La jornada estuvo marcada por la reevaluación global del escenario monetario tras el recorte de tipos de la Reserva Federal, que abre una fase de mayor cautela mientras el banco central analiza la evolución del mercado laboral y la moderación de la inflación. Las solicitudes semanales de desempleo repuntaron con fuerza, aunque la volatilidad estacional invita a interpretar el dato con prudencia.
Paralelamente, el déficit comercial de septiembre se redujo de forma notable gracias al avance de las exportaciones, lo que apunta a un mayor apoyo del sector exterior al crecimiento del tercer trimestre. En Europa, la atención se centró en la política monetaria. El BCE presentó una propuesta de simplificación regulatoria que mantiene sin cambios los niveles de capital, en línea con su enfoque prudente, mientras los mercados aguardan la reunión del próximo jueves. Todo ello coincide con nuevas revisiones a la baja del crecimiento alemán para 2025 y 2026, que siguen reflejando un ajuste estructural lento.
A escala internacional, la divergencia entre bancos centrales se hizo más visible tras la decisión de la Fed. El Banco Nacional Suizo mantuvo los tipos en el 0%, mientras que el Banco de Inglaterra afronta también el jueves una reunión en la que se espera un recorte. En contraste, el Banco de Japón avanza hacia nuevas subidas y el Banco de Australia advirtió que su próximo movimiento podría ser al alza si persisten las presiones inflacionarias. Este mapa de trayectorias confirma marco asimétrico del ciclo monetario y añade complejidad al entorno financiero global.