www.diariocritico.com
'El médico de su honra', de Calderón, una excelente versión  de Teatro Corsario en la sede de la CNTC

'El médico de su honra', de Calderón, una excelente versión de Teatro Corsario en la sede de la CNTC

martes 12 de mayo de 2015, 15:41h
Más de treinta años lleva mostrando su trabajo sobre los escenarios  la Compañía Teatro Corsario que, en esta ocasión, viene como  invitada a la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) con una de las obras esenciales de Calderón de la Barca, 'El médico de su honra', en afortunadísima versión y dirección de Jesús Peña. Se nota que, a lo largo de su trayectoria, los 'corsarios' han puesto en pie más de una veintena de montajes de obras de Lope, Tirso, Shakespeare y Calderón, y que con ellas han recorrido los más importantes festivales de teatro clásico. 
Digo que se nota -y esto es lo primero que quiero subrayar de su corto paso por la capital de España en sus cuatro actuaciones  durante los días 7 al 10 de mayo- que esta es, probablemente, una de las compañías que mejor dice el verso de los autores clásicos españoles. Es una delicia escuchar a todos y cada uno de los componentes de Corsario como ajustan la entonación precisa, la fuerza indicada y, sobre todo, extreman la claridad necesaria en la dicción de los versos, en esta ocasión de la obra de Calderón. 


Actualidad  candente

Aunque solo fuese por eso, ya habría merecido la pena asistir al montaje de Peña sobre la obra de Calderón. Pero es que, además, la historia está, desgraciadamente, de plena actualidad casi tres siglos después de escrita. Quizás no es el honor o la honra la causa por la que tantas y tantas mujeres mueren en nuestro país como consecuencia de la violencia machista pero, sin duda, en la práctica totalidad de los casos, los celos andan por medio. Ese es también el caso de Don Gutierre, un caballero que acaba obsesionándose con la existencia de una relación entre su esposa, Doña Mencía, y el infante Enrique, y los celos se acaban adueñando de él. Don Gutierre decide  entonces ser "médico de su honra" y pergeña un plan para que su honor no se vea mancillado. Las consecuencias de su decisión irán mucho más allá de lo que el propio caballero había previsto. 

Para mostrar la grandeza de la obra de Calderón, en la que los celos, el honor y la honra son los grandes temas, Jesús Peña consideró que la escenografía debía de ser lo más austera y sencilla posible, de modo que nada distrajese la atención sobre lo que, sin duda, es el valor principal del teatro: la palabra. Por eso, la escenografía -a cargo de la propia compañía-, está compuesta únicamente por tres inmensos paneles de madera que facilitan que, en las escenas   correspondientes, se pueda abrir un hueco para que se remarque  una puerta, una ventana o el acceso al jardín que, combinada con la  iluminación -a cargo de Javier Martín del Río-, ajustada a cada una de  ellas, transportan fácilmente al espectador al interior de la casa de don Gutierre, al jardín o al palacio del rey, que son los lugares donde discurre la acción.

El primoroso vestuario de Olga Mansilla y la  música original  compuesta para este montaje, que hizo Juan Carlos Martín, no hacen más que ayudar a que actores e historia se ajusten como anillo al dedo y que los aproximadamente 100 minutos de la función se pasen como una exhalación y uno se pregunte al final si verdaderamente  ya todo ha terminado. Y, sí, así ha sido gracias a que la segunda pata  esencial en las que se apoya el  teatro, los actores, están  estupendos en sus papeles respectivos: Doña Mencía la encarna una deliciosa Ana Isabel Rodríguez; Don Gutierre, un convincente Carlos Pinedo; el  Rey Pedro, Julio Lázaro; Coquín, Luis Miguel García (intencionado y graciosísimo, por cierto; Leonor, Rosa Manzano; Don Enrique, Rubén Pérez; Don Arias, Borja Semprún; y Jacinta y Ludovica, Teresa Lázaro.

La austeridad, la sencillez y la reciedumbre castellanas (no olvidemos que Corsario tiene su sede en Valladolid), pero combinadas con la elegancia y el buen gusto, se transmiten en este montaje del  también actor Jesús Peña y hacen de  'El médico de su honra' un paso obligado para los amantes del buen teatro que, una vez más, ha subido al escenario de la Compañía Nacional de Teatro Clásico que, cada vez con mayor fuerza, está consiguiendo que sus habituales ni siquiera examinen con detenimiento la programación invitada porque  el aval de la propia CNTC es ya garantía suficiente de que la calidad  no faltará en los montajes. Enhorabuena, pues, a las dos compañías, la anfitriona y la invitada.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios