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Semana de novedades: Baricco, Rowling y Don Curro Romero

'Lágrimas de cocodrilo': Toreo de aliño, toreo de valor

'Lágrimas de cocodrilo': Toreo de aliño, toreo de valor

lunes 03 de diciembre de 2012, 20:47h
Tanto en laliteratura como en la crítica, como en el toreo, hay que ir con la verdad por delante. Curro Romero, que lo ha enseñado en la plaza, recibe el premio a toda su trayectoria, del Instituto de Estudios Gitanos.

Que esta misma tarde, el Instituto de Cultura Gitana le da a Curro Romero, matador de toros, el premio del Instituto a toda su trayectoria. Que es mucha. Y que no es el primero que merece. Aparte orejas y rabos, que esos sí que tienen mérito en vivo y en directo, (y yo le he visto torear hasta el sobrero en una memorable tarde madrileña, bajo la lluvia, de antes de que yo me quitara de los toros, y tuvo la culpa aquel milagro, porque después a ver qué la conformaba a una)  y aparte esos daños colaterales que van en el oficio y que se traducen en un cuerpo lleno de costurones, Curro Romero es Académico de Bellas Artes de Sevilla, y tiene la medalla de oro de Belllas Artes y la de Andalucía. Por lo menos. Ahora, el Instituto de Estudios Gitanos reconoce una labor que va más allá de su arte, que es un Arte con mayúsculas.

A mí, a Curro Romero, y los toros en general, me los enseñaron a ver Fernando Savater, Manolo Arroyo Stephens, (a quien debo algún flamenco de raza, como Rancapino, y alguna maravillosa como Chavela Vargas, cuando todos creíamos que se había muerto y él la trajo al Escorial, y ahora sí, ahora ya se ha muerto en olor de multitud-  y algunos amigos más. Con AntoñeteRafael de Paula y Don Antonio Ordóñez, ya de maestro de maestros, era del grupo de toreros de arte. Cada uno con su estilo, con un valor infinito, toreaban a un tiempo al bicho y a las gradas, que eran peores. Pero tú sabías que si la cosa no iba, si no había posibilidad de ese milagro cruel, de esa belleza convulsa, abreviaban. No te aburrían ni te abrumaban con una danza inútil, que no  iba a llegar a nada. Era lo que los amigos del "toreo valiente" llamaban sus "faenas de alivio". Pero es que no había lugar. Y cuando lo había, entonces, como me dijo una vez el gran pintor Eduardo Arroyo, no se ve la sangre.

 

La verdad es que yo ya no voy a los toros. Ahora veo más la sangre que la gracia. No he seguido ni a Joselito, ni al Juli, ni a José Tomás. Y, sobre todo, la propia historia misma de un hombre un toro me produce un ancho repelús. No puedo con su crueldad, cómo decir, intrínseca. Y ni el carácter sacramental de las corridas, ni los mil libros (exagerando, y que me perdone mi amigo Alberto González Troyano, que ha escrito más de uno)  con sus explicaciones de todo orden, ni nada, me hace perder de vista a un animal criado, como ciertas vestales, para el sacrificio público. Y sacrificiado. No. Ya no voy a los toros. Pero Don Curro Romero me merece un respeto. Enorme. Y una admiración. Porque hace falta valor para enfrentarse a esa mole astada, pero también, para poner la verdad por delante. Curro Romero no finge delante de un toro. Curro se la juega, y si no va a hacer nada, porque no se puede, no va a engañar con saltos de rana, con capotazos al aire. Hace falta más coraje para enfrentarse a las almohadillas. Y eso es una clase particular. La de la verdad. Así que enhorabuena, Don Curro, torero.

 

Hay que ir con la verdad por delante, ya ve, con lo fácil que sería fingir.... Con las tablas que tiene una. El día 19 salta a las librerías una novela muy esperada: algunos con curiosidad, otros, con el estoque en alto. Una vacante imprevista, de J.K. Rowling, si, la autora de la serie de Harry Potter, denostada por tantos, amada por muchos, entre otros yo, que ya ve, disfruto con Joyce y con Proust -en cambio, Thomas Mann se me ha resistido siempre- y.... y con Harry Potter. Sé que es una novela "para adultos", como si el Lazarillo de Tormes fuera para niños, pero no tengo más que la portada, que corro a enseñarles. La publica Salamandra, como las anteriores, y como otras muchas, incluyendo a Sandor Maray  e Irene Nemirowsky.  Y hoy mismo se presenta la librería La Central, en Madrid, Mr. Gwyn,  la última novela de mi admirado Alessandro Baricco. Se hizo mundialmente famoso con Seda, y luego, en España, siempre de la mano de la editorial Anagrama, se confirmó con Tierras de Cristal, (Castelli di Rabbia en italiano). Siguieron otras:  Océano mar, City, Emaús..... Es un escritor que siempre tiene algo. Siempre mira con una mirada especial, que descubre alguna zona oscura. En cuanto lea Mr.Gwyn les contaré. Pero pueden adelantárseme -ya está en librerías- y luego jugamos a las coincidencias.

 

Lea también:

- Ediciones anteriores de 'Lágrimas de cocodrilo'

 

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