Fernando Soto dirigió hace ahora 11 años un primer texto del entonces jovencísimo dramaturgo británico, Nick Payne, que ahora vuelve a representarse en el madrileño Teatro Valle-Inclán bajo la dirección de Sergio Peris-Mencheta. Aquel texto se titulaba ‘Constelaciones’ y, desde entonces, se ha montado ya en numerosos teatros de medio mundo.
Obviamente, partiendo de un mismo texto, hay sensibles diferencias en el resultado final del montaje y es probable que Peris-Mencheta ni siquiera viera aquella primera versión en español que firmaba Soto.
Sea como sea, la pieza aborda la situación que viven un hombre (apicultor), y una mujer (docente de física cuántica), a partir de un encuentro casual interpretado en base a la teoría de los universos paralelos y del concepto del multiverso. Según esa teoría -muy extendida ya, por cierto-, una misma relación puede desarrollarse de formas radicalmente distintas dependiendo de pequeñas o grandes elecciones, circunstancias o coincidencias. Si digo una cosa en lugar de otra, la reacción de mi interlocutor será radicalmente distinta. Si decido A en lugar de B, la respuesta sería igualmente diferente. Finalmente, viene a concluir básicamente esta teoría, habitamos universos paralelos que vamos definiendo poco a poco en base a las reacciones y las respuestas que vamos construyendo o, quizás aún mejor, nos van construyendo…
Peris-Mencheta comienza el juego teatral involucrando a los mismos espectadores de cada función que, en base a la suerte, eligen a los dos protagonistas de cada representación. En nuestro caso, y en la función del domingo, 1 de marzo de 2026, la suerte recayó en los intérpretes David Pérez-Bayona y Clara Serrano. El resto de sus compañeros de reparto -Jordi Coll, Diego Monzón, Paula Muñoz y María Pascual-, pasan a formar parte de la banda que, en riguroso directo, y bajo la dirección musical de Joan Miquel Pérez y Litus Ruiz (este último ejerció ese día el papel de maestro inicial de ceremonias). Hay cuatro estilos musicales que se alternan en cada función: country, soul, pop y «una canción más de celebración que el grupo de músicos y cantantes canta en conjunto con arreglos vocales y dirección coral de Ferran González y sonido de Benigno Moreno.
A partir de ahí, y durante hora y media de función, se van desarrollando consecutivamente varias docenas de escenas cortas que tratan de abordar el conjunto de posibilidades que pueden darse en función de las alternativas que cada uno de los dos personajes vaya tomando ante cada circunstancia concreta. Los diálogos se repiten con distintos matices, y esas cosas están a punto de suceder, suceden, o directamente se frustran. Son los universos paralelos que muestran ese abanico casi infinito de posibilidades que los actores van construyendo, los mismos en los que estamos inmersos todos y cada uno de los ocho mil millones de mortales que en estos momentos habitamos el planeta Tierra…
Los espectadores del Valle-Inclán son distribuidos en tres zonas, en forma de U, en torno a una plataforma circular y giratoria que, rota en ambos sentidos y a distintas velocidades, con un hexágono central dibujado en ella, acercando así la acción al público. La escenografía es de Javier Ruiz de Alegría; la iluminación de Ion Aníbal; el vestuario de Elda Noriega, y la coreografía de Amaya Galeote. Todas ellas contribuyen a la creación de ese universo paralelo constante y aleatorio que se va forjando ante las mismas narices del espectador.
El público de cada día ve, pues, una función distinta según la suerte que atribuya a uno u otro actor el papel protagonista, de modo que no sólo cambia la mirada lanzada desde el patio de butacas sino también la acción y los diálogos surgidos desde el escenario. Para que luego no se dude de que, efectivamente, cuanto sucede una noche sobre el escenario es algo irrepetible, y no puede volver a verse de forma idéntica una segunda vez. Todo queda así en la memoria del espectador, y podrá imprimirse en ella de forma indeleble o esfumarse en unas cuantas jornadas o semanas. Todo depende de lo que sucede en el escenario y la emoción, la sorpresa, la irritación o el placer que se fijen en la memoria del público.
Ficha técnica de 'Constelaciones':
Texto: Nick Payne
Versión y dirección: Sergio Peris-Mencheta
Reparto: Jordi Coll, Diego Monzón, Paula Muñoz, María Pascual, David Pérez-Bayona y Clara Serrano
Maestra y maestro de ceremonias: Ester Rodríguez / Litus Ruiz
Dirección musical: Joan Miquel Pérez y Litus Ruiz
Dirección y arreglos vocales: Ferran González
Composición musical: Jordi Coll, Diego Monzón, Paula Muñoz, María Pascual, Joan Miquel Pérez, David Pérez-Bayona, Litus Ruiz y Clara Serrano
Escenografía: Javier Ruiz de Alegría
Iluminación: Ion Anibal
Vestuario: Elda Noriega AAPEE
Sonido: Benigno Moreno
Coreografía: Amaya Galeote
Asesoramiento de actores: Marta Solaz
Asesoramiento de clown: Néstor Muzo
Asesoramiento de lengua de signos: Jaime Leoncio y Marcos Pérez
Traducción: Daniel Val Garijo
Ayudante de dirección: Marlene Michaelis
Ayudante de vestuario: Berta Navas
Diseño de cartel: Emilio Lorente
Fotografía y tráiler: Bárbara Sánchez Palomero
Realización de escenografía: Readest Decorados (AAPEE)
Producción ejecutiva: Barco Pirata
Producción: Centro Dramático Nacional y Barco Pirata
Distribución: Fran Ávila Producción y Distribución
Periodista desde hace más de 4 décadas, ensayista y crítico de Artes Escénicas, José-Miguel Vila ha trabajado en todas las áreas de la comunicación (prensa, agencias, radio, TV y direcciones de comunicación). Es autor de Con otra mirada (2003), Mujeres del mundo (2005), Prostitución: Vidas quebradas (2008), Dios, ahora (2010), Modas infames (2013), Ucrania frente a Putin (2015), Teatro a ciegas (2017), Cuarenta años de cultura en la España democrática 1977/2017 (2017), Del Rey abajo, cualquiera (2018), En primera fila (2020), Antología de soledades (2022), Putin contra Ucrania y Occidente (2022), Sanchismo, mentiras e ingeniería social (2022), y Territorios escénicos (2023)
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