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El Banco de España estima que la economía recuperará el nivel prepandemia a finales de 2022

Comparecencia del Gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en la comisión de Economía
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Comparecencia del Gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en la comisión de Economía (Foto: Congreso de los Diputados)
lunes 14 de junio de 2021, 16:38h

El Banco de España estima que la recuperación de la actividad económica a niveles previos a la pandemia del coronavirus llegará a finales de 2022. El organismo ha actualizado sus proyecciones macroeconómicas de la economía española, y si bien subraya que persiste un elevado grado de incertidumbre, ha elevado al alza sus estimaciones de crecimiento para este año y el siguiente.

"Las perspectivas económicas siguen sujetas a un elevado grado de incertidumbre aunque esta se habría reducido algo con respecto a meses anteriores, debido especialmente a la evolución de la pandemia y la vacunación". En su proyección actual, el Banco de España anticipa que los avances en el proceso de inmunización de la población permitirán una reducción gradual de las medidas de contención en los próximos trimestres, hasta su plena desaparición a finales de 2021.

Por lo que respecta a las consecuencias de la crisis, se espera que sus secuelas sobre la capacidad productiva sean moderadas. En relación con los posibles cambios en el comportamiento de los agentes como consecuencia de la crisis, se prevé una reducción relativamente rápida de la tasa de ahorro desde sus elevados niveles actuales, aunque al final del horizonte de proyección se mantendría algo por encima de su nivel previo a la pandemia. Por otro lado, los flujos de turismo procedentes del resto del mundo no alcanzarían una normalización casi plena hasta 2022, una vez superada la crisis sanitaria.

El Banco de España espera que el PIB crezca un 6,2% en media anual en 2021. Tras el descenso del producto de la economía en el primer trimestre, esta elevada tasa reflejaría la notable recuperación que ha empezado a observarse ya en el trimestre en curso y que se intensificaría en el segundo semestre del año.

El dinamismo de la actividad respondería a los avances en la vacunación, la disminución de la incertidumbre, la recuperación de los mercados de exportación y el continuado impulso de las políticas económicas y la política monetaria expansiva del Banco Central Europeo.

Este notable crecimiento en lo que resta de año daría lugar a un importante efecto arrastre en 2022, de modo que el PIB presentaría un avance también elevado el próximo año (del 5,8%), antes de moderarse en 2023 (hasta el 1,8%).

El organismo estima que el nivel de PIB previo a la pandemia se recuperaría hacia finales de 2022.

En comparación con las previsiones de marzo, las actuales conllevan una revisión al alza del crecimiento del PIB en 2021 y 2022 (de 0,2 y 0,5 pp, respectivamente), lo que refleja el impacto positivo del cambio en los supuestos sobre los que se anclan las proyecciones y el mayor dinamismo de la actividad que se proyecta para el trimestre en curso.

Se mantiene la incertidumbre en torno al aumento de la actividad

Por lo que respecta a los precios, la inflación subyacente se elevará paulatinamente, al compás de la recuperación progresiva de la demanda de bienes y servicios de consumo (particularmente en las ramas más afectadas por las medidas de contención). Se mantendrá, en todo caso, en niveles moderados a lo largo de todo el horizonte de proyección, hasta alcanzar, en promedio, el 1,1% en 2023. En cuanto al IAPC general, se espera que, tras el fuerte repunte de este año causado por el componente energético, hasta el 1,9%, su tasa de variación se modere en 2022 hasta el 1,2%, nivel en el que permanecería en 2023.

Las incertidumbres que rodean las proyecciones de crecimiento de la actividad siguen siendo relativamente elevadas. Para captar estas incertidumbres, se ha optado por complementar el escenario principal con la formulación de dos escenarios alternativos. Bajo el escenario alternativo favorable, se proyecta una resolución más rápida de la crisis sanitaria y unas menores secuelas de la crisis que en el escenario central descrito anteriormente, mientras que lo contrario sucede bajo el escenario adverso.

Además de los relativos a la evolución de la situación sanitaria, persisten elementos de incertidumbre significativos relacionados con el ritmo y el alcance de la recuperación del consumo de los hogares, tras un periodo de aumento considerable en su nivel de ahorro, la reactivación del flujo de turistas extranjeros, la pauta de ejecución y el impacto multiplicador sobre la actividad de los fondos europeos de recuperación.

Todos estos riesgos a la evolución de la actividad son también fuentes de incertidumbre respecto a la senda de inflación. Además, el comportamiento de los precios podría diferir del contemplado en el escenario principal en caso de que, frente a las hipótesis incorporadas en el mismo, la reacción de los precios de consumo a la recuperación de la demanda fuera más débil (asemejándose en mayor grado a la observada en los últimos años), o si la transmisión del reciente encarecimiento de algunos inputs productivos al coste de la cesta de consumo fuese más intensa y duradera de lo considerado en este ejercicio.

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