenas están relacionadas y, por primera vez, parecen conducir a algo. No ha sido el episodio más entretenido de la serie pero hay que pensar que Lynch ha pensado en este regreso más como una película de 18 horas que en 18 episodios sueltos. Pero, lo mejor, sigue siendo esa sensación de imprevisibilidad que se refuerza con el hecho de que cuando ya nos han habituado a cerrar los capítulos con una actuación musical, aquí continúen pasando cosas. Lynch y Frost nos quieren mantener alerta y lo están consiguiendo.

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