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Original y surrealista conferencia junto a Las Ventas

De genio a genio: Arrabal defiende la fiesta de los toros y se proclama 'morantista'

De genio a genio: Arrabal defiende la fiesta de los toros y se proclama 'morantista'

miércoles 09 de mayo de 2012, 09:08h
¿Genio o payaso? Discutible. Pero nadie duda de que es único e irrepetible. Y, claro, como siempre, taurino. Tanto que Fernando Arrabal, que ha aplicado a la Fiesta la denominación de su teatro -o sea, el toreo-pánico-, no sólo la defiende, sino que tiene en su altar al dios laico en que coinciden gran número de aficionados: Morante de la Puebla, otro artista único y olé, al que comparó con el filósofo Wittgennstein.  
No sólo el escritor mostró su devoción laica por el genio de la Puebla, otro artista único e irrepetible "no comparable con nada", sino que prometió venir a Madrid a verle y tirarle las gafas en su única actuación en San Isidro el próximo día 23. El caso es que con Fernando Arrabal el recién inaugurado Espacio Arte y Cultura, junto a Las Ventas, obtuvo una enorme repercusión en cuanto a asistencia de espectadores -colgó el taurinísimo cartel de 'no hay billetes'- y de medios de comunicación.

Único como es también Arrabal, ya aparte de su indumentaria originalísima, un quimono chino, un antifaz veneciano, unas gafas de sol y otras de ver -pero, eso sí, nada taurina-, al hacer el paseíllo, el escritor y cineasta se anunciaba en el cartel con el no menos original título de 'Toros, Rinocerontes y Patafísica'. Después de atender a un nutrido grupo de periodistas que se acercó a la sala de Conferencias, que preside dos fotografías de Hemingway, en el 50 aniversario de su muerte, el escritor -presentado por su colega Fernando Sánchez Dragó, organizador del contenido de esta Feria del Arte y la Cultura, que permanecerá abierta durante el mes que dura San Isidro- habló largo y tendido, salpicado por su característico humor, y, cómo no, montó su propio espectáculo arrabaliano.

Tras referirse a los avatares de la modernidad -"de la que soy el único superviviente", espetó- a la física y la cuántica, de Bretón a Picasso, sin olvidar a Gala, y mucho menos a Morante de la Puebla: "al que vendré a ver el 23 y espero poder tirarle mis gafas, como otras veces. No es comparable con nada. De ser un filosofo sería Wittgennstein, un matemático que abandonó todo para entrar en un convento de Austria". Ante un anfiteatro boquiabierto llegó a la conclusión de que "el torero pánico es el verdadero torero". 

Confusión y humanismo

Como es lógico, Arrabal dedicó un tercio de su 'festejo' a la defensa de la Fiesta bajo una reflexión muy personal: "Reflexionamos si la Fiesta de los toros es una salvajada o una fiesta cultural. Tertuliano nos da la solución. Dijo: "Y Cristo resucitó y lo creo. ¿Por qué? Porque es imposible". Es decir reivindicamos la confusión en el que se encuentra el artista. "Creo porque es confuso" así que si no es confuso no es humano. Lo mismo que dice el torero que da el pase perfecto, igual que el poeta que escribe el verso perfecto...".

Y en el último tercio, Arrabal demostró que es surrealista en sí mismo y que  para escucharle hay que ser inteligente. "En la vida y en el arte, todo es posible, y la moral no existe", dijo, y por supuesto, "la provocación es un invento", del que no se siente partícipe. Pero lo que está claro es que  en esta vida el ser humano está "enamorado de la matemática, de la ciencia del ajedrez...", de lo cuadriculado. Pero no a su lado, porque como le introdujo el otro Fernando, Sánchez Dragó, "estar a su lado es como subirse a la grupa de un caballo loco".   En definitiva, Arrabal, torero, genio, figura... y olé.
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