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La otra cara de las secuelas de una negligencia médica

La otra cara de las secuelas de una negligencia médica

jueves 06 de abril de 2017, 12:07h

Generalmente acudimos al médico como si fuese nuestra salvación, nuestro héroe. Plasmamos en él toda nuestra confianza, sin percibir a penas miedos. Pero, no siempre sale todo como esperamos.

Es importante realizar una distinción entre la negligencia médica y el accidente durante la atención o el tratamiento. Se hace referencia a un accidente cuando este no se puede prever y no es el resultado de la falta de conocimiento o pericia por parte del médico.

Al contrario, la negligencia médica implica un error por parte del médico según las normas de atención para el tratamiento de la condición del paciente, ya sea por falta de conocimiento o debido a una dejadez al proporcionar la atención, lo cual causa un claro perjuicio a la persona. La negligencia provoca una fracción en la confianza que hemos mencionado anteriormente y por lo tanto, se produce un distanciamiento del paciente con el sistema de salud, algo que perjudica aún más al paciente.

Las secuelas físicas suelen ser el factor más evidente de la negligencia médica pero no es el único y, en algunos casos, ni siquiera el más importante. De hecho, las consecuencias psicológicas que provoca una negligencia médica no se deben desdeñar ya que, aunque no sean visibles, el sufrimiento que provocan puede afectar a la persona durante años, limitando seriamente su calidad de vida.

Es evidente que, si tener que lidiar con un problema de salud ya provoca de por sí una buena dosis de ansiedad y desasosiego, ser víctima de una negligencia médica no hace sino agudizar aún más este estado. Desgraciadamente, la ansiedad no es el mejor aliciente para la salud sino que acentúa los síntomas de numerosas patologías o incluso puede desencadenar alguna enfermedad funcional.

La ira y el resentimiento invaden a la víctima de la negligencia y a sus familiares y allegados. Este tipo de emociones, es una píldora muy tóxica para la persona, puesto que genera muchas complicaciones en la salud física.

A menudo, la persona que es víctima de la negligencia médica se siente abandonada a su suerte, por lo que padece un fuerte sentimiento de indefensión, es decir, siente que todo lo que haga es en balde. Este sentimiento de indefensión está abocado de forma directa a la desesperanza y la depresión, dos estados que no solo afectan profundamente la calidad de vida sino que también pueden desencadenar o agudizar otras enfermedades.

Por otra parte, no debemos olvidar una gran consecuencia de la secuela física, la gran olvidada, nuestra autoestima. Dicha autoestima dañada se apreciará en su comportamiento, como por ejemplo, pérdida de habilidades sociales, reducción de actividades de ocio, aislamiento social, etc.

La suma de estas variables puede ocasionar sentimientos depresivos, que pueden llegar a cronificarse y producir un trastorno, lo que implica una gran afectación en todos los ámbitos de la persona, social, laboral, personal y emocional.

La confianza debe ser considerada como algo muy preciado y por lo tanto, siendo profesionales debemos salvaguardarla.


Análisis elaborado por Paloma López & Rocío Gavilán, del gabinete 'Psicología Velázquez'
Calle Velázquez 53, Madrid - 650541532
www.psicologiavelazquez.com


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