El cierre del acuerdo de libre comercio entre India y la Unión Europea supone un hito relevante en la reconfiguración de las relaciones económicas internacionales. El tratado, que conecta economías que concentran una parte sustancial del PIB y del comercio mundial, apunta a la creación de un amplio espacio de intercambio destinado a diversificar socios y reducir dependencias externas. La iniciativa adquiere mayor relevancia en un contexto marcado por tensiones comerciales persistentes y por el giro proteccionista de algunas potencias, en particular de Estados Unidos. Desde la perspectiva india, el acuerdo refuerza su estrategia de inserción global tras episodios recientes de presión arancelaria, mientras que para el bloque europeo representa una oportunidad para ampliar su proyección en Asia y consolidar cadenas de suministro más resilientes. El impacto sectorial previsto, con especial énfasis en manufacturas intensivas en empleo, sugiere efectos positivos tanto en exportaciones como en atracción de inversión.
En paralelo, los datos del mercado laboral en España confirman una mejora estructural que trasciende la coyuntura inmediata. La reducción de la tasa de paro por debajo del umbral del 10%, junto con máximos históricos de ocupación, apunta a un fortalecimiento de la demanda interna y a una mayor estabilidad del empleo. El protagonismo del sector privado en la creación de puestos de trabajo y el avance de los contratos indefinidos refuerzan la percepción de un mercado laboral más robusto, aunque persisten desequilibrios sectoriales y una tasa de desempleo juvenil aún elevada.