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‘Famélica’, de Juan Mayorga, con dirección de Jorge Sánchez, una sátira en el escenario del Lara sobre el mundo de la empresa

‘Famélica’, de Juan Mayorga, con dirección de Jorge Sánchez, una sátira en el escenario del Lara sobre el mundo de la empresa

Un juego implícito en el que cada día, durante ocho o más horas, participan accionistas, directivos y trabajadores, el de la empresa, es el tema que aborda ‘Famélica’, de Juan Mayorga. Sus tensiones y sus frustraciones permanentes que se generan en el día a día, no invitan a que nadie diga allí lo que verdaderamente piensa respecto al papel propio y al de los demás actores de la pantomima porque en juego está su misma cabeza. Por eso, lo más razonable, lo más higiénico, lo más políticamente correcto, es mantenerse a base de mentiras. Los trabajadorestienen que ocultar que lo que hacen es perfectamente inútil y prescindible en sus vidas pero necesitan el salario que reciben, mientras que los directivos ponen todo su empeño en ocultar tanto a sus compañeros de equipo, como a sus subordinados, que no tienen ni idea de lo que se traen entre manos. Pero el juego les reporta pingües beneficios cada fin de mes y esa es también razón suficiente para mantener la comedia.

‘Famélica’ -así lo ha declarado su autor-es el fruto colectivo del trabajo y la implicación tanto del propio Juan Mayorga, como el director del montaje, el argentino afincado entre nosotros hace ya algún tiempo, Jorge Sánchez, y de los actores que forman parte de La Cantera, compañía que ha subido la obra, primero al Teatro del Barrio, y después al Lara, en cuya sala principal aún permanece en cartel cada jueves después de varios meses de representaciones. En el reparto, regalando cinismo, humor y absurdo a partes iguales, Nieve de Medina, Juanma Díez, Xoel Fernández y Rulo Pardo.

En una empresa -esto es lo que cuenta en concreto ‘Famélica’-, se ha creado una red ‘comunista’ secreta, que los integrantes llaman “de mutua protección”. Con ella, los afiliados (desde un chófer hasta un miembro del consejo de administración de la empresa), buscan dedicarse alo que realmente les importa, a su pasión, sin que su nula productividad pueda llegar a ser detectada por nadie. Se busca, como dice alguno de los personajes, implantar el comunismo dentro del capitalismo, justo al contrario que en China, en donde es el capitalismo el que se está abriendo hueco dentro del comunismo.

Enrico -su nombre, como el de los demás personajes, hace referencia a los históricos del comunismo italiano, Enrico Berlinguer, Palmiro Togliatti y Antonio Gramsci, o a referentes del socialismo revolucionario clásico, como Rosa Luxemburgo-, es un joven trabajador en el que se ha fijado la organización con el fin de ofertarle formar parte de ella. No sabe muy bien si la propuesta va en serio o en broma; si se trata de una inocentada, una simple tomadura de pelo, o de una verdadera oportunidad de dar un cambio radical a su vida. Poco a poco va percibiendo que la cosa va en serio, y que el proyecto va mucho más allá de una simple quimera (“Tu felicidad no es negociable”). El espectador será el encargado de dilucidar si lo que sucede en escena tiene o no algún parecido con lo que vive cotidianamente en su empresa.

Sátira

La internacional es el himno que une a todos los integrantes del grupo, quienes, además, no dejan pasar momento -cuando corren los vientos a favor, con más razón, y cuando lo hacen en contra, más de lo mismo-. Su música resuena en las mentes de los afiliados a la organización subversiva, y alguno de ellos considera adecuado hacer algún cambio en la letra, especialmente esa estrofa que incluye el término “famélica legión”.

La sátira político social -por cierto, salpicada también de referencias autocríticas llenas de humor sobre el teatro- del autor de ‘La lengua en pedazos’,‘Reikiavik’, ‘El arte de la entrevista’ o ‘Fuenteovejuna’, pone al espectador ante un espejo y le hace cuestionarse si su vida laboral tiene mucho, algo, o nada que ver con lo que está presenciando en escena. Las risas cómplices del público la noche en que asistimos a la representación de ‘Famélica’ -la del jueves 16 de julio- parecen indicar que podía reconocerse perfectamente en la historia.

Sobre fondo negro, una escenografía muy sencilla, compuesta por una mesa de despacho y un par de sillas blancas, una puerta enmarcada también en blanco que cambia de lugar y unos cuantos cubos del mismo color apilados en distintas zonas del escenario. Las luces permanecen fijas durante casi toda la función. Lo importante para el director del montaje es que el espectador no pierda la atención sobre la trama

Famélica. De Juan Mayorga (Teatro Lara. C/ Corredera Baja de San Pablo 15, Madrid)

Dirección: Jorge Sánchez

Hasta finales de julio

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