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Todos contra el Gobierno en el principal debate económico de la campaña
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(Foto: La Sexta)

Todos contra el Gobierno en el principal debate económico de la campaña

> Luis de Guindos aguanta el envite de Jordi Sevilla y Alberto Garzón ante un Luis Garicano desaparecido

domingo 12 de junio de 2016, 23:01h
Un debate con reproches especialmente dirigidos hacia la gestion económica del Gobieno del PP, pero también con propuestas y argumentos. El debate económico de 'La Sexta' ha enfrentado al ministro en funciones, Luis de Guindos, con Jordi Sevilla (PSOE), Alberto Garzón (Unidos Podemos) y Luis Garicano (Ciudadanos), que apenas han reflejado posibles acercamientos de posturas en temas como impuestos, lucha contra el desempleo o gasto público. El ministro se ha mantenido firme al asegurar que no ha habido recortes sociales durante la legislatura y que tampoco los habrá en el futuro, ya que asegura que Bruselas no los pedirá, lo que no ha acabado de convencer a sus oponentes.

Un día antes del debate entre los cuatro candidatos a la presidencia del Gobierno ha sido el turno de la economía. Pensiones, paro o impuestos han sido los temas tratados por el ministro en funciones, Luis de Guindos; el ex ministro socialista Jordi Sevilla; el coordinador federal de IU y candidato de Unidos Podemos, Alberto Garzón y el responsable económico de Ciudadanos, Luis Garicano.

Ningún partido ha querido jugársela en la elección de su representante al tratarse de uno de los asuntos que más preocupa a la sociedad española y que, por tanto, será clave de cara al 26-J. Los cuatro son economistas, pero ya de entrada ha destacado la diferencia de edad de Garzón -de 30 años- respecto al resto de representantes, ya que es casi 20 años menor que Garicano, que sería el segundo más jóven.

Tanto el ministro como el ex ministro han demostrado sus tablas, aguantando y contrargumentando los envites que se han dirigido el uno al otro. De Guindos venía preparado para afrontar un debate duro desde su posición de actual responsable de la gestión económica, aunque muchas veces ha caído en el recurso fácil de echarle las culpas a la herencia socialista. Garzón se ha mostrado solvente y claro durante el enfrentamiento dialéctico, mientras que Garicano ha estado dubitativo y ausente durante gran parte del programa.

El debate apenas ha dejado vislumbrar puntos de encuentro entre los partidos y casi más importante ha sido hacia dónde se dirigían los reproches de cada uno. Así, por ejemplo, Sevilla ha basado gran parte de su estrategia en contraponer su programa con la gestió del PP, pero en un par de ocasiones ha criticado a Garzón por pertener al Partido Comunista y ha recordado que esta organización se ha manifestado contraria a la permanencia de España en el euro. "La propuesta de nuestra candidatura es compatible con el euro", se ha limitado a responder el aludido antes de señalarle a Sevilla que se equivocan de enemigo, ya que PSOE y Unidos Podemos están "condenados a entenderse".

Sin embargo, la mayor parte del tiempo las críticas de, sobre todo, PSOE y Unidos Podemos -pero también de Ciudadanos- ha sido contra el PP, algo que el propio De Guindos ha llegado ha manifestar. "Aquí hay un tripartito contra el Gobierno o, mejor dicho, una troika. Yo estoy dispuesto a pelearme con los tres", ha bromeado el ministro.

Paro y precariedad

Como no podía ser de otro modo, uno de los temas principales ha sido el empleo. Aquí es donde se ha producido el primer desencuentro entre PP y PSOE, puesto que De Guindos ha puesto en valor la creación de puestos de trabajo del actual Gobierno en comparación con los puestos destruidos por el anterior Ejecutivo socialista.

Cuando Ana Pastor, que moderaba el debate, le ha preguntado por la precariedad en el empleo, el ministro en funciones ha contestado que los datos que mostraba el programa tenían un error metodológico y que, en realidad, la precariedad no era tanta.

"Me indigna un poco que a los millones de espectadores que están sufriendo contratos precarios y mal pagados, que están obligados a hacer horas extra, se les diga que son un problema metodológico y que se quejan de vicio", ha contestado rápidamente Sevilla.

El representante del PSOE ha coincidido con Alberto Garzón en que parte de las propuestas contra el desempleo tienen que incluir ayudas del Estado. De esta forma, el socialista ha destacado un plan de subvenciones a empresas que contraten a personas que llevan en el paro más de dos años y la creación de empleos públicos transitorios, mientras que Garzón ha señalado que lo importante es invertir en un cambio de modelo productivo y en innovación, investigación y desarrollo.

Por su parte, Garicano ha puesto el foco en las ayudas y en la eliminación de trabas a los autónomos y los emprendedores; además de en la propuesta de Ciudadanos de implementar un complemento salarial.

De Guindos ha señalado que lo fundamental es mantener la solvencia de la economía -asegurando la reducción del déficit y la solvencia del sistema financiero, por ejemplo- y bajar los impuestos que afecten a las rentas del trabajo, es decir, el IRPF.

¿Es posible bajar impuestos?

Precisamente, los impuestos han sido otro de los focos de la discusión, especialmente en torno a la promesa del PP de bajarlos desde el comienzo de la nueva legislatura. En este caso, Ciudadanos coincide en la propuesta de reducir el IRPF, pero Garicano ha defendido que lo harán sólo a partir de 2018 debido al agujero que ha dejado Mariano Rajoy en las cuentas.

Jordi Sevilla ha insistido en que el PSOE no va a aumentar el IRPF a los trabajadores sino que se van a concentrar en igualar el impuesto de patrimonio, en poner un tope a las excenciones del de sociedades y en crear una imposición mediambiental. "Seguir insistendo en el mantra de la rebaja del IRPF es electoralismo", ha criticado el ex ministro.

Garzón ha apuntado que hay que hacer que los impuestos sean verdaderamente progresivos, es decir, que gane quien más pague, aunque ha evitado detallar su propuesta de aumentar los tipos del IRPF a partir de 60.000 euros anuales. En cambio, ha criticado a De Guindos por aspirar a tener unos servicios públicos como en los países nórdicos, cuando la recaudación por impuestos de España es menor que en el conjunto de la Eurozona.

"No va a haber multa"

El debate económico ha dejado otros titulares, como cuando el minstro en funciones ha asegurado que Bruselas no pondrá finalmente a España una multa tras las elecciones por la desviación del objetivo del déficit.

Pero, además, según De Guindos, tampoco exigirá un recorte de 8.000 millones de euros y sólo pedirá la senda de déficit pactada ya, que supone reducir en un año casi dos puntos en el objetivos de déficit.

El respresentante socialista ha acabado reconociendo la dificultad que afrontará el próximo Gobierno -sea del color que sea-, pero ha ofrecido un tono más conciliados al pedir un intento por la cohesión y los acuerdos "más allá de los bloques ideológicos".

Sin embargo, aunque los cuatro economistas han rechazado la amenaza de unas terceras elecciones, si algo ha mostrado este debate ha sido las diferencias no sólo de medidas, sino incluso de visiones, que tienen los partidos en un ámbito tan determinante para la conformación del Gobierno.

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