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Tras su retirada vive ajeno al planeta táurico

El mítico Chamaco lo tiene claro: 'Francia nos tiene que dar muchas lecciones'

El mítico Chamaco lo tiene claro: "Francia nos tiene que dar muchas lecciones"

jueves 03 de abril de 2014, 11:15h
Un apodo mítico en la Fiesta que, como tantos otros, tiene claro que en el país vecino se hacen mejor las cosas de algo tan español como los toros y todavía "nos tienen que dar lecciones". Su presencia en el ruedo de la Monumental fue un revulsivo, en la década de los noventa, haciendo honor a su apellido. Y a lo que aconteció con su padre, de idéntico nombre e ídolo del coso barcelonés, tres décadas antes en la histórica competencia con Joaquín Bernadó. Tono Borrero vive desde hace mucho tiempo alejado del mundo del toro, pero se sigue considerando torero. Desde la distancia que permiten los años, nos desvela aspectos inéditos de su personalidad, y da su opinión sobre los aspectos más candentes de la actualidad.
- ¿Qué ha estado haciendo todo este tiempo?

 - Me dedico al negocio del aceite de oliva, sin socios y por mi cuenta. Es un mundo apasionante, que tiene que ver con ese producto que se cultiva y fabrica en tierras de Huelva. Vivo en Sevilla ocupado con ese trabajo.

 -¿Por qué decidió retirarse?


 Fue en el 98, y de la noche a la mañana. Una persona cercana me traicionó. Yo en ese momento tenía cuarenta corridas de toros firmadas, y de un día para otro dije:"me voy". Mi mozo de espadas fue la primera persona en saberlo.

 -Una decisión drástica y sorprendente.


 -Sí, pero en aquel momento , viéndome traicionado por una persona, a la que no nombraré porque ni siquiera le guardo rencor, no me ví con ánimos de seguir. Y estaba en mi mejor momento, había entrenado todo el invierno. Lo decidí antes de empezar esa temporada, en Marzo.

 -¿Ha cambiado mucho el mundo del toro desde entonces?

 -Sí porque, entre otras cosas, no tienen nada que ver las personas y toreros con los que había tratado, porque fueron compañeros de mi padre: Diego Puerta, Paco Camino, El Viti, Mondeño, con los toreros actuales. Lo que más ha cambiado es el tipo de toro que se exige, sobre todo en Madrid, fuera de tipo y en condiciones casi imposibles para que pueda embestir. Me parece lamentable que en las Ventas se grite "miau" desde el tendido siete.

 -¿Mantiene contacto con sus ex compañeros?


 -Siempre fui muy independiente y no tuve amigos especialmente mientras estuve en activo. Pero nunca me llevé mal con nadie, ni siquiera con Jesulín, con quien trataron de ver un enfrentamiento que no existía. La competencia taurina no facilita tener muchos amigos, y con quien mantengo una gran relación es con Marcos Sánchez Mejías y con Curro Girón.

 -¿No ha vuelto a torear?


 -Estuve catorce años sin volver a coger una muleta, hasta que un día, en el campo mi amigo Sánchez Mejías me dijo: ¿por qué no das unos muletazos?. Cogí la franela y di unos cuantos pases, pero acusando el desentrenamiento. Son muchos años sin torear.

 -Si se volvieran a dar toros en la Monumental, y le llamaran para torear en un festival, ¿lo haría?


 -En un principio, con el corazón diría que sí, pero con la cabeza no, porque salir a un ruedo exige una responsabilidad con el público, y un entrenamiento que yo no tengo. Pero estando en forma sí daría ese paso.

 -¿A qué torero admira de los actuales?


 -No me gusta nombrar a un solo torero, porque todo lo que sea exclusivo te limita, pero me gusta mucho Morante de la Puebla, con un concepto del toreo que comparto. Están en un gran momento Manzanares y El Juli, sin olvidar a José Tomás.

-¿Vio su última tarde con los seis toros en Nimes?


 -No, pero conozco mucho esa plaza, y Francia en general. Y nos tienen que dar, por desgracia, muchas lecciones. Allí impera el sentido común a todos los niveles, y no abundan las normativas, sino la lógica. A la hora de organizar carteles, o elegir ganaderías .Toreé mucho en Francia. Y lo que hizo Simón Casas en Nimes, impulsando en los noventa brillantes novilladas que proporcionaron figuras como Manuel Caballero, Jesulín de Ubrique, yo mismo (entre otros) , fue espectacular.

 -Ahora en España la crisis taurina se nota especialmente.


 -Estamos pagando una política equivocada: no se pueden dar tantos festejos al año, sin ton ni son . Los ganaderos no tienen ayudas para mantener sus camadas, y hablo no de los que se hicieron ganaderos gracias a enriquecerse con la construcción, sino de los  de siempre, los históricos. Nosotros entramos en ese negocio en los setenta, y apenas lidiamos , porque no es rentable.

 -Volviendo al tema de Barcelona, ¿qué opina de la prohibición?


 -Es un claro absurdo por una mera razón política, que no animalista. Y una profunda injusticia. Además, le diré que existe un gran desconocimiento en el mundo taurino de lo que ha significado la Monumental en la Fiesta. La época que vivió mi padre, por ejemplo, fue irrepetible. La plaza donde había más corridas, y hubo un momento en que hubo tres cosos en Barcelona.

 -Se ha criticado mucho a los Balañá...


 - Pues me parece muy injusto. Parece un crimen que un empresario quiera ganar dinero, cosa lícita. Creo que la familia Balañá ha hecho mucho por la Fiesta, especialmente el patriarca Balañá Espinós. Y no entiendo por qué se les critica. Lo hicieron bien incluso en Sevilla.

-¿Salía con una mentalidad especial cuando toreaba en la Monumental?


 - Sí y no, es verdad que fue una de las plazas donde más actué, entre otras cosas porque mis apoderados eran los empresarios del coso, pero en todos los ruedos he salido siempre a darlo todo, sin importarme cual fuera.

-¿Qué significan para usted las ciudades de Barcelona y Sevilla?


 - En Barcelona me unen vínculos familiares: tengo una hija ya mayor , Mania de nombre, y un crío de tres años. Vengo con frecuencia por ello a esa ciudad. Y Sevilla ha sido la ciudad donde me he criado y he crecido taurinamente. Mucha gente me relaciona con Huelva y es lógico, porque fue allí donde nací y de donde es mi familia.

-Se le catalogaba como un torero de valor, incluso tremendista


 - Estoy seguro que, si algún día reapareciera, plantearía un concepto del toreo muy distinto, en la línea artística. Dando el pecho, enrollando la cintura...

-¿Se pierde el valor que requiere ser torero, en la vida diaria, cuando uno lleva años sin torear?


 -El valor es un aspecto más, necesario para torear como una base, pero requiere ir acompañado de una técnica. Sin embargo, le confesaré que el mayor valor en la vida es conocerse a sí mismo. Y no todo el mundo lo consigue.
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