www.diariocritico.com
Indignados ‘entremeses de una época oscura’, de José Manuel Naredo y Octavio Colis
Ampliar

Indignados ‘entremeses de una época oscura’, de José Manuel Naredo y Octavio Colis

viernes 05 de junio de 2015, 18:26h
La compañía Teatro de Mayo ha presentado en el Teatro Fígaro de Madrid, durante tres lunes consecutivos, que culminaron el pasado 1 de junio “Entremeses de una época oscura”, de José Manuel Naredo y Octavio Colis, que también dirige la obra. Ambos fueron, junto a Liliana Pineda- los productores de la ópera bufa “El crepúsculo del ladrillo” y repiten metodología e intenciones de denuncia política y social con estos renovados ‘entremeses’.

El montaje es una farsa que, al modo de los clásicos entremeses del Siglo de Oro Español -que Cervantes logró elevar a la categoría de piezas teatrales autónomas y no solo nexo de unión entre un acto y otro de una de mayor entidad o envergadura- denuncian la situación política y social que nos ha tocado vivir en los últimos tiempos en nuestro país. Esas obras cortas aquí son siete y están enlazadas entre sí con algunos de los personajes acreedores a figurar como objeto del sarcasmo patrio. A saber: Trampagoso, Perezoso, Alcaldesa, Baronesa, Raposo, Robangarín o el rey Juan Claros.

Un grupo de comediantes -una músico, tres actrices y dos actores- representan cada una de las siete piezas, y son a la vez los arlequinos denunciantes y los arquetipos que denuncian, prototipos de la corrupción, los privilegios y la impunidad de que ha venido gozando en este país lo que últimamente se engloba con el apelativo de casta. Encomiable y esforzada la labor de Rut Castronuovo, Rocío Mostaza, Marissa Amado y, más aún, las de José Gamo e Iván Barbeitos -también estupendos cantantes- que son los actores que, junto a la pianista María Lafuente -que toca el teclado en directo-, permanecen sobre el escenario de principio a fin de la obra, declamando, tocando, cantando, bailando y haciendo mímica para apoyar la comicidad de cuanto se denuncia en escena y que sin gran esfuerzo el espectador asocia a personajes de la actualidad política y social españolas.

De vez en cuando suenan consignas de manifestantes, concentraciones de ciudadanos indignados, helicópteros policiales vigilando las concentraciones y disparos de agentes antidisturbios que nos refuerzan la idea de que no estamos en el Siglo de Oro Español, sino en pleno siglo XXI y en medio de una sociedad indignada que ha recurrido a expresar en la calle algo que lleva incubando durante lustros para protestar ante la corrupción dominante y los privilegios de unos pocos que no se paran en mientes para enriquecerse a costa del erario público.

Títeres sin cabeza

La intención de estos ‘Entremeses de una época oscura’ es evidente que no es otra que la de repartir palos a diestra y siniestra a un sistema basado en las finanzas, la monarquía parlamentaria y al gobierno de turno, que en este caso es el del Partido Popular.

En la última de las piezas, Sueños y Pesadillas, los Arlequinos acaban revelándose contra todo lo que se ha representado hasta ese momento: “Puede ser que los sueños no se hagan realidad, / pero las pesadillas no han de durar. / Depende de nosotros. / Es preciso despertar. / No debemos hacer tan mísero final... / De no soportar más”.

Aunque las intenciones del texto son encomiables, -nada que decir al respecto-, hemos de apuntar también que su materialización literaria, no es que diste años luz de las plumas de Cervantes o Quevedo, sino que queda también muy lejos de otra obra que hemos podido ver recientemente en los escenarios madrileños y que, con iguales o parecidas intenciones subió su autor, el diplomático y dramaturgo Íñigo Ramírez de Haro, bajo el título de ‘Trágala, trágala’, con música de la compañía Ron Lalá (http://www.diariocritico.com/ocio/teatro/critica-de-teatro/tragala-tragala/476566), y que podría situarse en las antípodas de estos otros ‘Entremeses de una época oscura’.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios